Partido Revolucionario de los Trabajadores
Por la Revolución Obrera, Latinoamericana y Socialista "El deber de todo revolucionario es hacer la revolución" (Ernesto Guevara)

Imprime esta página - Tamaño de texto + / - Editorial - Enero - Marzo 2012

EDITORIAL

En el marco de agudización de la crisis capitalista, el estado argentino y su gobierno, se balancean entre las exigencias globales de la burguesía y el vano intento de mantener una capa de maquillaje “progresista”. Sin embargo, ninguno de sus intentos ha podido detener su caída en picada en la opinión del grueso del pueblo, particularmente sus votantes.

Cerrado el 2011 con la promulgación de la Ley Antiterrorista en su haber, el gobierno aprovechó las fiestas navideñas y la temporada de verano para diluir lo más posible el rechazo popular a esa medida en un sinfín de feriados largos para “favorecer” el turismo y ofrecer engañas pichangas que ocultaran al pueblo la crisis y sus consecuencias. Al ritmo del verano, aplicó los tarifazos y asimiló el auténtico fracaso que significó la renuncia “voluntaria” a los subsidios: un cachetazo del que no se privaron ni siquiera los propios funcionarios del estado burgués que mirando para otro lado no se presentaron “espontáneamente” a renunciar. Obviamente, los trabajadores y los pobres, menos que menos.

Con la certeza de que los dineros del estado no alcanzarán para mantener la imagen “nac y pop”, el gobierno ha tenido que salir al ruedo sin anestesia y apelar a todo tipo de artilugios que le garanticen la gobernabilidad durante los próximos años, lo cual no deja de ser una idealización de lo que vendrá, dada la profundización indetenible de la crisis internacional. En ese marco se encuadra la reforma de la Carta Orgánica del BCRA y la Ley de Convertibilidad, propuestas por la Presidenta que, al cierre de la presente nota, ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados. Esta modificación, especialmente, permite al ejecutivo usar las reservas del Banco Central sin necesidad ni de someter su decisión a la Cámara de Diputados ni de reunir los pocos requisitos que quedaban como control, luego de las modificaciones que ya se hicieron en 2003 durante el gobierno de Néstor Kirchner y en 2008 durante el primer período de la actual presidenta. Además del uso indiscriminado de las reservas para el sostén de los gastos del gobierno y el uso a discreción para impulsar proyecto “productivos”, permite otras “ventajas”, como las de pagar a los acreedores internos, como el pago de los BODEN 2012 y externos, como el Club de París, algo que ya adelantó que haría la Presidenta del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, el 7 de marzo. Pero, también, el uso de las reservas entraña un “secreto” a voces: esas reservas no serán más el respaldo de la moneda argentina circulante en moneda extranjera, lo cual entraña el peligro de una inflación mayor que la actual…

Pese a que la Presidenta sostuviera que: "La sintonía fina va a ser que se acabó la avivada", el traspaso de los subtes al Gobierno de la Ciudad tuvo poco de sintonía fina y mucho de viveza: el gobierno nacional se sacó de encima los subtes y se los cedió graciosamente a Macri sin un peso de subsidios, lo cual le facilitó un ahorro de 60 millones de pesos en los dos primeros meses del año por un lado y, por el otro, le permitió eludir el costo político del aumento del pasaje que quedó todo a cargo del “gran” empresario devenido en Jefe de Gobierno. Sin embargo Macri, bastante tardíamente y lento de reflejos políticos, se dio cuenta de la maniobra en que aceptó ser embretado y pretendió desistir, pero el gobierno nacional tiene muchos recursos para imponerle su decisión, si no quiere acuerdo por las “buenas”, tendrá acuerdo por las “malas”: la justicia y la mayoría oficial en las cámaras para transformar en ley la imposición. En una suerte de patético sainete, las idas y venidas, las concesiones y devoluciones del subte serían para reírse, si no fuera que en el medio quedamos los usuarios, indefensos testigos que pagamos no sólo las peleas de conventillo de los políticos de turno, sino el aumento del pasaje. A pesar de este papelón vergonzoso, todo puede ser aún peor para los trabajadores de Buenos Aires y el conurbano bonaerense: el traspaso del transporte de colectivos a Macri también es un hecho que perjudicará a los que menos tenemos: se prevé un aumento del boleto que sería del 266% y elevaría a $4.5 un boleto mínimo que hoy ronda en $1,20… Deben estar convencidos de que la sintonía es más fina sin nos meten la mano en el bolsillo por ley o usando su corrupta justicia. Subestiman nuestra inteligencia y esperan de nosotros paciencia eterna: a la hora de pagar los aumentos, poco nos importa si los implementa uno u otro.

