El Combatiente Nº 61
Junio - Julio de 2014 - Edición Nº 61
 

EDITORIAL

El compás del sube y baja del dólar verde o blue –circuito legal versus circuito paralelo o ilegal- lo marcan el bailongo de los “fondos buitres” y el sinfín de idas y venidas oficiales, amenazas de un juez extranjero, promesas vanas sobre “honrar” la deuda (para que todos paguemos contentos así parecemos buena gente) y medios periodísticos que danzan el ritual del fuego donde nos quemamos y quemaremos siempre los mismos. Lo cierto es que de la campaña mediática con afiches empapelando paredes con “Basta buitres-Argentina Unida en una causa nacional” -y cuando todos casi creíamos que estábamos pasando del reformismo con represión al reformismo con rebeldía-, saltamos, sin estaciones intermedias, al discurso presidencial de los honrosos, donde se exaltó el carácter extorsivo de los acreedores, pero como en una de cal y una de arena, también se sostuvo que “Estamos dispuestos, como siempre, a que entre a ese canje el cien por cien de los acreedores de la Argentina. Porque la vocación de la Argentina es pagar, lo hemos demostrado”. En buen romance, el gobierno va a pagar la deuda ilegítima e ilegal, pero quiere conseguir plazos más largos para “honrarla” porque, de no obtenerlos, quedaría definitivamente asfixiada la economía local. Y así, hace más de un mes, van y vienen las figuritas oficiales negociadoras ofreciendo vaya a saber qué cosas guardadas como estrictos secretos de estado en mesas supuestamente mediadoras pero que, más tarde o más temprano, llegarán a la única conclusión a la que están dispuestas: ¡Paguen!

Son momentos de difícil tránsito para el gobierno que, atravesado por el escándalo del procesamiento del vicepresidente Boudou; hostigado por las industrias por la caída de sus ventas y, por ende, de la producción; acorralado por los trabajadores despedidos que salen a reclamar, y acuciado por una inflación que no puede detener, ve caerse a pedazos todo el andamiaje de mentiras con que se sostuvo hasta ahora.

Son épocas también de tragar sapos a mansalva y mostrar la hilacha política ante la carencia de posibilidades creíbles en los planos nacional e internacional. Los argentinos no nos privamos siquiera de bochornos internacionales, como el de tener un vicepresidente que de visita en Cuba y mientras se sacaba fotos con la imagen del Che Guevara como fondo, era dictado su procesamiento en su país de origen. Tampoco hubo empacho en enviarlo a Panamá a la asunción del reciente Presidente electo como representante argentino. Una vergüenza a todas luces, un papelón internacional y una desfachatez del procesado digna de una estatua de mármol. Y si internacionalmente se paseó desnuda su moral, lo único que le faltaba era ser la supuesta “figura” del acto central en Tucumán por la Independencia argentina. Allí, el ucedeísta Boudou, el procesado por el escandaloso caso Ciccone, fue el orador principal ante un público de funcionarios oficiales que parecían estar participando más de una ceremonia fúnebre, que de un acto oficial. Y no era para menos: ¡Hay que asistir con cara de yo no fui al discurso pronunciado por un ladrón de guante blanco percudido quien hasta se dio el lujo de decir que "Para terminar con la deuda hay que terminar con la colonia" (sic)! Faltaba que dijera libres o muertos, jamás esclavos y completaba el circo. Es más, sostuvo que “es una vergüenza que exista hoy un enclave colonial como las Islas Malvinas y vamos a seguir reclamando soberanía”. El muerto asustándose del degollado, hablando de la “vergüenza” de los piratas ingleses como si a él le quedara algo de semejante virtud y no fuera, ni más ni menos, que un pirata local típico de un país bananero.

La decadencia política está absolutamente al desnudo: un timador perseguido por la justicia burguesa representando al estado burgués en un festejo patrio. Ya ni las apariencias protegen, todo el juego está a la vista.

Pero la preocupación principal del gobierno está centrada en dos problemas aún más importante que andar pavoneando a un ladrón: la economía y el conflicto social.

Ya el hecho de haber acordado el pago al Club de París obliga a las alicaídas arcas del estado argentino a desembolsar 650 millones de dólares en este mes, una poderosa suma si se considera la caída de las reservas y de los ingresos públicos. Si a eso se le suman las pretensiones de los llamados “fondos buitres” y que algo deberá aportar el estado para llegar a un acuerdo que prorrogue hacia adelante el grueso de la deuda y la primera entrega, más las consecuencias de la crisis internacional que se reflejan en el derrumbe de la producción y la caída de los precios internacionales de la soja –cuya consecuencia será otro desplome en los ingresos a través de las retenciones a la exportación- ponen al gobierno entre la espada y la espada. Si quiere pedir préstamos a organismos internacionales como un salvavidas que también será de plomo, ya no le alcanza con el acuerdo logrado con el Club de París, sino que debe incluir el pago a los buitres. Pero si les paga a ellos deberá recortar de alguna parte y como sabemos, la variable de ajuste serán los salarios y la inversión social, con lo cual se acrecentará el conflicto social que ya está planteado en términos ascendentes y crecientes en organización y solidaridad. Pero, por otra parte, el acuerdo con los buitres traerá nuevas vicisitudes: todos aquellos que repactaron la deuda externa en el plan canje iniciarán cientos de causas reclamando lo mismo que los buitres, la historia de nunca acabar.

No era ningún secreto que esta situación iba a ser la consecuencia de una política económica basada exclusivamente en la exportación de materias primas y en el poco y tibio énfasis puesto en la producción industrial. Si, encima, sumamos los contubernios y corrupciones de muchos de los funcionarios oficiales, podemos decir que estamos en estado de coma, nada diferente de lo que viven muchos países no sólo latinoamericanos, sino europeos y de los mal llamados en vías de desarrollo, porque lo único que se desarrolla y lleva a cabo son los planes de la burguesía internacional.

