Partido Revolucionario de los Trabajadores
Por la Revolución Obrera, Latinoamericana y Socialista "El deber de todo revolucionario es hacer la revolución" (Ernesto Guevara)

Imprime esta página - Tamaño de texto + / - Editorial - Noviembre - Diciembre 2014

EDITORIAL Nº 63

Tal como lo anticipamos en anteriores números, la danza de los “fondos buitres” era toda una pantomima para el público consumidor de propaganda oficial. Afiches propagandísticos peronistas como “Ayer Braden o Perón, hoy Griesa o Cristina” o “Basta de buitres, Argentina Unida en una causa nacional” y hasta radicales como el de la radio abierta en la jornada nacional “Contra los fondos buitres” -realizada el 25 de octubre- quedaron en la noche del olvido tapados por la realidad plagada de insatisfacciones y conflictos en todos los estratos sociales. Sin embargo, no es menor que unos y otros, aparentemente opositores, hayan intentado imponer una suerte de “agenda política” con este tema a modo de cortina de humo para pergeñar acuerdos entre bambalinas y a espaldas de todos nosotros. Lo cierto es que el bombo de los fondos buitres, a cuyo son danzó todo el periodismo televisivo burgués sin excepciones, era nada más que ruido, porque dos decisiones ya estaban tomadas de antemano: una, la de pagar y dos, la de postergar la fecha de pago hasta después del 31 de diciembre de 2014.

Existen razones materiales para sostener ambas afirmaciones. Respecto de la primera: la decisión política de pagarles a los “fondos buitres” la tiene tomada la Presidente desde hace meses y no se privó de avisar, como si por avisar no traicionara, cuando sostuvo, en junio de este año, que “la vocación de la Argentina es pagar, lo hemos demostrado”. A confesión de partes, relevo de pruebas. ¿Alguien duda, acaso, de que a partir de 2015 el pueblo argentino, los trabajadores especialmente, pagaremos la deuda de los tan descalificados buitres, destinatarios de tanta mala prensa? Desde el discurso de la supuesta “honradez” que tenemos los argentinos para sostener a la burguesía financiera internacional (algo que no se dice con nombre y apellido, pero que, en la práctica, se hace sistemáticamente) hasta la “vocación de pago”, TODO apunta a que tanta propaganda cruzada con tanto discurso tuvieron y tienen una sola orientación: convencernos de que DEBEMOS pagar una deuda que muchos sabemos que es ilegítima e ilegal. Casi hasta podría decirse que la gran causa nacional es que no sólo paguemos, sino que lo tomemos como una acción patriótica en pos del bienestar de nuestro pueblo…

La segunda aseveración está basada también en cuestiones materiales concretas: la cláusula RUFO (Rights Upon Future Offers), incluida en los canjes de deuda de 2005 y 2010. ¿Qué es la dichosa cláusula RUFO? Se trata de una condición que prohíbe pagarles más a los holdouts y por la cual se crea una igualdad de condiciones para todos, entraran o no en los canjes. Si a los mal llamados “fondos buitres” (acreedores externos que no entraron en los anteriores canjes de deuda, no más buitres que los otros) se les pagara más que a los que entraron en los anteriores canjes, estos acreedores que ya están cobrando desde 2005 y 2010 tendrían derecho a detonar una lluvia de reclamos judiciales, con basamento jurídico en su favor, reclamándole al estado argentino la “igualdad de condiciones”, es decir, MAYOR PAGO que el pactado. La cláusula RUFO deja de tener vigencia a partir del 31 de diciembre de 2014, algo que, por supuesto, saben perfectamente todos los negociadores del gobierno y la propia presidente, por tanto, la profusa propaganda contra los buitres y en favor de la “patria” fue sólo eso: propaganda para mantenernos no solamente entretenidos y arrastrados a discutir la “injusticia” internacional, sino, lo más posible, alejados de los conflictos internos que se multiplicaron a lo largo del año.

La danza tomó espectacular primacía especialmente durante los conflictos más álgidos con los trabajadores de la producción automotriz, algo nada casual. Con el paso del tiempo y el desinfle de esos conflictos también llegó el desinfle de la propaganda “patriótica”. Ahora tienen que ocuparse de cosas más urgentes, como por ejemplo pensar qué figurón sacarán de la galera para las elecciones del año que ya está llegando y que se avecina como otro año donde escucharemos promesas de todo tenor y disputas de vecindario entre candidatos impresentables.