Pero a pesar de la pretensión de disminuir los subsidios, lo cierto es que en el primer bimestre del año los subsidios del estado a empresas privadas se acrecentaron en un 24%, especialmente se incrementaron los dedicados a la compra de combustibles importados, cuyo aumento fue del 115% y las empresas de transporte a las que dedicaremos otro párrafo en vista a la masacre acontecida en Plaza Once. El déficit fiscal sigue aumentando a pesar de las pomposas declaraciones de superávit. Pero nada dicen de que la reducción de ese déficit está lograda sobre la base de los excedentes de la ANSES de $22.699 millones (integrados por $11.154 millones por rentas del Fondo de Garantía de Sustentabilidad) obtenidos, también, como resultado de la violación a la movilidad de los haberes previsionales; y transferencias del Banco Central y otros organismos de $12.236 millones. El desequilibrio de las cuentas públicas es el más elevado de la última década y el 53% del déficit es sostenido con fondos del ANSES, el Banco Central y otros organismos...

Para implementar el necesario plan de “ahorro” a como dé lugar, apenas comenzado el año, la Presidenta se reunió con diecisiete gobernadores oficialistas para ir ajustando sus deudas con el estado nacional: a cambio de extenderles el período de gracia hasta el 31 de diciembre a las provincias involucradas, los gobernadores deberían hacer los respectivos “ajustes” en sus jurisdicciones, algo que comenzó el dilecto “alumno” Peralta, gobernador de Santa Cruz, quien elevó una propuesta de “emergencia económica” que incluía suspender las paritarias, elevar la edad jubilatoria, eliminar “privilegios” de los empleados públicos, pagarles en bonos a los proveedores durante cuatro años y subir los impuestos a casi todos los sectores. Algo que nada debe sorprender es que los únicos exceptuados fueran los casinos de Cristóbal López… Pero el pueblo santacruceño se rebeló, rodaron las cabezas de dos ministros y hasta los diputados de La Cámpora tuvieron que darle la espalda al gobernador quien ya desistió del ajuste.

En Río Negro, en cambio, se aprobó la Ley de Emergencia con la cual se pasó a disponibilidad por 180 días hábiles a 20 mil de los 47 mil empleados estatales de planta permanente, a la vez que se habilitó el uso de cianuro en la minería. Este tipo de explotación estaba prohibida por ley desde 2005, pero de las manos del extinto gobernador oficialista Soria y del Frente para la Victoria, con la excusa de recaudar, dicha ley fue derogada… Es que la provincia adeuda casi 1.000 millones de pesos, de los cuales 400 millones se les deben a proveedores de salud y educación…

En Córdoba aumentaron los impuestos en un 40% y pese a haber prometido que sólo aprobarían un aumento salarial del 10% para los estatales, acaban de cerrar un acuerdo del 25%, aunque en tres cómodas cuotas mensuales que terminarán de abonar en noviembre, cuando la inflación ya se haya digerido todos los demás incrementos… Mientras dos ya han decidido emitir bonos para pagarles a sus acreedores: Buenos Aires y Córdoba, las restantes provincias con mayores problemas para afrontar los pagos de salarios son Mendoza, Chubut, Chaco, Catamarca, Entre Ríos y Neuquén, Los gobernadores se verán en similar encrucijada a la de Peralta: si ajustan, la movilización popular los asfixia, si no ajustan, los asfixian las deudas y la falta de pago, generadora también de movilización popular...

