Partido Revolucionario de los Trabajadores
Por la Revolución Obrera, Latinoamericana y Socialista "El deber de todo revolucionario es hacer la revolución" (Ernesto Guevara)

Imprime esta página - Tamaño de texto + / - Editorial - Junio - Julio 2012

EDITORIAL

Lejos ha quedado la mentira aquella que sostenía que estábamos “blindados”. La palabra ha desaparecido sin demasiada magia de los diarios discursos presidenciales. Ahora es tiempo de “unidos y organizados”, para juntar la tropa propia y sancionar a los que sacan los pies del plato. Es que son épocas de crisis para la burguesía y si hay que seguir ajustándonos a nosotros los cinturones, es IMPRESCINDIBLE mantener la unidad interna del oficialismo. Pero ése es uno de los tantos ideales que tiene, porque se desmadra a paso acelerado y ya las críticas –nunca autocríticas, se entiende- sobrepasan las fronteras del secreto impuesto a los pocos leales, la mayoría rentados, que quedan.

Tan grande era la mentira del blindaje que el Banco Central, en el segundo semestre de 2011, pidió 5.000 millones de dólares prestados a bancos europeos para compensar la pérdida de reservas. ¡Sí, esas mismas reservas con que ostentaban el “blindaje” eran prestadas! De ese monto sólo se han devuelto 1.000 millones y el resto deben ser pagados antes de que termine este año… ¿Con qué…? Con las tan cacareadas reservas del Banco Central que vienen disminuyendo ostensiblemente y cuya cifra real no es la declarada, sino un monto mucho menor, pues comenzaron a disminuir como consecuencia de varios factores: la amenaza de pesificación de los depósitos en dólares, lo cual trajo una masiva extracción de las cuentas; el temor de los ahorristas a una devaluación del peso y el pago de los servicios de la deuda externa que asciende, hasta octubre de 2012, a 4.165 millones de dólares.

El “modelo” que tantos defienden, con absoluto fanatismo y profunda ignorancia, también se sostiene con ajustes de todo tipo, inflación creciente y sostenida, congelamiento salarial, Impuesto a las Ganancias sobre los salarios, negación del 82% móvil a los jubilados y haberes de miseria para ellos, achique del número de planes para desocupados, etc. En ningún discurso presidencial hemos escuchado que el país se sigue endeudando, más allá de los pagos de intereses a los organismos de crédito internacional que muchos conocemos. Sin embargo, la deuda externa aumenta: según el INDEC, hasta el 31 de marzo de este año, la deuda externa, pública y privada, llegaba a 141.803 millones de dólares, considerando que desde junio de 2011 hasta junio de 2012 aumentó en casi 11.000 millones de dólares… También, pese a las restricciones para el ingreso de exportaciones, el déficit comercial ascendió a 552 millones de dólares como consecuencia del pago de servicios e intereses al exterior, tanto de deudas de empresas privadas como del Estado, pese al superávit comercial de 3.600 millones dólares. Simplificando: el superávit comercial no sólo se vio opacado por el pago de intereses de deuda, sino superado, a tal punto que los números quedaron en rojo en 552 millones de dólares, no alcanzaron los ingresos para cubrir los egresos. Y eso pese a que aún no se ha llegado a ningún acuerdo con el Club de París, lo cual, cuando se concrete, aumentará los egresos de divisas de reservas e implicará un deterioro mayor de la economía.