Si paga, al gobierno le estallan más y más brechas para el conflicto social. Si no paga, cae en el default y no conseguirá el salvavidas de plomo que tanto necesita: los préstamos que está gestionando. Una elección que tendrá que hacer, aunque nosotros sabemos que las cartas están echadas: elegirá el conflicto social y para eso ampliará la represión ya iniciada. Sabemos que los gobiernos burgueses gobiernan con el consenso cuando tienen margen de movimiento y con la represión cuando se les cierra ese margen. Esta situación explica, de manera muy sintética por qué ha empezado a recrudecer con las medidas represivas especialmente descargadas a los trabajadores. No es una casualidad, sino la consecuencia de una política previamente decidida.

Mientras, en medio de la fiebre patriótica y chauvinista exacerbada al máximo, producto del mundial de fútbol, el gobierno aprovecha la distracción del pueblo para “ocuparse” de algunos asuntos que también le preocupan… La aprobación de la ley que limita la responsabilidad del Estado y de sus funcionarios por perjuicios ocasionados por los concesionarios o contratistas de los servicios públicos, entre otras cosas, es un ejemplo de ello. El objetivo de esta normativa, lejos de estar centrada en “proteger al Estado de los abusos de quienes lucran indebidamente con los juicios contra la administración pública” –como cínicamente sostiene el bloque oficialista- es la búsqueda de ser eximido de la responsabilidad que le corresponde en caso de siniestros que puedan producirse por el incumplimiento de los concesionarios de los servicios públicos y del propio estado, como el caso de la tragedia de Once. Es decir, que si ocurriera una nueva catástrofe como esa, el Estado quedaría deslindado de toda responsabilidad, algo absolutamente injusto para los trabajadores que somos las principales, por no decir las únicas, víctimas del vaciamiento que realizan las empresas con la complicidad estatal y que desenlazan en tragedias por la falta de inversión. Con la sanción de esta ley, protectora no sólo del estado burgués, sino también de sus socios y accionistas, queda muy clara la posición de clase elegida por el gobierno.

Y tan clara es esa posición de clase, que no conforme con esta ley, siempre bajo el paraguas futbolero mundialista, también aprovechó estos días de euforia mascheriana para sancionar una ley destinada a darles INMUNIDAD a los Bancos Centrales extranjeros u otras autoridades monetarias extranjeras que no podrán ser sometidos a los tribunales argentinos… ¡Todo un regalito envuelto en celofán y entregado con guantes de terciopelo para la burguesía financiera internacional! Ni los banqueros podrían haberla pergeñado mejor, otra de las tantas ignominias cometidas por un gobierno que pretende seguir vendiendo espejitos de colores y encontrar incautos compradores.

La desesperación que tiene el gobierno también lo ha llevado a decretar la ¡CUARTA! prórroga para los nunca bien ponderados Cedines, esos bonos que, con el objetivo de embolsar dólares para las reservas, sirven para el blanqueo de capitales provenientes de negocios “non sanctos”. A pesar del fracaso rotundo que han tenido hasta ahora, el gobierno insiste con la esperanza de que alguno de sus amigos largue unos pesos que tan bien le harían a los fondos públicos.

Por otra parte, con una demora de cuarenta días el gobierno dio a conocer que el déficit fiscal de abril aumentó un 40% con respecto al mismo mes del año pasado, según el informe del Ministerio de Economía. Si no se incluyeran nuestros aportes jubilatorios  a la ANSES, principal fuente de FINANCIAMIENTO, este déficit sería mucho mayor. Mientras, los aumentos de transferencias del sector público al sector privado en forma de SUBSIDIOS son los más significativos: un 50% más que ascienden a 17.612,9 millones de pesos. Así es como también nuestros esfuerzos, lo que aportamos y nos descuentan en los recibos de sueldos, van a parar derechito a las manos de nuestros patrones como si fuéramos sus socios y no sus explotados.

Y para descomprimir la crisis de superproducción de la industria automotriz, así como la presión y la creciente organización de los obreros ante las suspensiones y los despidos, junto con la inercia y la complicidad de la burocracia del SMATA, el gobierno presentó un nuevo plan de crédito para la compra de autos llamado PROCREAUTO. El plan, pergeñado y acordado a los ponchazos por el apuro, a las dos semanas ya sufrió modificaciones: se modificó la relación de las cuotas respecto de los ingresos para que no sean superiores al 30%. Sin embargo, para los aspirantes cuyos ingresos estén más comprometidos por otras deudas se aceptarán otras posibilidades: ser propietario de un inmueble o sumar los sueldos de todos los miembros del núcleo familiar. La cosa es vender como sea. También las automotrices se avivaron y lograron que se les acepte que ellas mismas financien los autos con sus respectivas financieras amigas, lo que se dice un buen negocio si no termina saliendo gallereta como los CEDINES… Al ver la oportunidad de acomodar también sus finanzas, ni lento ni perezoso, Scioli también se sumó a la iniciativa incorporando algo muy original: el leasing, una especie de alquiler del coche con opción de compra, con respaldo del Banco Provincia… El argumento de la Provincia de Buenos Aires es que la mayoría de las automotrices están asentadas en la provincia, por lo cual no se podían quedar afuera (sic). Tan interesado está Scioli, que ya tiene aceitado un software que comunica directamente las empresas con el banco, para que las transacciones las hagan las fábricas vendedoras y las asienten directamente en la entidad oficial. Tanta generosidad, conmueve…

