Partido Revolucionario de los Trabajadores
Por la Revolución Obrera, Latinoamericana y Socialista "El deber de todo revolucionario es hacer la revolución" (Ernesto Guevara)

Imprime esta página - Tamaño de texto + / -PRT Opina - 01.04.2011

INTERNACIONAL

Guerras imperialistas, guerras de rapiña

(1)http://www.ticovision.com/
(2)http://www.voltairenet.org/
(3)http://www.elpais.com/
(4)http://www.abc.es/
(5)http://www.elmundo.es/
(6)http://www.eluniversal.com.mx/
(7)http://www.bbc.co.uk/

El sistema capitalista de producción se dirige sin prisa y sin pausa hacia el ocaso. Todas las acciones de la burguesía son síntomas de debilidad y están atravesadas por la desesperación, el idealismo y su consecuente despegue de la realidad.

Desde que estalló la burbuja financiera inmobiliaria en 2008, que dio paso a la agudización de la crisis económica del sistema, las ganancias de la burguesía financiera están en caída libre. Los salvatajes que se hicieron a los bancos para que no quebraran salieron de las arcas de los estados, tanto de los países centrales como de los periféricos que nunca dejaron de pagar al FMI ni al Club de París. No son casualidad el déficit que tienen los estados ni las medidas económicas que intentan llevar a cabo.

La razón por la cual la burguesía imperialista y su organización militar, la OTAN, decidieron invadir Libia tiene una base material que dista de cualquier tipo de "protección" al pueblo libio y, muy por el contrario, centra su eje en mantener su tasa de ganancia, cueste lo que cueste. Los 200 mil millones de dólares que este país tiene en reservas internacionales se suman a los 340 mil millones de dólares invertidos en Europa y a otras 143,8 toneladas de oro valuadas en una suma superior a los 6500 millones de dólares (1). En medio de la histórica crisis que atraviesa el capitalismo ése es un botín de guerra que la burguesía imperialista no puede darse el lujo de dejar pasar. Es por ello que Francia (2) viene planificando la invasión al menos desde noviembre del año pasado y que la OTAN incentivó a una parte de los rebeldes a exigir la intervención militar internacional para resolver un conflicto que debe ser resuelto por el mismo pueblo, sin intromisiones extranjeras.

Por otra parte, los intereses geopolíticos que tiene el imperialismo en Bahrein van poniéndose cada vez más de manifiesto. Allí se encuentra la base de la quinta flota de la marina de los Estados Unidos. Es por eso que ante las crecientes protestas del pueblo de ese país en pos de libertades democráticas y derechos políticos, la respuesta vino del lado de uno de los aliados con los que aún cuenta Estados Unidos en la región, Arabia Saudita, que invadió con su ejército a Bahrein (3).

Pero el movimiento de los pueblos hacia la conquista de sus derechos no es privativo de una región ni de una cultura. El déficit fiscal de las provincias de los distintos países, la caída del poder adquisitivo de los trabajadores y la desocupación generalizada provocan en los pueblos la ciega bronca del hambre y el desamparo por lo cual no dudan en reclamar por sus reivindicaciones, como en Jordania (4), Londres (5), Los Ángeles (6) y Yemen (7), entre tantos otros, ya sea amparándose en las estructuras sindicales o mediante otros métodos que, al fin de cuentas, demuestran su hasta ahora incipiente poder organizativo, algo que le quita el sueño a la burguesía. Las protestas comienzan a reflejar el movimiento del proletariado mundial; la burguesía, como respuesta, decide tomar medidas cada vez menos "democráticas": necesita seguir recortando gastos para mantener su tasa de ganancia y hará todo lo posible para garantizarla. Los proletarios tenemos que levantar nuestra voz en un solo grito: ¡NO a la guerra imperialista!

NACIONAL

Silencios que ocultan y silencios que esperan.

(1)http://www.ambito.com/
(2)http://www.lanacion.com.ar/
(3)http://www.clarin.com/
(4)http://www.ieco.clarin.com/
(5)http://www.opisantacruz.com.ar/

En un mundo en crisis el silencio resulta llamativo. Llama la atención lo mucho que se calla sobre la economía nacional y las contradicciones entre lo poco que se dice y lo que efectivamente se hace. Tomemos, por ejemplo, el reciente viaje a Canadá del ministro de economía Amado Boudou en busca de nuevas líneas de crédito (1). Si confiamos en lo que nos dicen y creemos que el país está atravesando un proceso de industrialización, también debemos confiar en la versión de que las arcas estatales estas rebosantes de reservas. ¿No es entonces llamativo que se acuda a los organismos financieros multilaterales.? Más allá de las especulaciones, lo único de lo que siempre podemos estar seguros es que el discurso de la burguesía y sus representantes nunca se corresponderá con sus acciones. Tomemos otro ejemplo: ¿Cómo se explica que mientras atravesamos un supuesto proceso de industrialización independiente al capital internacional, el gobierno nacional ratifique un tratado de libre comercio con Israel.? (2) Otra certeza tan innegable como que el sol sale del este es que los fondos públicos siguen saliendo del país hacia los organismos de la burguesía financiera (3), y que aquello que queda en el país va a parar directamente a las empresas de la burguesía. Así, encontramos al ANSES como accionista de otrora empresa estatal: Siderar (4). ¿Acaso es una política "popular" mantener en pie los negocios y negociados de las estafas de las AFJP? No debería sorprendernos que un gobierno que veta el 82% móvil tenga un representante en el directorio de esta empresa.

Pero los temas que se callan últimamente no se limitan al terreno económico. En estos tiempos de mentira electoral, candidatos de uno u otro partido burgués desfilan por los medios acusando, prometiendo y engañando, haciendo cualquier cosa por cinco minutos de fama y un par de votos. Sin embargo, el pueblo va perdiendo la confianza en ellos y sus promesas, les va quitando consenso y legitimidad cada vez que va a las urnas o se queda en la casa para no perder el tiempo. Así ocurrió en Chubut, donde el verdadero "fraude" estuvo en ocultar el índice de abstención en esas patéticas elecciones (5).

Así como cada día que pasa es más lo que la burguesía necesita callar, crece a cada instante lo que nuestra clase necesita hacer escuchar. El pueblo va encontrando la manera de responder a esos silencios opresores: lentamente, sin prisa ni pausa, va transformando los propios silencios en reclamos y gritos de libertad que se harán oír acordes al grado de organización.