Nada se dice de las caídas del 4.5% de la producción industrial general y del 7.5% de la industria siderúrgica en el mes de mayo; tampoco se menciona que pese a que la AFIP registró un 20% más de recaudación respecto del año anterior, se quedó atrás con el ritmo inflacionario que creció en un 24%, lo que refleja parte de la desaceleración de la economía; menos se dice de que la suspensión de 1.700 trabajadores tucumanos de la fábrica (ahora brasileña) Alpargatas obedece a la caída de las ventas y a que la empresa no quiere seguir acumulando mercadería que no se vende (superproducción) por lo cual, adelantan vacaciones, suspenden personal y reducen jornadas laborales como regalito premeditado para las vacaciones de julio; nada se habla de la caída de las ventas en general que, según la Cámara de Comercio, es tan fuerte que obliga a los comercios a la “liquidación de temporada” anticipada y de que las ventas minoristas se redujeron en un 6.8% respecto del mismo mes del año pasado y como cuarto mes consecutivo; como tampoco se habla de la caída en la venta de gasoil de entre un 25 y 30% por lo cual, ahora, sobra combustible en las estaciones de servicio, a lo que se suma una caída en la venta de automotores de un 12.1% … A su vez, la venta inmobiliaria está decayendo entre un 20 y 30% de acuerdo con declaraciones de empresarios del sector, mientras que el rubro construcciones registra una caída del 8.8% respecto de Junio de 2011, de acuerdo con datos del INDEC, a pesar de que todos sabemos cuán mentirosos son esos datos y que si declaran una cifra hay que multiplicarla por tres para que se acerque a la realidad.

Podríamos seguir acumulando cifras negativas, pero es un ejercicio ocioso cuando todos los trabajadores sufrimos en carne propia las consecuencias del “modelo” que hace agua por los cuatro costados y al que se pretende ocultar con encendidos discursos e inauguraciones de industrias menores que no sólo no salvarán al país, sino que dentro de la macroeconomía no le hacen ni siquiera bajar un centésimo de dígito a la caída en picada de toda la producción y el derrumbe de las ventas en todos los rubros. En síntesis, con discursos encendidos no se puede tapar el sol con la mano.

En ese contexto se encuadran las mayores desgracias para los trabajadores, aquellas que llegan con las vacaciones anticipadas y forzadas, las suspensiones, los despidos al descubierto y encubiertos, las reducciones de las jornadas laborales, los cierres permanentes de industrias y comercios. Pocos son los casos como el de la empresa de aceitunas Nucete que, por su envergadura dentro de una economía regional como la riojana, adquirió ribetes de escándalo nacional al dejar sin trabajo a 500 operarios. Rápidamente recibió una “solución” de emergencia estatal que salió al cruce con la propuesta de una reducción laboral a cuatro días de la semana y una subvención a cargo del gobierno provincial por el día y medio en que la planta no funcionará. Nucete reabrió sus puertas, pero las economías regionales usaron su caso como punta de un iceberg que tiene muchas quejas y poco futuro. Así, en la reunión del comité ejecutivo de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL) concluyeron en que las industrias regionales están perdiendo competitividad por una serie de hechos preocupantes: demoras y bloqueos en el pago de reintegros, retraso en la devolución del IVA por parte del estado, plazos estipulados por la resolución 142 que las obligan a liquidar divisas antes de cobrarlas, superposición impositiva entre tasas municipales e impuestos provinciales, altos costos de fletes y logística - consecuencia del cierre de ferrocarriles- y aumentos salariales que no logran cubrir. También, mientras las exportaciones cayeron un 6% en general entre enero y mayo, las de frutas comestibles –fuerte de las industrias regionales- se derrumbaron un 26%, un guarismo que conforman el 53% en la producción de ajo, 32% en la de cebolla y arroz, 26% en la de algodón, 62% en la de carne ovina, 12% en la de té y 6% en la de pesca. Si a esto le sumamos las medidas adoptadas por Moreno restringiendo las importaciones, cuya respuesta fue la del cierre del mercado brasilero, principal importador de los productos regionales, la situación no sólo es catastrófica, sino de creciente fuente de futuros conflictos tanto con los empresarios del sector, como de los trabajadores que serán la principal variable de ajuste.

