Partido Revolucionario de los Trabajadores
Por la Revolución Obrera, Latinoamericana y Socialista "El deber de todo revolucionario es hacer la revolución" (Ernesto Guevara)

Tamaño de texto + /11 de Mayo - 2020

INTERNACIONAL

El imperio al desnudo

>Lo que subyace debajo de la pandemia mundial del coronavirus es la crisis de superproducción que arrastra el capitalismo hace años, razón fundamental de la caída de las bolsas del mundo (1). El exceso de oferta con respecto a la demanda produjo el desplome de los precios del mercado petrolero. Es el comienzo del estallido de una nueva burbuja financiera, resultado de la especulación de la burguesía financiera y la quiebra generalizada de empresas (2). Los miles de millones que recibió la banca internacional luego de la burbuja inmobiliaria de 2008 fueron invertidos en el sector petrolero generando una subida de precios y beneficios que, a partir del 2015, ya no puede ser sostenida. La paralización de la economía mundial debido a la enfermedad del Covid-19 solo aceleró un proceso que ya estaba en marcha. Ya hay varios analistas que sostienen que también Europa está próxima a una recesión como la de 1929 (3). Atrapada en su propio laberinto y aplicando recetas insuficientes, la burguesía financiera imperialista norteamericana se enfrenta a serios problemas. Por un lado, la situación interna de EEUU, epicentro actual de la pandemia, revela la incapacidad de la clase política para controlar el virus. Con más de 33 millones de desocupados en menos de un 1 mes (4), protestas armadas contra las medidas de aislamiento (5), millones de personas sin seguro médico, alcaldes pidiendo a la gente que dejen de dispararse entre sí (6), la venta record de millones de armas a civiles considerada un servicio esencial durante la pandemia, el país es un polvorín de violencia, divisiones sociales y políticas que amenaza la unidad nacional (7). La guerra abierta entre los gobernadores contra Trump que llama a “liberar el país” o recomienda “medicarse” con desinfectantes señala las luchas intestinas de la burguesía y la incapacidad de la Casa Blanca para salvaguardar el país (8 y 9). Las sospechas de que el gobierno de Donald Trump recibió información previa sobre el brote del virus y la ignoró deliberadamente aumentó la desconfianza del pueblo norteamericano por el manejo negligente de la emergencia sanitaria y económica del país. Para evitar que el enojo popular se vuelva inmanejable, el presidente norteamericano recurre a la vieja táctica de buscar un “chivo expiatorio”, un enemigo externo a quien culpar sobre el origen del virus. Toda la campaña mediática de desinformación, las mentiras y calumnias de EEUU dirigidas hacia China persiguen este fin (10), así como incentivar la guerra comercial con el gigante asiático que ha desbancado al gendarme mundial de su rol de potencia predominante (11). La desacreditación a los informes de la OMS y las declaraciones maliciosas de funcionarios de la Casa Blanca nos llevan a preguntarnos ¿Qué responsabilidades e implicaciones tienen el Pentágono y la CIA en la propagación del virus? Los trabajadores del mundo tenemos que tener siempre presente la sentencia del Che: “no se puede confiar en el imperialismo ni un tantico así”.

No podemos dejar de señalar las constantes agresiones del imperio norteamericano a los pueblos del mundo: sus ataques preventivos, sus guerras de rapiña en Siria, Libia, Afganistán e Irak, sus sanciones a Irán y Rusia, sus intervenciones armadas y golpes de estado a países hermanos como Haití y Honduras. Ahora se suma el fallido accionar de grupos mercenarios paramilitares que, financiados y entrenados por la CIA y la DEA junto con socios colombianos, intentaron infiltrarse en Venezuela para realizar actos de sabotaje y atentados contra el pueblo venezolano (12). El eficaz accionar del ejército de Venezuela demostró que las aventuras belicistas del Tío Sam están condenadas al fracaso. Las acciones militares del gobierno de Trump, además de un peligro para la paz mundial, son la consecuencia de la errática política exterior de un imperio que se resquebraja por dentro. No han aprendido nada de la experiencia de la Guerra de Vietnam. Justamente, hace días atrás, se cumplieron 45 años de una de las peores derrotas infringidas a la mayor potencia mundial por un pueblo que luchó por su liberación porque deseaba construir una sociedad sin explotados ni oprimidos, una sociedad socialista.

En tiempos como los que vivimos, el proletariado está tomando conciencia de que el capitalismo se devela como un sistema decadente incapaz de garantizar el bienestar, la salud y la vida de las masas, que no funciona sin nosotros, los que día a día producimos riquezas con nuestro trabajo, que la clase en el poder, la burguesía, es inútil sin nosotros y se ha vuelto un estorbo para el desarrollo de las necesidades de los pueblos. Se avecinan tiempos de movilizaciones, de grandes luchas contra la clase dominante, de agudización de la crisis entre lo viejo que se resiste a morir y lo nuevo que no termina de nacer.

 

 

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