Pese a que el gobierno nacional pretende y necesita mantener la “paz social”, en estos tres primeros meses del año no sólo no ha logrado su objetivo, sino que ha sido una máquina desesperada de producir escándalos, de hacer declaraciones prácticamente fascistas y de cometer todo tipo de desaciertos que, lejos de conseguir la paz buscada, aumentaron no sólo la movilización popular, sino las críticas, a la vez que provocaron y provocan el desprestigio de la presidenta y la creciente pérdida del consenso popular conseguido en octubre en las urnas.

El rechazo a las mineras a cielo abierto a lo largo de toda la cordillera, que durante años se mantuvo prácticamente oculto cuando el proyecto Pascua Lama era rechazado sólo por ambientalistas, saltó a la escena nacional con el conflicto en Andalgalá primero y finalmente se convirtió en un rechazo popular de todo el país cuando el pueblo de Famatina decidió resistir incluyendo hasta su intendente y el cura de la iglesia. La resistencia a las mineras perdió sus banderías y atravesó todo el arco político, incrustándose como un aguijón venenoso hasta en las filas del “modelo nac y pop”. A la parálisis del gobierno y a la protesta social generalizada y en aumento, fueron los gobernadores oficialistas los que dieron respuesta a los reclamos: represión brutal con balas de goma y gases contra pobladores humildes históricamente pacíficos. La Presidenta, para justificar un negocio que el estado nacional y los estados provinciales tienen acordado desde hace tiempo con las multinacionales mineras, no tuvo mejor idea que criticar a esos humildes pobladores intentando descalificarlos al apodarlos de “pseudoambientalistas”, como si eso fuera un insulto. Generó entonces el masivo rechazo no sólo de los manifestantes del lugar, sino de todos los que nos solidarizamos con ellos. Y, al día siguiente, no conforme con el desacierto del día anterior, fue el hazme reír de todo el mundo cuando mantuvo una teleconferencia con un supuesto minero defensor de la megaminería. “A ver, no tenés pinta de ser hombre de la Barrick. Antonio, vos no sos dirigente político, sos un trabajador que defiende su lugar de trabajo”, dijo la presidenta. No se llamaba “Antonio”, sino Armando, no era un trabajador, sino un burócrata sindical y era precisamente un dirigente político del PJ el aparente “interesado en defender su lugar de trabajo”. Si de un lugar no se puede volver es del ridículo. Allá fue la señora presidenta.

Pero tanto interés por defenestrar a los manifestantes contra la megamienería encierra no sólo la defensa de un buen negocio para los corruptos locales, sino la complicidad del gobierno con la burguesía internacional. Efectivamente, detrás de la explotación y el saqueo de las multinacionales a nuestros recursos naturales se esconde la verdadera razón de los buitres: la extracción de oro es imprescindible para respaldar el dólar como moneda internacional de intercambio que, hoy, es papel pintado sin valor, justamente porque carece de respaldo en la producción. Con el oro de Latinoamérica planean darle oxígeno al moribundo sistema capitalista y sacarlo de su estado terminal. Este proyecto para salvar a la burguesía financiera internacional no repara en el costo de la salud de los pobladores o las vidas humanas que se pierdan y tal parece que se encuadra en lo que la presidenta gusta en llamar “capitalismo serio”. Es el capitalismo serio que cuando necesita petróleo no duda en inventar una guerra como la de Libia, destrozar un país, asesinar a miles de inocentes y saquear su producción. Es el mismo capitalismo serio que envenenará a nuestra gente con cianuro y que ya está produciendo enfermedades respiratorias en nuestros niños catamarqueños con el polvillo, sin contar cuántas fuentes de agua dulce dejará definitivamente envenenadas. Miente el gobierno cuando dice que no será contaminante la minería. Es una verdadera canallada el engaño al que pretende sumirnos. Pero Famatina, el pueblo que corrió en 2007 a la mismísima Barrick Gold, en 2010 a la empresa china Shandong Gold, este año ha logrado paralizar a la canadiense Osisko sobre la base de la movilización, la convicción profunda para defender su salud y su vida y el compromiso férreo de resistir pacíficamente. Si hay una contracara a la canallada entreguista y genuflexa es esa historia que los habitantes de Famatina escriben año tras año sosteniendo su decisión inquebrantable: EL FAMATINA NO SE TOCA.