Al paso que se derrumba la economía, se desploma la credibilidad del gobierno. La lucha interna dentro de las filas del partido oficialista ha comenzado a tener como espejo donde se miran con espanto los gobernadores provinciales. El máximo exponente de estas luchas intestinas es el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, quien no tuvo mejor idea que la de pavonearse con el “enemigo” número uno actual del gobierno, Moyano, y la de autocandidatearse a presidente en 2015. “Castigado” por el estado nacional y sus oscilantes humores, recibió menos del dinero que le adeuda el estado nacional y quedó embretado entre sus ambiciones preñadas de idealismo y absurdo a largo plazo y la realidad. Como niño en el rincón, ha debido y debe soportar los regaños presidenciales en público que lo someten al ridículo permanentemente, mientras se le incendia la provincia de justos reclamos de los trabajadores estatales, docentes, médicos, etc. Vergüenza para él y para quien lo regaña, ambos en una suerte de conventillo lamentable por una puja por demás evidente y dañina que deja a los trabajadores como rehenes de sus tironeos y espurios intereses personales. NINGUNO PIENSA en la tragedia que significa para un trabajador no cobrar lo que se ha ganado con el sudor de su frente. NINGUNO se sensibiliza por el estrago que representa en una economía familiar el pago en cuatro cuotas del aguinaldo, suma legal e histórica percibida por los trabajadores desde que el propio líder, cuyas ideas dicen ambos representar, pusiera en vigencia hace más de sesenta años atrás. Pareciera que el gobierno nacional está decidido a arrojar a Scioli al abismo, a agudizarle las contradicciones internas y enfrentarlo a la fuerza con los trabajadores, a incendiarle la provincia para llegar con el matafuegos, siempre presto, de un “leal” a sus filas que ya está enquistado en el seno del propio ejecutivo provincial. Ni la pusilanimidad del gobernador ni la ferocidad del gobierno nacional pueden evaluar a ciencia cierta que sus rehenes, los trabajadores de la provincia, son las únicas víctimas de tan miserable enfrentamiento. Y más que justos son sus reclamos, sus paros y sus movilizaciones. Si alguno de los “contrincantes” cree, idealistamente, que sale “ganador” en la puja en que han arrinconado a los trabajadores, se equivocan. En la pulseada todos pierden: los trabajadores, sus derechos; el gobierno nacional, su credibilidad, y el provincial, el sueño y los sueños trocados en pesadillas. El alto porcentaje de votos obtenidos en la última elección, sobre el cual han posado todos y cada uno sus sentaderas, se evapora al ritmo de la crisis y los conflictos que ellos mismos crean, muchas veces, gratuita y mezquinamente.

Pero, lo que también queda expuesto y que ya hemos tratado en editoriales anteriores en detalle, es el desequilibrio económico financiero de las provincias. Santa Cruz, cuna de pingüinos oficialistas, aún no cierra el largo conflicto que tiene con su policía, pese a haberles ofrecido un 34% de aumento que fue rechazado por los uniformados retobados. De a una irán cayendo en desgracia las provincias, ahorcadas por las deudas, la coparticipación federal repartida a piacere por el ejecutivo nacional y los conflictos sociales crecientes. Mal panorama se avizora en el futuro próximo, tal como vienen los acontecimientos y las acciones políticas de una burguesía acorralada por la crisis internacional y desesperada por conservar su tasa de ganancia.