Es en este marco que la insistencia de China para que Argentina integre el BRICS más la invitación rusa para la próxima reunión de esa organización y la visita de Putin al país, caen como anillo al dedo a un gobierno prácticamente asfixiado por los “honrosos” pagos de la deuda externa en sus varias versiones internacionales (Club de París, FMI y “fondos buitres” que para el The Wall Street Journal, el gran beneficiado de los buitres es el FMI), especialmente si se considera que una de las resoluciones a punto de tomar por el BRICS es la creación de un banco de desarrollo. Por ahora firmaron acuerdos en temas de comunicación, asistencia legal recíproca en materia penal y de cooperación en el uso de la energía nuclear pacífica. Putin sostuvo: “Confiamos mucho en que nuestras empresas participen activamente en el programa de modernización de las capacidades generadoras y en la construcción de nuevas centrales eléctricas en la República de Argentina”. Conveniente para los rusos que buscan expandir su economía y conseguir nuevos mercados. Conveniente para el gobierno si eso pronostica nuevas inversiones. También un grupo de la comitiva rusa partió hacia Vaca Muerta para hacer, por ahora, una “evaluación” con miras a nuevas inversiones. Y contentos quedaron también los patrones de la Unión Industrial Argentina, porque con Business Russia firmaron convenios para fortalecer los intercambios comerciales, tecnológicos y productivos entre compañías de ambos países.

Por lo pronto, el desembarco de los rusos en el país, abre nuevas perspectivas pero, a la vez, nuevas tormentas: el amo del norte y sus socios europeos no cantarán glorias, precisamente, con el giro que Rusia le impone a su política internacional visitando y haciendo acuerdos con países latinoamericanos en general y con Argentina en particular, mucho menos en uno de los momentos de mayor tensión entre Rusia y Estados Unidos con sus socios europeos por el conflicto de Ucrania. Sin embargo, la debilidad política del gendarme del mundo se acrecienta a tal punto que al cierre de estas líneas se espera que dentro de cinco días arribe al país el presidente de China, con quien también se firmarán acuerdos bilaterales que, según trascendidos, serán de mayor envergadura, todavía, que los firmados con Rusia. Aunque el amo del norte no largará fácilmente a su rehén del patio trasero y tiene todavía mil recursos para seguir asfixiando al gobierno, comenzando por el fallo del juez Griessa, la política de los BRICS es la de reemplazar proveedores en alimentos, por ejemplo, la leche que le compraba a Ucrania, granos, etc. Por tanto, si Argentina entra a esa organización, los beneficios serán mutuos entre los países que la integran. No es casual que Brasil ya sea uno de ellos. Habrá que esperar qué tan profundamente penetra este grupo con su política sobre el actual gobierno.

Pero el hoy es el hoy y la crisis automotriz se profundiza con la recesión. La salida elegida por gobierno y patrones es la misma no sólo que utilizan todos los estados burgueses del mundo, sino la misma que se ha usado en nuestro país con democracias y con dictaduras: la represión. Ante el despido de 100 obreros y la suspensión de otros 100 que durante un mes no percibirán salarios en LEAR, con justa causa salieron a reclamar por su reincorporación inmediata. Al gobierno no le tembló la mano para reprimir salvajemente con la gendarmería a los trabajadores. "Son militantes la mayoría de partidos de izquierda los que hacen esto", sostuvo el Secretario de Seguridad Sergio Berni, más cerca del discurso militar de la dictadura genocida que del cacareado “respeto por los derechos humanos nac & pop”. Con lo caro que le ha costado a este pueblo la concepción de perseguir, matar, hacer desaparecer a la izquierda, el gobierno supuestamente democrático, no sólo repite el discurso, sino el accionar como parte de SU “relato”.

También integra ese relato la represión a los trabajadores de Emfer y Tatsa,  plantas industriales de reparación y construcción de vagones y ómnibus, propiedad del Grupo Cirigliano, que reclamaban por los pagos atrasados de sus salarios y denunciaban el vaciamiento de la empresa luego de que el gobierno nacional decidiera la compra de vagones chinos y el grupo Cirigliano cesara su producción como su directa consecuencia.

Palos, gases, balas de goma, perros, carros hidrantes, todo estuvo a disposición para la represión de trabajadores. Y ha sido tan escandalosa la represión, tan contradictoria con el “relato” que sólo algunos sectores del oficialismo se creen, que hasta sus seguidores más conspicuos salieron a cuestionar la represión, comenzando por la JP Evita: "Berni debería explicar por qué hace todo lo contrario a lo que hacía Néstor. Es funcional a la oposición. Dos días de represión a obreros y los medios «progres» no dicen nada", sostuvo el diputado del Frente para la Victoria, Leonardo Grosso. También el Centro de Estudios Legales y Sociales repudió los métodos de la dictadura empleados por Berni y se pronunció en un comunicado donde cuestionó el uso de balas de goma y perros sin bozal empujados hacia los trabajadores. “Es indispensable que se busquen soluciones políticas a los conflictos laborales y que el abordaje no violento de las protestas y manifestaciones sea defendido por todas las instituciones y el conjunto de la sociedad”, sostiene uno de los párrafos del CELS y continúa con que “entre los principios que apuntan a evitar el uso desmedido de la fuerza y sus consecuencias en la integridad física de los manifestantes está la prohibición de portar armas de fuego en los operativos. Al mismo tiempo, tampoco está permitido el uso de balas de goma como herramienta para dispersar a los manifestantes”. Si el uso de armas de fuego y de balas de goma está prohibido, hay que hacerse cargo que la violación de esta norma depende de una DECISIÓN POLÍTICA superior, que trasciende a un triste secretario de seguridad, funcionario de segunda línea aunque actúe con la suma del poder de represión, para pasar a ser una POLÍTICA DE ESTADO a cargo del gobierno en ejercicio. Esta decisión recae específicamente en el Poder Ejecutivo en general y en el de la Presidente en particular. No hay que engañarse cuestionando sólo al carapintada de Berni, sino que hay que comenzar a responderse con la verdad: fue puesto en ese lugar por la Presidente quien no desconocía los antecedentes de este milico fascista. Si lo eligió era porque iba a ser funcional a la política diseñada para aplacar el conflicto social a punta de pistola. Y eso dista MUCHO de lo que quieren aparentar: ser representantes de los sectores populares.

