Partido Revolucionario de los Trabajadores
Por la Revolución Obrera, Latinoamericana y Socialista "El deber de todo revolucionario es hacer la revolución" (Ernesto Guevara)

Imprime esta página - Tamaño de texto + / - Editorial - Agosto - Noviembre 2012

EDITORIAL

Dijo la presidente: “Si nos comprometimos y emitimos títulos de deuda es porque sabíamos que los íbamos a pagar, vamos a honrar el nombre de la Argentina” y a confesión de partes, relevo de pruebas. ¿Alguien dudaba de que la deuda externa se paga puntillosamente? Como si fuera poco, agregó: “…cada vez que a los argentinos se les acabó la plata, que la Argentina quebró, ellos, muy poquitos, se llenaron de oro y de plata a costa de la miseria de los argentinos”. ¿Acaso algo cambió…? ¿No se sigue pagando a costa de la miseria de los argentinos? El doble discurso pretende cambiar el verdadero significado a los hechos, como si pagar fuera beneficioso para las mayorías y como si las minorías no siguieran enriqueciéndose a costa de unos pocos. Como hemos dicho otras veces, el uso de eufemismos, del discurso apelativo intercalado con lo emocional, apunta, lisa y llanamente a que nos sintamos “honrados” (nunca ladrones del FMI y los organismos externos) por pagar con nuestro esfuerzo los servicios de una deuda ilegítima. Tan generalizado está este discurso mentiroso que a los oficialistas los llena de orgullo que el gobierno pague religiosamente. Y “vamos” a “honrar” una vez más con los dólares que acapara el estado y a los que les puso cepo para que no se le escapen. Sin embargo, al FMI no le alcanza tanta honradez y vaticina un déficit público del 5% del Producto Bruto Interno anual, el más alto de América Latina. No alcanza con los manotazos dados no sólo a las reservas del Banco Central, sino a los fondos de los trabajadores depositados en ANSES que aumentaron el 168,8% en sus transferencias y aportaron “generosamente” 7.766,3 millones de pesos a la administración central.

“Les tengo una mala noticia: Vamos a pagar con dólares” dijo orgullosa la presidente. Y sí, es una mala noticia, pero para nosotros, los trabajadores y los pobres, porque no nos dicen que con nuestra “honradez” mantenemos la timba de la burguesía financiera internacional que, en medio de la debacle del sistema, es la única que no pierde nada y engorda sometiendo a todos los estados, pero especialmente a los de los países periféricos. ¿Qué podemos esperar los argentinos si hasta se esquilma a los trabajadores del primer mundo? A la crisis la pagamos todos, aunque en Latinoamérica conocemos desde hace décadas lo que eso significa: a mayor especulación, mayor pobreza. Esa relación, directamente proporcional, sirve para explicar los topes salariales, la inflación como impuesto encubierto, la poda a los gastos en salud y educación, el recorte a las provincias, los tarifazos autorizados por Moreno y todas las medidas que nos van acogotando cada día más y que las palabras no pueden atenuar. Lo que sorprende es la tergiversación de los significados en el discurso presidencial, porque el tono triunfante con que la presidente anunció la “mala noticia” es como si con esas malas nuevas estuviera castigando a los acreedores que recibirán los dólares y como si nosotros fuéramos los premiados porque ellos cobrarán y nosotros pagaremos… ¡Vaya maniobra!

¡Y se quedó la Fragata Libertad en Ghana! Así como quieren empaquetarnos con que hay capitalismo “salvaje” o capitalismo “serio”, ahora nos quieren embaucar con que hay fondos “buitres”. ¿Acaso hay fondos generosos de la burguesía para nuestra clase? ¿Alguna vez el capitalismo existió sin extraernos plusvalía a los trabajadores? ¿Cuándo todos los capitalistas del sistema no fueron buitres, si siempre existieron a nuestra costa? Aclaramos estas contradicciones tan elementales, porque no faltaron los patrioteros que agitaron en favor de “nuestra” soberanía, sufriendo por lo que un estado burgués le hace a otro estado burgués en nombre de organismos internacionales de crédito. Ni este estado es “nuestro” (porque no responde a nuestros intereses) ni la Fragata Libertad tampoco y, mucho menos existen fondos más buitres que TODOS LOS DEL SISTEMA CAPITALISTA. El embargo a la Fragata Libertad y el riesgo a un próximo embargo de la Corbeta Espora, varada en Sudáfrica, sólo muestran las acciones que caracterizan todo el funcionamiento de un sistema basado en la apropiación de lo ajeno. "Mientras yo sea Presidenta se podrán quedar con la Fragata; pero con la libertad, la soberanía, y la dignidad de este país no se va a quedar ningún fondo buitre ni nadie", dijo la presidente pero, para ser honestos, nosotros estamos convencidos de que hace rato, por no decir siempre, el capitalismo se apropió de nuestra libertad, soberanía y dignidad toda vez que se alimenta, desde su origen, a costa de nuestro trabajo, que condiciona nuestra vida a términos cada vez más esclavistas y que, por tanto, nos somete a vivir en condiciones indignas a todos los trabajadores y pobres del país y del planeta.