Pero lo que nadie ni recuerda ni dice es que la cláusula RUFO, que dejó embretado al país en posibles juicios multimillonarios por parte de acreedores externos, fue impuesta por el Decreto 1735/04 del canje de deuda, firmado por Roberto Lavagna en 2004 DURANTE EL GOBIERNO DE NÉSTOR KIRCHNER… Parece que, por entonces, no era antipatriótico… para concluir con este tema, terminaremos el 2014 bailando el vals del Banco Central apelando el pedido de los “buitres” que buscan conectarlo como un “alter ego” del Estado argentino con el fin de aplicarle los embargos. La cuestión es ganar tiempo, dado que ya faltan pocos días para el 31 de diciembre y luego entraremos en la etapa del “patriotismo” bien entendido: ¡A pagar señoras y señores que se acabó el verso! No nos extrañaría despertarnos con las paredes empapeladas felicitándonos por lo buenos que somos al “honrar” esta deuda también, igual que las otras… ¡Qué lindo es ser tan honrados…!

Pero, mientras todo esto sucede, el ahogo en que están sumidas las arcas oficiales obliga al nunca bien ponderado Ministro de Economía, Axel Kicillof, a inventar supuestos salvavidas que impidan el gluglú final: en una jugada equivalente a patear para adelante el problema y que lo pague quien esté (total faltan nada más que nueve años…) emitió los BODEN 2024 y ofreció canjearles sus bonos a los tenedores de BODEN 2015 por plata fresca o por BODEN 2024. En términos sencillos y sintéticos Kicillof AUMENTA la deuda externa a cambio de un temporal oxígeno que le permita recomponer en parte, aunque sea ínfima, las reservas del Banco Central y llegar a 2015 con un mayor margen de maniobra interna y externa. Pagar con nuevas deudas a mayor plazo para endosárselas a futuros gobiernos es un recurso viejo: ya fue usado, especialmente, por nada menos que Felipe Domingo Cavallo. Cualquier coincidencia, NO ES PURA CASUALIDAD.

Pero no todo le sale como espera al inefable Kicillof: la caída del crudo en el mundo, como consecuencia de las maniobras del imperialismo para intentar hacer tambalear a su archienemigo, Rusia, afectan todas las bolsas, títulos y bonos mundiales. Así, están en picada los bonos argentinos y las acciones de la “nacionalizada” YPF y habrá que ver cómo repercuten en nuestros bolsillos esas caídas. Por lo pronto, los planes del ministro volvieron a hacer agua y la jugada ya se perfila como un nuevo fracaso.

Y si las medidas económicas son de manotazos de ahogado que se siguen ahogando, ni qué pensar en cómo nos va a los trabajadores, los pobres y los desocupados. La inflación se ha mantenido al galope a lo largo de los meses de todo este año sobre la canasta familiar, los servicios, los impuestos y todo lo que garantiza nuestra sobrevivencia. El INDEC sostiene cifras poco creíbles comparadas con la realidad con que nos encontramos cada día. Llegando el fin de 2014 comenzaron los cacareos de todo tipo que han oscilado entre bravuconadas de espantapájaros de los burócratas sindicales, hasta amenazas de las mil desgracias que nos esperan en la “fatídica” fecha del 19 de diciembre. Todos tratando de contenter, si fuera posible el descontento. Es que hasta los cacareados “precios cuidados” dejaron de serlo para subir un 15% hasta la medición realizada en octubre y un 3% más autorizado por el propio gobierno a principios de diciembre, lo que suma un 18%.

Y ante la presión general, especialmente de los gremios de trabajadores cuyos salarios se ven esquilmados con el Impuesto a las Ganancias, salieron a la palestra los impresentables Moyano (camioneros), Barrionuevo (Gastronómicos) y Roberto Fernández (Unión Tranviarios Automotor) convocando a un paro de necesidad y urgencia PERO SIN FECHA... A tal punto se hicieron los guapos que, sólo para quedar bien con sus representados, Roberto Fernández llegó a decir que "si el Gobierno no escucha, esto no termina bien", una especie de advertencia rimbombante para encubrir un anuncio mentiroso que pronto dejó al descubierto el engaño: mientras se hacían los combativos, la presidente anunciaba la eximición del Impuesto a las Ganancias para los aguinaldos de quienes percibieran menos de 35.000 pesos. Y todos sabemos que son muy pocos los trabajadores que cobran semejante cifra… Sin estaciones intermedias, se desinflaron los brabucones, quedaron bien con poco y postergaron el paro para ¡Marzo! Nada casualmente se OLVIDARON de los trabajadores que cobran miserias y no pagan el impuesto ladrón: es que no representan a los que no llegan a fin de mes. En el mismo momento en que ellos se bajaron, sin vergüenzas, de la medida de fuerza sin fecha, dejaron inermes ante sus explotadoras patronales a los trabajadores que menos ganan.