Se equivoca tanto el gobierno que todavía cree que a los trabajadores cualquiera los lleva de la nariz a los conflictos y los reclamos. Se equivoca el gobierno si cree que no hay trabajadores peronistas despedidos, suspendidos y sin salario o, directamente, sin trabajo. Se equivoca tanto que se olvida que entre esos trabajadores deben haber miles que alguna vez integraron aquel 54% cacareado que le dieron un voto de confianza al gobierno. Esto es lo que seguramente, con criterio realista, cuestionan las propias filas… Quizás alguno de ellos haya terminado herido en el hospital o detenido por esas fuerzas de seguridad sangrientas que actuaron en contra de los trabajadores por orden del propio gobierno que ellos representan. Pero quien da las órdenes tiene tanta soberbia que es INCAPAZ de escuchar hasta a sus pares.

Pero también se equivoca Leonardo Grosso, el diputado de la JP Evita, cuando sostiene que “En Argentina no se reprime”. Se equivoca o se olvida de todas las represiones anteriores que organizaciones políticas y sociales padecen y denuncian. Lo cierto es que en Argentina se reprime y mucho más de lo que sale en los diarios o los informativos de la televisión. No queremos caer nuevamente en la cuenta de todas las represiones de los últimos años, pero sí remarcar que desde que se eligió a un carapintada para dirigir la Secretaría de Seguridad, a un genocida como Jefe del Ejército, que se dictó una ley “antiterrorista” que se quiere usar para aplastar el conflicto social, en la Argentina se decidió, que sí se reprimiría todo cuanto fuera necesario para acallar los reclamos específicamente obreros y DEFENDER los bienes y la propiedad privada de las patronales, en su mayoría MULTINACIONALES. La decisión política está tomada desde hace mucho tiempo, nada más que ahora recrudecen los conflictos y recién queda al desnudo cuáles son los métodos con que el gobierno pretende acallarlos: represión y PERSECUCIÓN IDEOLÓGICA a los que reclaman. No somos ingenuos para pensar que Berni se corta solo para hacer las declaraciones que hizo.

La política de “no criminalizar la protesta social” pregonada por el oficialismo no es más que una frase vacía de contenido y una más de las tantas mentiras a las que nos tiene acostumbrados el gobierno: dos días después de la salvaje represión en la Panamericana, el oficialismo sacó del freezer en el cual la había ocultado, el proyecto de “ley antipiquetes”, norma pedida por la Presidente en la apertura de las sesiones ordinarias de este año, cuando fuera aplaudida no sólo por el macrismo, sino por el Frete Renovador de Massa, y que Berni, después de reprimir con Gendarmería, exigiera a los diputados que le den curso y la conviertan en ley de una vez. Sorprendente, apenas dos meses antes el propio Berni había declarado: "¡Qué tantas leyes e interpretaciones! El que corta la General Paz tiene que ir preso. No hace falta ninguna ley, lea la Constitución, el Código Penal. No hace falta ninguna ley antipiquetes". Es evidente que ahora le urge la sanción que lo ampare para no ser el chivo expiatorio sobre el que caen las críticas de la JP Evita, antes organización por él mismo beneficiada cuando era funcionario del Ministerio de Desarrollo.

Y mientras tienen presto un aparato represivo sanguinario para los trabajadores, no tienen ni la decisión política ni la celeridad ni la eficacia ni la misma ferocidad para los lúmpenes que actuaron como panchos por su casa y destrozaron el centro porteño el día en que terminó el mundial. Muy sospechosa es la actitud de la pachorra policial. Nos preguntamos si acaso la policía no está nuevamente marcando la cancha para volver a pedir aumentos de sueldos, como ya hizo en diciembre, y si el poder político estaba tan distraído mirando el aplauso de Merkel cuando su selección hizo el gol de la victoria que se le pasó por alto que los mismos lúmpenes que usa para arriar a sus actos y hacerles de guardaespaldas eran los que destrozaban vidrieras, robaban bebidas alcohólicas, sillones y mesas de los bares, carteras a las chicas y cámaras a los reporteros gráficos… Entre bueyes no hay cornadas.

Así transcurre esta mitad del año y es en este mes de julio cuando nosotros recordamos la caída en combate de nuestro Secretario General histórico, Mario Roberto Santucho y de los compañeros que cayeron con él un 19 de julio de 1976. Julio siempre, inexorablemente, nos marca esa fecha como una de las pérdidas más enormes que ha tenido el campo popular y la lucha por la Revolución en nuestro país. No ha perdido vigencia el objetivo de la toma del poder como solución a nuestros problemas, como tampoco han perdido vigencia la visión del PRT de los ’70 y las palabras de Santucho que hoy recordamos: “Esta nueva experiencia nos enseña que no debemos esperar que los representantes de las clases explotadoras solucionen los problemas del pueblo. Naturalmente que como políticos prometerán cualquier cosa y disfrazarán sus verdaderas intenciones, incluso de palabra pueden pronunciarse contra el capitalismo y por el socialismo, pero serán siempre fieles a su clase, estarán controlados por ella y harán lo imposible para mantener y consolidar su predominio y sus ganancias. Aún en el supuesto que un determinado dirigente burgués, pongamos por ejemplo un alto dirigente peronista o radical, o un militar de alta graduación se convenciera sinceramente pasándose a la causa popular (lo que es muy pero muy difícil por no decir imposible), ese dirigente se vería imposibilitado de concretar ninguna solución porque inmediatamente sería enfrentado y desplazado por su propio partido, por los militares, por su propia clase.”.