Pero aún no se habían cicatrizado los heridos por la represión prominera de Amaicha del Valle y Tinogasta ni se habían apagado las burlas a la teleconferencia con el minero trucho, cuando saltó a escena un nuevo escándalo: el Proyecto X manejado por la Gendarmería Nacional. Al igual que sucedió con las protestas antimineras, el gobierno, especialmente la Ministra Garré, mantuvo un errático silencio. Pese a que la Ley de Inteligencia Nacional Nº25.520 prohíbe a las fuerzas de seguridad realizar espionaje sin una orden judicial, a la Ministra de Seguridad no le alcanzó para convencer a la “opinión púbica” ni con su escueto mensaje en Twiter -donde prometía severidad en caso de comprobarse la denuncia- ni con descabezar a 19 oficiales de la cúpula de Gendarmería –aunque le perdonó la cabeza a su titular- ni con las posteriores desmentidas que realizó en una conferencia de prensa donde se la vio demasiado nerviosa y forzada a sostener una mentira indispensable para mantener las formas de un gobierno supuestamente “democrático”. Existen trascendidos de que ni ella conocía el Proyecto X de tan secreto que era... Pero una ministra de seguridad no puede darse esos “lujos” y mucho menos enterarse por los diarios de lo que hacen sus subordinados. Encerrada ante la evidencia, adujo que se trata de un software, sin embargo, lo que importa no es el soporte, sino lo que contiene: una base de datos que identifican las preferencias e inclinaciones políticas de dirigentes sindicales, sociales y políticos con sus movimientos bancarios, llamadas telefónicas, horarios de trabajo, contacto con familiares, amigos, etc. ¡Ahora al espionaje político le llaman “software”! Una nueva subestimación a nuestra inteligencia, pero también una evidencia en HECHOS que dan cuenta de la fascistización del gobierno que, desde que promulgara la ley Antiterrorista, cada vez menos puede sostener su impostura de respetuoso de los derechos humanos y cada vez más su pertenencia de clase, la burguesa. Ante el previsible descontento social, apelará a todas esas “herramientas”: con la base de datos sabrá adónde ir a buscar a cada uno de sus opositores y con la Ley Antiterrorista pretenderá amordazar la protesta social creciente y la organización de trabajadores y pobres.