Pero a pesar de tantas agachadas, la presión siguió por abajo y cada gremio se vio obligado a precipitar tratativas y acuerdos por un bono de fin de año. Los petroleros cerraron con la respetable cifra de 24.000 pesos en cuatro cuotas, la primera a cobrar con el aguinaldo; bancarios privados, por su parte, acordaron un bono de 7.500 pesos, pero dejaron afuera a los bancarios estatales que fueron al paro por 48 horas y el conflicto está lejos de calmarse. Así, la medida del gobierno de la excepción del Impuesto a las Ganancias, apenas si llegó a parche, porque ni siquiera conformó a la base de los camioneros que, pese a ella y en estado de alerta, siguen reclamando también un bono de fin de año que compense las pérdidas que sufrimos los trabajadores respecto de la inflación.

Y en la cola de los negociadores apurados se encuentran la UOM del oficialista Caló, que al cierre de estas líneas está a punto de lograr un bono de 3.000 pesos a pagar por las grandes empresas y uno de 2.000 pesos para que paguen las PyMES a sus trabajadores; los trabajadores estatales nacionales nucleados en ATE, junto con la CTA, que no han cesado en realizar movilizaciones y paros en todo el país reclamando apertura de paritarias y un bono de 4.000 pesos; los telefónicos que reclaman su propio bono de 6.000 pesos; el chupamedias oficialista de Baradell, acogotado por los maestros de SUTEBA, quien pide que los sordos lo escuchen mientras permite que le pateen la paritaria para el 18 de diciembre. Otros que también pasaron para la misma fecha son los estatales bonaerenses que quieren 42% de aumento; los metrodelegados también están en estado de alerta; los maestros de Chaco y Jujuy fueron al paro y, de este modo, sin excepciones ni descanso, siguen las listas de trabajadores de todos los rubros que continúan presionando. En comercio, por su parte, Cavalieri está contra las cuerdas por el descontento general, especialmente de los trabajadores de las grandes cadenas de supermercados y de ventas de electrodomésticos, ya que no sólo tiene impugnada su lista -con la que fue a elecciones anticipadas- por no cumplir el cupo femenino, sino que ya obtuvo la negativa patronal a otorgar un bono, bajo la excusa de la caída de las ventas, que lo pone en complicada situación de control de los afiliados a su gremio.

Si miramos este “mapa” de los reclamos de los trabajadores, observamos que este fin de año llega con un cambio sustancial e importante en la correlación de fuerzas respecto del fin de año pasado. No estamos queriendo decir que los trabajadores pasamos a la ofensiva, sino que el grado de organización y gimnasia de lucha de todo el año ha dado como resultado un fin de año conflictivo, que nos mueve a los trabajadores a lograr imponer nuestra presión sobre la dirigencia mayoritariamente corrupta de todos los sindicatos. Y es tal la presión que estamos haciendo, que el gobierno con sus diputados se ven apremiados por encontrar nuevos parches para distender el conflicto que se cocina a fuego moderado, pero fuego que quema igual: entre gallos y medias noches, el Congreso aprobó una ley que modifica la Ley de Contrato de Trabajo y obliga a pagar el aguinaldo el 18 de diciembre como fecha límite... ¡Como si adelantando la fecha de pago pudiéramos resolver nuestros problemas!
Ni el gobierno ni las centrales obreras desconocen que la suma de presión es un mal augurio. Entre unos y otros pretenden contenernos: unos, apelando a acuerdos de bonos paliativos y el otro, a medidas reformistas que ni siquiera llegan a tibias. Ambos saben que todo puede estallar si la contención se queda corta, algo que preocupa no sólo a ellos, sino a la burguesía local que mira, no sin cierta desolación, cómo marcha sin rumbo una economía que no sólo les impide mantener su tasa de ganancia como desean y quieren, sino que transforma a sus explotados en potenciales bombas de tiempo. Ninguno de ellos desconoce, tampoco, que la fuerza de un proletariado en la calle es incontenible e imprevisible.