Mario Roberto Santucho, Domingo Menna, Benito Urteaga, Liliana Delfino, Ana María Lanzillotto y Fernando Gertel ¡PRESENTES! Ahora y siempre, hasta la VICTORIA final.

AVOMPLA, compañeros.

14/07/2014

 

INTERNACIONAL

El “mundo de los negocios financieros”, léase el mundo de la mafia financiera o mundo de los grandes estafadores, está en la tensa espera de una seguidilla de explosiones de distintas “burbujas”. Uno de los grandes problemas es el tema de las tasas de interés de los grandes bancos, el de las hipotecas, el de la emisión de los billones de dólares para garantizar una liquidez sin respaldo. Como si esto fuera poco, la burguesía financiera imperialista occidental tendrá que lidiar con la determinación de Rusia y China de eliminar al dólar de sus intercambios comerciales, de crear un banco de desarrollo para financiar los proyectos del grupo BRICS, determinación que trae aparejada la eliminación del dólar de una considerable porción del comercio mundial. Rusia y China están empeñadas en desplazar al dólar como moneda de cambio internacional y reserva mundial.

La situación de la economía norteamericana, tal como la hemos descripto en nuestro análisis del número anterior, es motivo para que muchas voces, antes defensoras, se transformen en sumamente críticas y comiencen a subir a la superficie datos celosamente ocultados por los distintos funcionarios del gobierno del títere Obama. Son muchos los que afirman que la economía está en franca recesión, que las estadísticas sobre el desempleo están manipuladas por el gobierno, lo mismo que las estadísticas que miden la pobreza y la distribución de la riqueza. Nada novedoso, de momento, que estas estadísticas están manipuladas por casi todos los gobiernos afines al imperio norteamericano, más precisamente, el imperio de la burguesía financiera. Lo hemos dicho y lo repetiremos, la esencia de la burguesía financiera está caracterizada por su parasitismo, por su divorcio, casi absoluto, con la producción y por su carácter especulativo. Se especula con acciones que ya no tienen valor: acciones de empresas fantasmas, con préstamos hipotecarios basuras, con productos energéticos -gas y petróleo principalmente-, con los precios de los alimentos, con el valor de las monedas nacionales, etc. Todo en el mercado capitalista es objeto de especulación. Lo importante es obtener “ganancias” a cualquier costo sin importar las consecuencias que derivan de esta práctica perversa. La súper explotación es la característica principal en todos los ámbitos productivos. Súper explotación que toma muchas formas, como salarios miserables;  trabajo infantil que, como en el caso de Bolivia, tierra del indio progresista Evo Morales, se convirtió en Ley -el aumento de la explotación del trabajo infantil crece de manera exponencial en todo el mundo-; recortes del salario real en todos los países, donde los presupuestos de la educación, de la salud pública y de la seguridad son disminuidos permanentemente hasta convertirse, junto con los salarios nominales en variables de ajustes.

Como todas estas medidas no alcanzan para mantener la enorme timba financiera, se obliga a los dóciles gobiernos a vender a precios viles las empresas estatales. Por esa razón pululan universidades y colegios privados, como clínicas y empresas de salud privadas. Las privatizaciones son una marca indeleble para todas las sociedades, que van marginando a los sectores más pobres del “mercado de trabajo”, del acceso a la educación y la salud, un claro indicio de que se está llevando adelante la imposición de la filosofía malthusiana: la eliminación física de una gran parte de la humanidad. Pero… parece que esta tarea no le será fácil a la burguesía financiera imperialista. Ya comienzan algunos indicios de serias preocupaciones en su propio seno. Pruebas al canto: la reunión anual que convoca a miles de grandes burgueses financieros, corporativos, títeres políticos y sociales en Davos, Suiza, llamado el Foro Económico Mundial (FEM), ha puesto su interés, en los últimos años, en discutir la potencial agitación social, como resultado de la desigualdad masiva y la pobreza. Un informe del FEM, publicado en noviembre de 2013, advirtió que “una generación perdida” de jóvenes desempleados en Europa podría poner por los suelos la Eurozona. El informe del FEM de principios del 2014 sigue en la misma tesitura: profunda preocupación por la juventud mundial, pero haciendo eje en la juventud latinoamericana.

Estas son las preocupaciones de una de las más influyentes organizaciones del mundo, que representa los intereses colectivos de la más rancia burguesía financiera imperialista, que reconoce que sus políticas han aumentado las desigualdades y que esas desigualdades están nutriendo el malestar social en todo el mundo. Así lo refleja en estas aseveraciones de su informe de principios de año, donde señala que los riesgos “más interconectados” eran crisis fiscales, desempleo estructural y subempleo, los cuales se vinculan con “la creciente desigualdad de los ingresos e inestabilidad política y social”. La joven generación que crece ahora globalmente, señala el FEM, “enfrenta alto desempleo y situaciones precarias de empleo, que obstaculizan sus esfuerzos por construir un futuro y elevan el riesgo de malestar social”. Esta “generación perdida” enfrenta no sólo alto desempleo y subempleo, sino también grandes desafíos educacionales, ya que “la educación superior tradicional es cada vez más costosa y su rendimiento más dudoso”. Pasando revista a las innovaciones y habilidades de la actual generación que posibilitan el crecimiento, el FEM (Foro Económico Mundial) indicó: “En general, la mentalidad de esta generación es realista, adaptable y versátil. La tecnología, inteligencia y los medios sociales proveen nuevas maneras de conectar rápidamente, construir comunidades, expresar opinión, ejercer presión política….[La juventud está] llena de ambición de hacer que el mundo sea un lugar mejor, pero se siente desconectada de la política y el gobierno tradicionales- una combinación que presenta un desafío y una oportunidad al encarar los riesgos globales”.