Tan desesperados están todos, que las mineras, expresión máxima del esquilme de los pueblos latinoamericanos, pidieron una reunión de urgencia con la OFEMI (Organización Federal de Estados Mineros), esa suerte de engendro político inventado al calor de las protestas antimineras e integrado por todos los gobernadores de las provincias mineras y pergeñado por el ministro De Vido no sólo para contener las luchas populares, sino para garantizarles a las multinacionales la libre extracción de minerales que engorden sus arcas. Ni el gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta ni el de Chubut, Martín Buzzi concurrieron, justamente porque son los únicos que intentan sacarles a las multinacionales unos dividendos extras para sus provincias. No se oponen a la minería, se oponen a quedar afuera del negocio. Peralta pretende un 10% sobre la transferencia minera y Buzzi quiere aumentar en un 8% las regalías. Las multinacionales, ante tamaña ambición, tocaron pito pidiendo la reunión a su patrocinador oficial, el ministro. Según Mining Press, las provincias amigas dejaron sentado “que las provincias mineras, mayoritariamente, y la Nación, están en armonía en el espíritu de fijar reglas claras y alentadoras para el despliegue de la actividad”, mientras que para referirse a los dos díscolos, Peralta y Buzzi, sostuvo que “los proyectos provinciales que elevan fuertemente la carga impositiva o establecen nuevos cánones, cambian las reglas e interfieren fuertemente con la actividad”. Las mineras quieren operar sin restricciones y la mayoría de los gobernadores integrantes de la OFEMI están de acuerdo y a su cómplice y corrupta complacencia le llaman “armonía”. No olvidemos quiénes son: José Luis Gioja por San Juan, Eduardo Fellner por Jujuy, Lucía Corpacci por Catamarca, Juan Manuel Urtubey por Salta y Luis Beder Herrera por La Rioja, todos dirigidos, como es obvio, por el Ministro De Vido. Esa “armonía”, música para sus oídos, no contempla el RECHAZO a TODAS las mineras expresado por sus respectivos pueblos. Es que poco les importa lo que necesita la gente si el negocio los hace arte y parte. Para cuando los pueblos vuelvan a manifestarse tienen reservada la aplicación de la Ley Antiterrorista y de la noche a la mañana veremos a la Cordillera Argentina transformada en una madriguera de “terroristas” que pretenden poner el derecho a la vida por encima del derecho a los negocios despreciables… Otro futuro foco de conflicto social, por tanto, se avecina al compás del rumbo elegido por el gobierno nacional, que más rápido que ligero deja caer su mascarada para mostrar los dientes y su filo con el cual piensan cortar las yugulares de su propio pueblo.

A no dejarnos engañar con palabras engañosas… Las palabras que la presidente pronunciara en la cena anual de camaradería de las Fuerzas Armadas, en el edificio Libertador, “También quiero agradecer las tareas de inclusión social junto a otras áreas del Gobierno como los Ministerios de Seguridad y Desarrollo Social, trabajando en las villas, no en tareas de seguridad interna, pero sí en tareas en las que todo argentino, vista o no uniforme, está obligado a hacer si tiene buen corazón", parecen haber sido extraídas o de un cuento de terror o de uno de amnesia. Muchos todavía recordamos MUY BIEN cuál ha sido el papel de las Fuerzas Armadas en las villas para reprimir, desaparecer y eliminar, especialmente, luchadores villeros. ¿Querrá la presidenta resucitar una especie de “Operativo Dorrego”, mezclando a La Cámpora con el Ejército, tal vez con el carapintada Sergio Berni a la cabeza? ¿Se habrá olvidado que dicho operativo “humanitario” terminó siendo la mejor vía para hacer inteligencia sobre los militantes revolucionarios que participaron en él? ¿Se habrá olvidado de que el Jefe del Operativo Dorrego, Albano Harguindeguy, no sólo que no tenía “buen corazón”, sino que luego encaró la matanza de compañeros montoneros y de la Tendencia Revolucionaria en la dictadura más sangrienta de Latinoamérica? A nadie pasa desapercibido tan oportuno “reconocimiento” a las puertas de cientos de conflictos sociales por venir. Y tampoco pasa desapercibida la ocasión que eligiera para anunciar el aumento de los sueldos de los uniformados, devenidos en recientes hombres y mujeres de “buen corazón”. ¿También se han convertido en nacionales y populares las Fuerzas Armadas…? Porque mientras defiendan al poder burgués, representante de la clase dominante, mientras sean sus esbirros armados y sus verdugos a sueldo, no serán ni lo uno ni lo otro, por más que pretendan adornarlos con lindos discursos y por más que se insinúe algún tipo de “perdón” a largo plazo (nuevamente y van…): “Seguramente habrá heridas que curar, pero sólo las subsana el tiempo”. Sí, muy claro: el tiempo que se necesita para que todos y cada uno de los genocidas mueran de muerte natural y no en cárceles comunes por sus crímenes de lesa humanidad.