Por nuestra parte, los trabajadores debemos profundizar toda acción que lleve a la unidad de nuestros esfuerzos, a encontrar los atajos que limen las diferencias pueriles. La crisis internacional, que ya venía perfilándose durante los dos últimos años, recayendo sobre las espaldas de todo el proletariado mundial, ha llegado para quedarse en nuestro país, no va a desaparecer por arte de magia en un sistema capitalista que no encuentra salida a su crisis sistémica. Los tiempos que se vienen recrudecerán todas nuestras postergaciones, tal como está sucediendo en los países centrales. No se salvan ni Europa ni Estados Unidos, el ascenso mundial de los conflictos no nos pasará por el costado, sino que ya estamos siendo arrastrados por la burguesía imperialista a pagar sus platos rotos.

Debemos redoblar nuestro trabajo como militantes y trabajadores, identificando claramente dónde está el verdadero enemigo de clase. No lo encontraremos en un par que pone el lomo a nuestro costado y que es tan explotado como nosotros, lo encontraremos en todos aquellos que sostienen este sistema canalla e infame, que se nutre de nuestro trabajo expropiándonos la plusvalía con la cual se reproduce.

Es crucial identificar al enemigo, saber que su poder se asienta en la propiedad privada. Es perentorio que abramos los ojos para saber dónde estamos parados, que las diferencias entre nosotros, a esta altura, son secundarias frente a lo que tendremos que enfrentar. Saber dónde estamos parados es conocer a qué clase pertenecemos por vender nuestra fuerza de trabajo, por no ser partícipes de la gran torta que se reparte una minoría que tiene el poder, es saber que somos los explotados, los siervos de este sistema dominante en decadencia, los que estamos destinados a hacerle frente en defensa propia.

La burguesía sabe perfectamente dónde está su enemigo: en todos los que producimos para ella. A no olvidarlo, porque ella nos tiene muy presentes. Por eso, a través del poder que ejerce con SU estado, ha invertido todo el año en intentar frenar las luchas con represión y judicialización de la protesta; se ha venido preparando para los tiempos que vienen con leyes como la Ley Antiterrorista, espiándonos con el Proyecto X, reprimiéndonos con Berni como mascarón de proa. Se equivocan quienes creen que un caretón actúa individualmente y no cumpliendo órdenes de sus patrones: como buen milico está acostumbrado a obedecer órdenes. Y hay quien las da, a no equivocarse. Por eso es imprescindible anteponerle nuestra organización a la suya, que siempre fue de clase.

Compañeros y compañeras, no hay que creer en ese despreciable lema de que cuánto peor, mejor. Cuando peor, para nosotros, siempre será peor. Pero hay salida. El futuro no es un callejón oscuro, sino que la salida está en nuestras manos, en nuestra inteligencia para organizarnos y vencer, de una vez por todas, las nimiedades que nos separan. La rica historia de nuestro proletariado que nos antecede muestra que ES POSIBLE lograr ese nivel de organización que necesitamos.

Como todos los fines de año, aún más conformes que otros porque hemos avanzado como trabajadores, a nosotros, los compañeros del Partido Revolucionario de los Trabajadores, este mes siempre nos obliga a la mirada retrospectiva que reivindique y rescate a nuestros compañeros caídos en Monte Chingolo un 23 de diciembre. Para nosotros siempre están presentes en nuestro accionar cotidiano, en nuestra militancia, en nuestra conducta de la que ellos son ejemplo. Los reivindicamos con respeto y los recordamos con amor, el amor que se siente por los revolucionarios que dejaron la vida en pos del socialismo. Sonará nuestro ¡PRESENTES! este 23 y en ese grito ahogado por la emoción, les estaremos diciendo descansen compañeros, que cada bandera que dejaron a la mitad del largo camino que recorremos los pueblos en busca de la liberación de nuestros explotadores y opresores, es y será tomada por cada luchador popular que se levante. En cada uno de ellos viven, viven, viven.
Por un 2015 pleno para todos ¡Salud!

15 de diciembre de 2014