El Banco Mundial es más explícito cuando afirma que “más de un 25% de la juventud del mundo, o sea unos 300 millones de personas, no tiene trabajo productivo. Además un aumento demográfico juvenil sin precedentes está colocando a más de 120 millones de jóvenes adicionales en el mercado laboral cada año, sobre todo en el mundo en desarrollo. Este hecho amenaza con detener el progreso económico, creando un círculo vicioso de menos actividad económica y más desempleo, que aumenta el riesgo de malestar social, creando una generación perdida, resentida que es vulnerable a ser llevada a movimientos criminales o extremistas”. Reconociendo que ese malestar representa la mayor amenaza potencial para sus intereses, podemos decir con seguridad que estamos entrando en una agudización de la lucha de clases. De lo antedicho podemos extraer, además de las preocupaciones que aquejan a la burguesía financiera imperialista, la fijación de ella por desviar los ejes de su real nudo gordiano para llevarlos hacia aventuras guerreristas, sus espionajes, sus “aviones desaparecidos”, sus mundiales de fútbol, sus sanciones económicas contra tal o cual países, sus agresiones reales o mediáticas. Está claro, que a la burguesía financiera imperialista le duelen más los cinco meses de huelga de los mineros sudafricanos y la actual huelga que se desarrolla en ese país, que todos los otros sucesos. Le duele y le preocupa lo que harán los trabajadores turcos, sirios, ucranianos, los latinoamericanos, en fin, lo que harán los trabajadores. Es evidente que le produce más miedo el paro en Inglaterra, que todos los mercenarios terroristas que financia en Siria, Irak y Libia, total… son desclasados, lúmpenes que pueden destrozar con sus bombas, asesinar inocentes, pero que jamás pondrán en peligro el poder de la clase dominante porque se necesitan mutuamente. Es la esencia del fascismo, desde el punto de vista social. El terror que les genera el proletariado no tiene parangón.

Es interesante leer a un ex asesor de Ronald Reagan, actor de cuarta categoría pero títere de primera categoría en manos de la burguesía financiera, mascarón de proa del proceso que todavía se desarrolla para tragedia de toda la humanidad. Se trata de Paul Craig Roberts, quien hoy se desempeña como comentarista político y económico en Estados Unidos. En un artículo titulado: “La soberbia de Estados Unidos acabará destruyendo al país”, don Paul comienza diciendo: “Estados Unidos, obliga a cumplir las leyes de Washington, incluso cuando éstas contradicen sus propias legislaciones. Además es incapaz de ofrecer justicia a sus propios ciudadanos. Si sigue así, Estados Unidos acabará destruyéndose a sí mismo. Washington está cavando su propia tumba y acelerando el fin de su ‘Gobierno excepcional’. Después de los maltratos continuos a los que les somete Washington, incluso los aliados de la Casa Blanca han empezado a darse cuenta de que Estados Unidos no se limita a violar sus propias leyes, sino que obliga a otros Estados soberanos a hacer lo mismo. La lista de ejemplos, es infinita. Washington obligó a Suiza a violar y derogar leyes históricas sobre el secreto bancario, Washington ejecuta a ciudadanos de otros países y también a sus propios ciudadanos, sin el debido procedimiento legal. Washington viola la soberanía de otros países y asesina a sus ciudadanos con drones, bombas y equipos de fuerzas especiales. Washington secuestra en el extranjero a ciudadanos de otros países y los lleva a Estados Unidos para juzgarlos con sus leyes, o los envía a otros países para torturarlos en sus centros secretos. Estados Unidos ordenó a su vasallo, el Reino Unido, violar las leyes y convenciones sobre el asilo político y no permitir que Julián Assange viajara libremente a Ecuador, ordenó a Rusia violar sus leyes y entregarle a Edward Snowden. Rusia es lo suficiente fuerte como para negarse a cumplir las órdenes de Washington. En respuesta a ello, Washington secuestró a Román Selezniov, hijo de un parlamentario ruso en las Maldivas. No hay duda alguna de que el secuestro es ilegal, igual que todo lo que Washington ha hecho desde la presidencia de Clinton. El padre de Selezniov cree que Washington secuestró a su hijo con el fin de intercambiarlo por Edward Snowden... fue acusado, sin ninguna prueba, de delitos imaginarios que conllevan hasta 30 años de prisión”. Mientras el servicio secreto de Estados Unidos sostuvo que Selezniov es uno de los traficantes de información financiera robada más prolífico del mundo, Paul Craig Roberts lo niega contundentemente y sostiene que “el mayor ladrón de información financiera es la NSA, que robó datos de empresas de Brasil, Alemania, Francia, China, Japón y otros países con el fin de beneficiar a corporaciones estadounidenses que hacen generosas contribuciones políticas. Por no hablar de las escuchas telefónicas del celular privado de la canciller alemana, Ángela Merkel, y del espionaje masivo que lleva a cabo la Inteligencia de Estados Unidos por todo el mundo. El convencimiento de los neoconservadores de que el ‘Gobierno excepcional’ de Washington tiene derecho a espiar a todo el mundo porque representan a un pueblo ‘indispensable’, así como no responder por graves mentiras – como por ejemplo, cuando afirmaron que Hussein y Al Assad poseían armas de destrucción masiva- y la impunidad de la que gozan tras cometer varios delitos, pronto acabarán con el país norteamericano”, concluye Roberts. Aparte de algunos errores de apreciación y de que sus análisis no reflejan claramente su visión de clase, podemos concluir que es un análisis superficial y súper estructural. Si bien los hechos que describe son reales, no son esos hechos los que sepultarán a la clase dominante y hegemónica norteamericana y todos sus títeres demócratas y republicanos y convertirán en un infierno la vida en Estados Unidos, sino sus deudas gemelas -que según sus propios analistas superan ya la astronómica cifra de 60 billones de dólares-, su desindustrialización, que traerá aparejada una posible explosión insurgente, que puede desmembrar al país en varios pedazos. Hasta aquí, desde 1971, Estados Unidos ha vivido por encima de sus posibilidades gracias al hecho de ser propietario de la moneda de intercambio internacional y de reserva mundial. Hizo uso y abuso de esa potestad, tal como hizo uso y abuso de sus fuerzas armadas para agredir a países que no comulgaban con sus políticas o como hizo uso y abuso de su hegemonía hasta poner a su disposición a las Naciones Unidas para desconocer todas las leyes internacionales. La burguesía financiera imperialista norteamericana, a través de sus gobernantes  títeres, se ha granjeado el odio de casi todo el planeta, odio que será determinante para aplastarlo cuando se dé la ocasión.