Sin embargo, el tiempo no arregla ni borra las represiones actuales, como la de Cerro Colalao en Tucumán, donde 250 policías arremetieron contra indefensos pobladores ancestrales diaguitas, por orden de una jueza y en defensa de la propiedad privada de un par de terratenientes, entre los que se mezclan los intereses de Alperovich, Prat Gay, Jorge Posse y Freddy Moreno Núñez Vela, ninguno de ellos célebre por su defensa de los derechos humanos, precisamente. Tampoco borra el tiempo la solidaridad expresa de la presidente ante la muerte de varios gendarmes en un accidente de tránsito, comparado con su inexplicable silencio cuando fuera el “accidente” del Ferrocarril Sarmiento que dejara 51 trabajadores muertos. El tiempo, señora presidente, no hace estragos con la memoria colectiva, mal que les pese a los recordados…

También son las palabras las que terminan dejando en claro quién es quién en la interna del partido oficialista. En dos discursos paralelos, Moyano y la presidenta se sacaron los trapitos al sol. Uno, para recordar algo que muchos sabemos: cómo se enriquecieron ella y su marido con la Resolución 1050 de la dictadura militar, mientras otros perdían sus hogares en manos de la burguesía financiera de la cual formaron y forma parte. La otra, para refregarle el ominoso pasado al camionero, vinculado con la CNU y la Triple A, que Moyano descalificó apelando a una conveniente amnesia que le hace olvidar que persiguió, señaló y entregó a trabajadores y compañeros para su desaparición. Flores con olor a podrido de mutuos pasados que muchos conocemos, pero que pocos recuerdan a la hora de tomar partido por uno o por otra. La masiva movilización convocada por Moyano, a las puertas de la fractura de la CGT abonada por el ejecutivo, se montó sobre reclamos JUSTOS: modificación del imponible del Impuesto a las Ganancias que afecta los salarios de los trabajadores y eliminación de la discriminación en las asignaciones familiares para trabajadores. Lo demás, desde las adhesiones oportunistas como la de Macri, hasta la participación de estancieros y terratenientes, devenidos en “trabajadores rurales” de reciente filiación, quedan en el anecdotario de la vergüenza, al igual que el agite oficial para descalificar a Moyano metiendo a todos los trabajadores en la misma bolsa bajo el fantasma del golpismo y amparados en el paralelo golpe de estado institucional paraguayo. Es que a la hora de ganar la pulseada, todo vale y los hechos políticos de Paraguay estaban frescos y oportunos para zarandear fantasmas. Un hecho que queremos destacar de la movilización de Moyano es que mucha gente que concurrió porque consideró justo el reclamo, cuando el camionero comenzó su discurso, abandonó la plaza: una cosa es el reclamo justo y otra es ser el convidado de piedra de un burócrata corrupto vinculado con lo peor del pasado sangriento, sapo indigesto si los hay para quienes decidieron acompañarlo con sus banderas sin ser del palo y que tuvieron que digerir el sectario discurso de Moyano, fiel a su ideología...