Pero antes de que la Ministra Garré esbozara una explicación oficial sobre el espionaje, un nuevo hecho se superpondría con el anterior y enlutaría las filas de los que vendemos nuestra fuerza de trabajo y viajamos hacinados en los pésimos servicios ferroviarios, decenas de veces denunciados por usuarios y trabajadores: el mal llamado “accidente” de Once, donde 51 personas perdieron la vida y más de 700 resultaron heridas. La escalada de mentiras imposibles de disimular, de papelones oficiales, de carencia de respuestas a requerimientos masivos parecía no tener fin. No sabemos quién fue más torpe e insensible: si el Secretario de Transporte Schiavi, si la Ministra Garré o si la presidenta que, lejos de hacer lo que sus votantes esperaban y dar la cara a los familiares de esas víctimas, se fue al Calafate con el mismo exasperante silencio que mantuvo el gobierno cuando arreciaban las manifestaciones populares antimineras e idéntico mutismo al de la Ministra de Seguridad cuando los diarios publicaban hasta las notas secretas del Proyecto X… Se imponía la política del avestruz: enterrar la cabeza en la tierra para no hacerse cargo de ninguno de sus actos. Schiavi, con sus declaraciones, dejó el campo orégano para las críticas y la confusión: no dejaba claro si el gobierno pretendía que la gente no trabaje para no tener que viajar, no viaje en días de semana para no tener que accidentarse o viaje en días feriados para correr menos riesgos y, por tanto, trabaje salteado. Lo concreto es que su conveniente deterioro de salud lo sacó de una escena dantesca de muertes evitables cuya responsabilidad corría y corre por cuenta del gobierno. La justificación de Garré para el caso emblemático de Lucas, el pibe que se “olvidaron” de sacar de los hierros retorcidos, de que viajaba en un lugar ilegal, hablan a las claras de que la ministra hace rato está alejada de su propio pueblo, hace demasiado tiempo que come caviar y viaja en vehículos oficiales último modelo, cómodos y seguros y está más lejos que nunca de aquella “piba” que fue en un pasado que ya no la reconoce. El rosario de barbaridades oficiales parecía no terminar nunca y este país generoso soportó la estupidez galopante de un gobierno que ha perdido todos sus brillos “nacionales y populares” para parecerse cada vez más vertiginosamente a todos sus antecesores.

Pero la masacre de Once tiene responsables políticos, comenzando por el “perdonado” Jaime, quien obtuvo la graciosa concesión del juez Oyarbide que le disculpó la vida invalidando las pruebas para declararlo “inocente”, mostrando para dónde tira la supuesta “justicia” burguesa: para el lado del poder al que pertenece. También es responsable el Ministro De Vido y su Secretario de Transporte Schiavi, quienes no controlaron el destino de los más de 420 millones de pesos de subsidios estatales que, en los últimos tres años, recibió TBA, empresa a la que el estado nacional le otorgó 1.000 millones en los últimos diez años. Son los funcionarios del gobierno los que debían verificar el destino de ese dinero del estado e impedir que se dedicara a la compra de dólares o fuera destinado a otros negocios. Pero no lo hicieron y las consecuencias son que en 51 mesas humildes hay un miembro menos de la familia. Pero ¿Cuánto les importan esas familias y las de los heridos a funcionarios que buscaron todas las artimañas legales para ser arte y parte en el juicio y tratar de evitar, así, el pago de las millonarias indemnizaciones que ya están adeudándoles…? Como si fuera poco, ante el embargo solicitado por los damnificados, el Juez interviniente, Claudio Bonadío, respondió que las víctimas previamente tienen que depositar 100 millones de pesos. Esa respuesta y decirles que para ellos no habrá “justicia” es lo mismo, cuando deberían poder litigar sin gastos. ¿De dónde van a sacar esa suma centenares de pobres del conurbano bonaerense? Cada víctima tendría que depositar aproximadamente algo más de 133.000 pesos para que la “justicia” haga “justicia”… Imposible no ver que, en realidad, la justicia de un estado burgués es de clase, la clase de los poderosos, la clase dominante. Para esa clase está finamente articulada esa “justicia”, no para los deudos de trabajadores ni para los sobrevivientes a una masacre de este tenor. Tanto tenés, tal justicia tendrás…