Lejos de tomar nota de esta situación y atenuar ese creciente odio, la burguesía financiera imperialista norteamericana continúa profundizando y extendiendo su perverso accionar. Está claro, más que claro que se aproxima el ocaso del la hegemonía norteamericana, esperaremos para ver quién será el Nerón que incendie el símbolo del imperio. Su sueño de ser el amo del mundo se aleja aceleradamente, sus legiones, al igual que las legiones romanas, ya no sirven, están desmoralizadas por la cadena de derrotas por lo cual acude, al igual que Roma, a tropas mercenarias. Pero su moneda pierde valor, sólo le quedan las armas sin un objetivo que lo guíe hacia un futuro prometedor. Esto es así porque el sistema que defienden esas armas está viejo y es desechable para la humanidad, porque no puede resolver sus problemas de desarrollo. Las armas del imperialismo están al servicio del atraso y es cuestión de tiempo que el pueblo norteamericano, sus proletarios, vean, tomen conciencia de que su clase dominante es innecesaria y es un estorbo. Es una cuestión de tiempo para que se decidan pasarla por encima y tomen el destino en sus manos.

A pesar de las masacres, tras las muertes en Ucrania, muy interesadamente ocultadas por todos los medios -todos, incluso los medios rusos-, las declaraciones de los líderes anti Kiev obviaron explicarle al mundo por qué los habitantes de Donetsk y Lugansk eligieron el nombre de Repúblicas Democráticas Populares, qué significado tiene para el mundo. Las declaraciones de esos líderes, que sólo duraron segundos en los noticieros, luego fueron celosamente ocultadas a la vista y oídos del mundo porque hablaban de la sacrosanta propiedad privada. Esas declaraciones hablaban de la herejía de violar esa propiedad privada, de la determinación de expropiar sin pago las empresas de la casta de ex comunistas que se apropiaron de los bienes del Estado cuando se derrumbó la URSS. Porque, a no engañarse, Poroshenko, quizás era del PCUS y, si hurgamos un poco, encontraremos entre los fascistas de hoy, comunistas de ayer… No, no se equivocaron, antes no tenían nada, ahora son dueños de empresas o socios del imperialismo o están a sueldo de empresas imperialistas. Ahora pertenecen a la burguesía. No podemos afirmar que el gobierno ruso ayuda a los anti-Kiev, pero tampoco podemos afirmar que no los ayuda. Lo que sí está claro es que el gobierno ruso no va a mandar al ejército para ayudar a los milicianos de Donetsk, las razones son simples: no debe aparecer ante el pueblo ucraniano y ante el mundo como un agresor porque han aprendido de su intervención en Afganistán.

Un largo rastro de sangre, lágrimas y sufrimientos está dejando la burguesía financiera imperialista, Irak, Yemen, Barhein, Siria, Nigeria, Sudán, Libia, Egipto, Venezuela, Colombia, Ucrania y prepara la guerra contra China con los imperialistas y títeres japoneses. Y en este momento es el pueblo palestino el que está soportando un nuevo intento del Estado Sionista de Israel de llevar adelante una nueva etapa de la limpieza étnica, comenzada allá por el 1947. Muchas estúpidas y estúpidos, devenidos en sionistas, justifican la masacre. El estado de Israel está jugando el papel para el cual fue creado por el imperialismo anglo-sajón. Es el inevitable ocaso de los imperios y en ese trágico recorrido pretende arrastrar a toda la humanidad. Pero no está solo, lo acompaña el otro imperio decadente que no quiere morir: Gran Bretaña, con su corrupta y ridícula reina y su corte de zánganos. Ya no tiene sentido seguir argumentando sobre quién tiene la justicia de su lado y quiénes no. Es momento de prepararse para los próximos enfrentamientos, prepararse para borrar de la faz de la tierra a la burguesía sionista y su estado fascista.

Es el momento de poner sobre la mesa los intereses históricos del proletariado, de llamar a la unidad a todas las mujeres y hombres que estén decididos a unirse por el socialismo, por la libertad, por el fin de la explotación del hombre por el hombre. Debemos llamar a todos los gobiernos para que rompan las relaciones diplomáticas con el estado sionista, expulsar a todos sus diplomáticos, lo mismo con los representantes de los títeres yanquis y europeos; exigir a los gobiernos que denuncien todos los pactos políticos, militares y económicos con el imperialismo; exigir que se rompan relaciones con todos los gobiernos que agredan a otros países, como Turquía, Arabia Saudita, Jordania, Israel, Estados Unidos, Polonia y todos los que se atrevan a llevar la política de agresión de la burguesía financiera imperialista.