La interna continuó hasta concluir en la muerte anunciada de la CGT unificada. Tal como previó e instigó el gobierno, también a fuerza de premios y castigos, repartiendo reintegros de la APE a las obras sociales sindicales o quitando personerías jurídicas de las asociaciones gremiales, amenazando con quites de otras personerías o eliminando subsidios como hizo con camioneros, a Moyano muchos le sacaron el cuerpo y lo dejaron más solo que loco malo, a pesar de ser reelegido por los leales que le quedaron. Los gordos Armando Cavalieri (Comercio), Oscar Lescano (Luz y Fuerza) y Carlos West Ocampo (Sanidad); los “independientes” Gerardo Martínez (UOCRA), Andrés Rodríguez (UPCN) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) a quienes se sumaron el metalúrgico Antonio Caló y Ricardo Pignanelli, dirigente de Smata y el ex moyanista, el taxista Omar Viviani, se cortaron por otro lado y planean un nuevo congreso para el 23 de Agosto y elecciones para octubre. Se cristaliza un acariciado proyecto oficial: partir la CGT, una forma, si es que fuera posible, de dejar todavía más al desamparo a los trabajadores. Divide y reinarás es el lema que sostiene esta fractura y tanto los moyanistas como los otros evidencian que defender a la clase obrera con que tanto se llenan la boca es lo que menos tienen en mente. Funcionales a la patronal y al gobierno, dividen al movimiento obrero porque priorizan sus intereses personales, políticos, económicos y de negocios, por encima de nuestros reclamos que deberían defender. Si era anunciada la ruptura, también son anunciadas sus consecuencias: no hay quién sea nuestra voz. Hoy, más que nunca, la clase obrera y el proletariado deberemos parir de nuestras entrañas a los mejores dirigentes para reemplazar a estos corruptos y traidores, generando un amplio sindicalismo de base que vuelva a representar a los trabajadores como ya tuvimos en otras épocas cuando sobresalían hombres de la talla de Agustín Tosco. No merecemos menos y dentro de nuestras filas hay miles y miles de hombres honestos y mujeres honestas capaces de reemplazar con creces a esta lacra, herencia de la dictadura como Gerardo Martínez, que aún revista como espía y miembro del Batallón 601 de Inteligencia. Asco dan no sólo estas basuras, sino el propio poder oficial que, a pesar de conocer su filiación entreguista y asesina, permite que siga en funciones. Y no debería, tampoco, sorprendernos el “agradecimiento” de Moyano a las Fuerzas Armadas que intervinieron en la guerra de Malvinas en su último discurso, cuando lo reeligieron. Del mismo modo que en la movilización anterior, su discurso patriotero y sectario dejó nuevamente bien en claro que aquella foto del pasado de la que no se acuerda más, que lo vincula con la Triple A, no es necesaria a la hora de colar su espíritu auténticamente fascista.

Quizás deberían merecer un capítulo aparte todos los hechos de corrupción que atraviesan no sólo al gobierno nacional, sino a muchos gobiernos provinciales -por no decir a todos- algunos de los cuales comparten funcionarios oficiales con las multinacionales mineras, por ejemplo. Valga mencionar, también, que el escándalo Boudou-Ciccone se ha visto ampliado hacia la familia del vicepresidente de la nación, aunque se haga ominoso silencio oficial al respecto. Por más que se oculte ya es un secreto a voces que horada toda credibilidad del gobierno que pretende, acallando el tema, hacer como que no existe. Pero, así como existe el niño UCEDÉ-Puerto Madero, existen sus prácticas, propias de la clase a la que pertenece, prácticas que incluyen la corrupción como condimento necesario para hacer pingües negocios. Además, la tardía suspensión de la empresa controladora de la tarjeta SUBE deja entrever que la opacidad de los reflejos políticos oficiales no es casual, sino consecuencia de actos de corrupción anteriores: no es creíble que cuando se la contrató se omitieran los controles hacia la empresa fantasma radicada en un domicilio, también fantasmal de Londres, donde funcionaba una peluquería... No es casualidad que nuevamente se vean salpicados y embarrados el Ministro De Vido y el ex Secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi, el mismo que hiciera la vista gorda con el destino de los subsidios al Ferrocarril Sarmiento. Que Randazzo, tardíamente, haya dado parte a la Sindicatura General de la Nación para que investigue y que haya suspendido el contrato con la supuesta empresa, no elimina la responsabilidad del gobierno que, en el pasado, aceptó contratar a Global Infrastructure sin haber tomado ni un solo recaudo.

El carácter intimidatorio que van tomando algunas acciones del gobierno cuando presiona con amenazas a los sindicatos para alinearlos con su delfín Caló, cuando tilda de terroristas a los trabajadores, usa un ente oficial como la AFIP para perseguir a empresarios críticos de su política, retira subsidios a los sindicatos “opositores” al “modelo”, reparte o quita dinero de las provincias con gobernadores con apetencias presidenciales, etc. muestran una faceta autoritaria cada vez más cuestionada por propios y ajenos que llevan al rápido desplome de la credibilidad. El argumento del 54% de votantes ya no alcanza para contrarrestar la caída de la confianza de esos mismos votantes, el cuestionamiento de muchos peronistas que se distancian del gobierno, el debate interno que traspasa las propias filas y arrastra a toda la población en sus devaneos. Es el propio gobierno con sus decisiones políticas el responsable del enrarecimiento del clima político. La desesperación por la influencia de la crisis internacional en la economía local, lo lleva a cometer más desaciertos que aciertos, a jugar una desenfrenada carrera discursiva diaria, a tratar los efectos de su propia política como errores ajenos, a pretender unir y organizar alrededor de una idea única: los que apoyan el “modelo”. Y, los que no lo apoyan, entran en una gran bolsa de gatos a la que le ponen, sin discriminaciones de ninguna especie, el rótulo de “enemigos”. Así, los que hasta ayer eran los amigos, hoy, son sus principales perseguidos. Lo que hasta ayer era el gobierno de los “derechos humanos”, hoy, es el gobierno que pretende lavarle la cara a las Fuerzas Armadas metiéndolas en las villas.