Y mientras todo esto sucedía, estallaba un nuevo escándalo que quitaba respiro a un gobierno prácticamente paralizado por los acontecimientos: la vinculación del vicepresidente con la empresa de Ciccone, sus relaciones poco claras con Alejandro Vandenbroele, quien en el marco de un conflicto marital fue acusado por su esposa engañada, Laura Muñoz, de ser el testaferro del heredero de Alzogaray y discípulo ejemplar de la UCEDÉ. Vandenbroele, con dinero obtenido del Banco Provincia, al que llegó recomendado por Boudou, entonces Ministro de Economía, se alzó con el 70% de la ex Ciccone, la gráfica más importante de impresión de moneda del país y “fundó” una nueva empresa: The Old Fund SA. Una vez comprada la empresa, mágicamente la AFIP levantó su pedido de quiebra y le otorgó un generoso plan de pagos. Cabe preguntarse por qué no le ofreció ANTES ese plan de pagos y evitó el pedido de quiebra. Todo era un negocio entre amigos: The Old Fund SA aportó $567.000 en efectivo para levantar la quiebra y una semana después realizó una transferencia de $ 1,8 millón aportados por London Supply SA, cuyos dueños son Eduardo "Teddy" Taratuty y Miguel "Mickey" Castellano, amigo de la infancia de los Boudou… Una verdadera red de favores, corrupción y manejos de palacio que aún no sólo no ha terminado de revelarse, sino que cada día comprometen más al vicepresidente en ejercicio de sus funciones, hechos que remiten a épocas menemistas y las cadenas de favores y corrupción que fueron moneda corriente de esa gestión en la cual se destacaba María Julia Alzogaray, antecesora del mismo origen político de Boudou. Hace bien Máximo Kirchner, hijo de la presidenta, en desconfiar de él: todos sabemos cómo terminó la década infame menemista.

En este fárrago de acontecimientos que sólo adelantan cómo se presentará el resto del año, el gobierno hizo detonar algunas bombas de humo para desviar la atención de los conflictos que lo tuvieron como protagonista o de la inacción o de los yerros o de la corrupción. La distribución de la tarjeta SUBE, las rencillas de conventillo mediático por el traspaso del subte y el intento de sacar las contradicciones internas hacia afuera con el tema de Malvinas, no han servido para mucho. La movilización de la CTA con la consigna “No al ajuste”, realizada sin la participación de Moyano y la CGT, aunque el pope de la central obrera coqueteara durante unos días con la idea de marchar juntos, es una de las tantas muestras de que no hay cortinas de humo que dispersen a los trabajadores de sus verdaderas necesidades e intereses. Los paros docentes por mejoras salariales, los de los trabajadores de frigoríficos ante la posibilidad de despidos como consecuencia de la política de Guillermo Moreno de limitar las exportaciones de carne, más los reclamos populares de todo tipo invalidan cualquier intento oficial de diluir las verdaderas preocupaciones de los trabajadores y los pobres.

Moyano, mientras tanto, sigue vociferando y protestando de palabra, ya que no pasa a que los reclamos sean HECHOS, pues su máxima preocupación no son las paritarias, sino su supervivencia dentro de la estructura cegetista. No ha perdido el sueño por los sueldos de sus representados esquilmados por la persistente inflación ni por el Impuesto a las Ganancias que les descuentan a los trabajadores cuando perciben vacaciones o aguinaldos ni por los salarios en negro que dejan sin ningún tipo de protección a los que venden su fuerza de trabajo. A Moyano le preocupan la red de acuerdos debajo de la mesa con Barrionuevo que garanticen su permanencia en el sillón que hoy ocupa, el candidato que el gobierno pretende imponer en la CGT a su salida, los negocios de los gordos con el gobierno para desplazarlo. Ésas y no otras son su “preocupaciones”, por tanto, los trabajadores, si queremos algo, debemos organizarnos para luchar por nuestras justas reivindicaciones salariales, de seguridad laboral y de condiciones de trabajo. Esperar a que ese burócrata y sus secuaces hagan algo por nosotros es prácticamente un suicidio. Debemos tomar nuestras necesidades en nuestras manos, organizarnos con nuestros compañeros, ampliar la mirada para tender a la unidad y dar la lucha por todas y cada una de nuestras reivindicaciones.

Las recientes manifestaciones de desocupados, cortando rutas y calles, llegaron para desenmascarar aún más, si fuera posible, la política clientelar del gobierno: denuncian que no recibieron el aumento de 550 pesos de los planes Argentina Trabaja que otros sectores, afines al gobierno, sí habrían recibido. Parece que hay pobres de primera y pobres de segunda. Estos últimos, si tienen la desgracia de no pertenecer a las filas de los punteros oficialistas, sólo tienen dos opciones: o aceptar ser discriminados por ser distintos o pasarse a las huestes de los que se rinden y entregan porque tienen que sobrevivir.