PROLETARIOS DEL MUNDO UNÍOS.

SIGAMOS POR LA SENDA QUE NOS TRAZÓ NUESTRO HISTÓRICO SECRETARIO GENERAL MARIO ROBERTO SANTUCHO.

A VENCER O MORIR POR LA ARGENTINA.

 

 

Por Mario Roberto Salvatierra.

LITERARIO

FALUYA

John es sargento primero del 10º Regimiento de Caballería de Kentucky y uno de los francotiradores más condecorados. Hace seis meses que está en Irak.

Está sangrando, apoyado contra la pared de adobe y paja en el fondo de una casa muy pobre en el suburbio sur de la ciudad de Faluya. Cree en dios, siente que un milagro lo salvará. Los rebeldes iraquíes lo vienen persiguiendo y disparando desde hace 20 minutos y ahora lo buscan casa por casa.

Sólo le queda una ronda de cartuchos en su 9 mm y, para su rifle de asalto, el que le valió las medallas, ya no tiene balas. Es una carrera contra el tiempo por su vida: o lo salvan sus compañeros o lo matan los rebeldes o su herida. Tiene una bala y esquirlas enemigas cerca del femoral en la pierna derecha, la cual se venda logrando parar un poco el sangrado. También se inyecta un tranquilizante.

Una mujer iraquí, la dueña de casa, lo mira de pie con mucho miedo desde detrás del umbral de la habitación donde está el soldado. Por su cara tapada por un pañuelo el soldado sólo ve sus ojos negros.

Luego que los rebeldes lo descubren en la torre de la mezquita disparando a mansalva y tras asesinar a su compañero, corre desesperado entre callejones, por sobre techos a punto de romperse, pasajes y entra a esa humilde casa, traba la puerta de madera y amenazando a la mujer y a sus pequeños hijos, se recuesta en la pared del fondo esperando a su destino.

No puede hacer nada para cambiar su situación, toma el rosario que lleva colgado y lo coloca entre rezos en su mano izquierda y se pone a releer la carta que pensaba mandarle a su esposa pero que, llegado el caso extremo, quemará, no va a dejar que caiga en manos enemigas. Allí le contaba, entre otras cosas la que más lo perturba, sobre las pesadillas que cada vez peores lo asaltan cada noche; en cómo despierta de madrugada transpirado, con palpitaciones… Ni al psicólogo del batallón se lo contó. Como francotirador, una de las tareas que ha realizado es cubrir los convoy que llegan a las bases norteamericanas para traslado de tropas o equipos. Junto con un ayudante con binoculares se instala en un lugar alto y desde ahí dispara a los sospechosos de querer interrumpir el paso o asaltar los camiones. Las ciudades iraquíes son todas grandes laberintos, en las rutas es fácil defenderlos. Esta de Faluya era su 23ª misión.

Nunca sabía qué llevaban los camiones, podían ser armas, juegos para internet, correos, prostitutas kuwaitíes o latas de cerveza. Lo que fuera, él tenía la orden de disparar a cualquiera que se acercara entre las intrincadas calles que suben y bajan de las viejas ciudades.

La pesadilla es siempre la misma: un hecho que le había pasado hacía unos meses en esa misma ciudad. Como cada vez que con sus disparos asesinó a alguien, como casi todos en el ejército, hace una marca en la culata de su arma. Está en eso en el sueño cuando su compañero le dice que hay otro blanco acercándose al camión que protegen, es un chico casi, duda, pero le dispara en la cabeza y lo mata, mira por los binoculares  y ve que es un niño de no más de 11 años, de la edad del hermano de su esposa. Y en la pesadilla el niño muerto se levanta y corre hacia él mirándolo con sus ojos de negro profundo. Él quiere correr y no puede y se desespera y no puede hacer nada y se despierta impotente. Y, casualidades del destino, ese disparo pasó en su tercera misión, en esta misma Faluya, cerca de la casa donde estaba herido.

Medio abstraído en su pesadilla oye que la mujer iraquí se le acerca y esto lo saca abruptamente de la lectura, guarda rápido y nerviosos la carta, la mujer se detiene atemorizada. La mira sin decir palabra pero amagando tomar su arma. En eso por la radio le avisan que en 17 minutos dos helicópteros lo rescatarán, que lo rastrearon por el GPS. Sonríe feliz y agradecido mirando al cielo.

La pierna le sangra otra vez, sabe que necesita un torniquete o morirá desangrado. La mujer ve esto y se le acerca con unos restos de sábana muy blancos. Los toma, se hace rápido el torniquete, y junto con la sábana también le trae una jarra de aluminio con agua, la cantimplora estaba tirada agujereada por un tiro.

La bebe de un sorbo, está jadeante, transpirado, casi deshidratado. No recuerda un agua tan rica ni a los ojos de la mujer que a pesar del velo cree conocer, pero es imposible.

Mientras siente al cabo de unos instantes un sabor agrio en la boca del estómago y que el pecho le está por estallar del dolor, tarda poco en darse cuenta que es por el veneno que la mujer le puso en el agua. Agonizando, inmovilizado ya, oye el ruido de los helicópteros cerca y muere sin saber que la mujer era la madre del niño que asesinó hacía meses en esa misma ciudad.

La mujer esconde la jarra de aluminio antes de que lleguen los marines. No sabe que ese soldado que yace muerto en su casa es el quien le disparó a su hijo.

Por Horacio Martiñan.

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