Se avecinan, tal como dijimos, días de lucha y conflicto. Debemos estar preparados para ellos, dándoles verdadero valor a la unidad y la organización, únicas herramientas a mano con las que podremos enfrentar la crisis que pretenden enrostrarnos, la represión que tienen pensada para nosotros ya sea que estemos defendiendo la tierra donde nacieron nuestros ancestros, las condiciones dignas de trabajo, el derecho a vivir con salud ambiental libre de contaminación, el aguinaldo en una sola cuota, el cambio en el mínimo imponible del Impuesto a las Ganancias con que nos empobrecen, la educación y la salud para todos y cuánto reclamo justo tengamos para hacer. La lucha de los mineros españoles, que ha despertado la solidaridad de su pueblo, es un faro en el mundo cuya luz llega para darnos esperanzas y confianza en nuestras propias fuerzas y capacidad de lucha.

Julio, para nosotros, es un mes con nombres y apellidos: Mario Roberto Santucho, Liliana Delfino, Benito Urteaga, Domingo Mena, Ana María Lanzillotto y Fernando Gertel. Hay muchas formas de ponerles nombre y apellidos a los compañeros. Se puede, en su nombre y hasta con su sangre, hacer un amnésico ejercicio de conformismo, apoyar “modelos” explotadores y abrazarse con aquellos cuya política ni tan siquiera se parece a la sombra de las ideas políticas de un revolucionario como Santucho y los compañeros caídos. Se pueden hacer uno y mil recordatorios de palabras encendidas pero vacías. Aunque, también y seguramente, habrán cientos de recordatorios honestos, de compromisos revolucionarios que se renuevan con fervor, con diferentes miradas, con distintas experiencias, desde las más diversas prácticas y con los mismos objetivos que persiguieran nuestros compañeros. Repudiamos a los que en su nombre intentan confundir al pueblo pretendiendo transformar la figura y, sobre todo, el ideario de un revolucionario en un símbolo más de los tantos que ahueca de contenido la burguesía. Saludamos a nuestros hermanos de clase que abrazan el pensamiento vivo de Santucho, que lo llevan a la práctica, militen o no en nuestras filas, porque estamos convencidos de que con ellos llegará el momento del camino compartido, de las manos abiertas, del cuidado de nuestras espaldas y así, unidos, como sólo sueñan los revolucionarios, llegaremos a cumplir los sueños no sólo de Santucho, sino de todos y cada uno de nuestros compañeros que nos antecedieron. Julio tiene nombre y apellido: Santucho Revolución. Sin medias tintas ni atajos, sin reformismos ni conversiones vergonzantes, sin intérpretes falsos ni representantes mentirosos. Julio tiene nombre y apellido: Santucho y Revolución. Para nosotros y muchos hermanos de clase, no podrá llamarse nunca de otro modo cada julio, donde nos abrazamos a nuestros caídos con orgullo, cuando levantamos una por una sus banderas mientras renovamos, puño en alto, su grito fraterno: AVOMPLA, compañeros. Nos vemos en la lucha. Nos encontraremos allí cuando llegue el día en que todos tengamos el mismo nombre y apellido. Sólo entonces, compañeros, descansará en paz uno de los revolucionarios más consecuentes que ha parido nuestro pueblo. Sólo entonces… Cuando seamos un solo nombre y apellido: Santucho Revolución.

Por Amanda Cánepa.