En síntesis, en los últimos tres meses los hechos políticos aceleraron el proceso de descomposición de la cuidada imagen del gobierno de representar a las capas populares. No faltan las críticas veladas o encubiertas, siempre descalificadoras, para todos aquellos que no acordamos con la política del gobierno, como también abundan los epítetos y las chicanas con que parece que entrenan a sus fuerzas jóvenes. Sin embargo, es imposible no emitir opinión cuando los funcionarios de este gobierno hacen declaraciones como las de Schiavi, Garré, la presidenta -cuando emulando al mejor gorila (imagen que tanto vilipendia el oficialismo) declara suelta de cuerpo que los docentes gozan de "estabilidad laboral", cuentan con una jornada laboral "de 4 horas" y tienen "tres meses de vacaciones"- o intendentes que vuelven a agitar la conspiración de la "izquierda apátrida" con relación a tragedias de clara responsabilidad empresario-gubernamental como la del ferrocarril Sarmiento en Once. El enemigo, como en muchas otras oportunidades de la historia del peronismo, forma parte del mismo gobierno que defienden apasionadamente. No fuimos los marxistas los que impusimos en la vicepresidencia al Sr. Cobos, no le entregamos el monopolio de los medios al Sr. Magnetto, no entronizamos al sportman bolsero-menemista Scioli como opción política para el futuro del país, no llevamos al congreso al amigo y socio de la Sociedad Rural Argentina, Felipe Solá. Tampoco le dimos cargos a Graciela Caamaño ni a la "hormiguita viajera" Ocaña, no entronizamos en el Banco Central a "Luli" Redrado, no sostenemos y convivimos con los burócratas sindicales, como los Moyano y compañía, mucho menos con ex servicios de Inteligencia del Batallón 601 como Gerardo Martínez. No llamamos a los “poetas” de 678 para defender a capa y espada al gobierno ni tampoco se nos ocurrió colocar en la sucesión presidencial a un converso de las huestes de Alzogaray. Tampoco hicimos acuerdos en La Rioja con alguien como Carlos Menem ni cantamos loas y alabanzas y llevamos de viaje de negocios a los "capitalistas serios" de la UIA, que por ahora están ocupados afilando los cuchillos que le van a clavar en la yugular al gobierno en cuanto tengan una opción más lucrativa.

Marzo, mes de recuerdos hermosos y memoria de masacres. Mes que lleva en su entraña un 24 que se nos clava en lo más profundo de la conciencia, nos remueve las tripas y nos renueva los viejos y nuevos odios, las antiguas y vigentes frustraciones. Marzo, que viene vestido de miles de rostros ausentes, jóvenes, sonrientes, valiosos. Marzo, compañeros, fecha costosa para este pueblo que nos ha parido. Marzo bañado en sangre de los nuestros, de los mejores que nos antecedieron, de aquéllos capaces de ofrendar su propia vida por un puñado de sueños para el bien colectivo. Marzo, compañeros, debe ponernos de pie, empujar nuestro compromiso hacia adelante, esforzarnos por lograr la unidad que necesitamos, homenajear a nuestros caídos con la acción, la consecución de sus sueños y los nuestros. Marzo, compañeros, mes de movilización no sólo de una memoria anclada en un pasado congelado pletórico de seres amados desaparecidos, caídos en combate o asesinados, sino de movilización prometedora, de futuro por un país y un mundo mejores, con raíces profundas regadas con la sangre de lo mejor que ha ofrendado este país. Allá vamos, compañeros, frente y banderas en alto, diciéndoles que sólo así, los consideramos SIEMPRE PRESENTES. Sólo así. ¡Hasta la victoria final!

Por Amanda Cánepa.