Siempre “socios” pasivos -a los que los patrones no nos reparten sus ganancias-, los trabajadores sostenemos los subsidios otorgados a las empresas privadas o concesionadas a otras empresas también privadas. Efectivamente, entre enero y mayo, las líneas de colectivos de todo el país recibieron subsidios del estado por 6.470,3 millones de pesos; entre enero y julio, a los ferrocarriles se les transfirieron casi 2.545,3 millones y a los subtes otros 210 millones. Mientras tanto y como gran logro, la presidenta anuncia un irrisorio aumento del 11,42% para los jubilados, cuando todos esos subsidios se pagan con dinero de los trabajadores activos y podrían garantizar una vida digna para nuestros viejos.

Y si pudiéramos evaluar en números cómo estamos los trabajadores sabríamos que el 52% de nosotros tenemos trabajos precarios, que 4.200.000 no tenemos ni beneficios laborales ni seguridad social, que el 50% apenas llegamos a salarios de 2.000 pesos, que en los últimos meses se perdieron 160.000 puestos de trabajo, especialmente de trabajos informales -es decir, los afectados son los sectores más pobres- y que 500.000 niños, nuestros hijos, trabajan para sobrevivir…

Y mientras nos sentimos contentos y “honrados” por pagarles en dólares a los acreedores externos, el 66% de los obreros de la construcción MUEREN antes de llegar a los 56 años, sólo un 0,5% llegan a jubilarse y el 70% están en condiciones ilegales, así que cuando se accidentan nadie responde por sus vidas.

En el rubro textil no sólo la mayoría trabaja en condiciones de esclavitud, sino que el 80% está en condiciones ilegales, mal llamadas en “negro”, con jornadas de 14 a 16 horas, mientras la exportación de productos manufacturados creció un 56% y la producción el 100% para empresas como Kosiuko, Awada, Adidas, Topper, Mimo, Montagne y Cheeky.

De la capacidad instalada en el rubro automotriz, sólo se está utilizando el 58,1%, cayendo, respecto del año pasado un 30,9%. Estas caídas se traducen en despidos, suspensiones, recortes salariales y pagos de los sueldos y aguinaldos en cuotas para los trabajadores del sector que, al igual que los de la metalmecánica, padecen el achique de la economía, consecuencias de la superproducción por la disminución del mercado que produce la crisis del sistema capitalista.

Pero las patronales de la UIA aún siguen contentas con el gobierno: la nueva ley de ART es garantía para ellos y tragedia para nosotros. Mientras el presidente de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, saltaba de canal en canal para demostrar lo justiciero del proyecto, los diputados oficialistas aprobaban la ley entre gallos y medias noches estrenando amistad con el PRO de Macri… A cual más patético fue el papel de las dos centrales obreras: un escuálido abrazo simbólico al congreso que, lejos de merecer cariñitos, se hace ganar con creces el odio popular. Mientras un Moyano le daba su ternura al congreso, el otro lo abandonaba absteniénd0ose de votar, dos maneras diferentes de aprobar por omisión.

Y ahora muchos están cada vez más confundidos. Hasta hace poco, Moyano era el “enemigo” público número uno del gobierno dentro del ámbito sindical. Desde ese lugar, su foto con Macri mereció el escarnio de los militantes del oficialismo que no escatimaron en adjetivos peyorativos para ambos. Pero la votación amuchada de los diputados del Frente para la Victoria y el PRO de la ley de ART, dejó desubicado a más de uno. ¿Este nuevo acuerdo entre el oficialismo nacional y las fuerzas de Macri se traslada a renovar las otrora simpatías oficiales hacia el camionero? Lo cierto es que el nuevo pacto entre dos partidos burgueses no nos asombra en lo más mínimo. Lo sucedido en el Congreso fue el preludio de lo que vendría en el Concejo Deliberante de la Ciudad, donde también a espaldas de su militancia, legisladores PRO y oficialistas hicieron un acuerdo que puede resumirse en pocas palabras: negocios inmobiliarios millonarios. Difícil le resultó explicar su giro de 180 grados al titular de la bancada del Frente para la Victoria, Juan Cabandié… Y difícil es para toda la militancia oficialista tragarse y digerir semejante sapo pergeñado desde la Rosada.

El “consenso” de los dos partidos burgueses dio para aprobar la ley de ART que más contempla los intereses patronales, que los accidentes de los trabajadores o las previsiones para que no los tengan. Sólo en 2010 se notificaron 630.766 accidentes de trabajo. La nueva ley impide que un trabajador perciba el monto de las ART y luego inicie una demanda judicial en los tribunales laborales. Ahora, si recibe de la ART los montos fijos establecidos por la nueva ley no puede hacer ningún otro reclamo, y si se niega a cobrarlo y va a la justicia, ya no será amparado por los tribunales del trabajo, sino por la justicia burguesa ordinaria, habida cuenta de que para un trabajador lo más beneficioso siempre han sido los tribunales laborales cuya premisa principal es la de inclinar la balanza en favor de los más vulnerables: los que vendemos nuestra fuerza de trabajo. Este tipo de tribunales, creados por el propio Perón cuando era Secretario de Trabajo y Previsión, con la nueva ley quedan afuera de toda defensa de los trabajadores y ya sabemos a quién defienden los tribunales ordinarios…

Las fracturas de las dos centrales obreras, las leyes laborales que rompen toda una tradición de conquistas laborales, inclusive las pergeñadas por Perón, la promulgación de la Ley Antiterrorista, poco a poco van cercando a la clase obrera y el proletariado en una suerte de preámbulo para manipular, contener y reprimir a los trabajadores cuando las luchas se profundicen como consecuencia de la crisis. Tanto es así que hasta el propio gobierno en un parte de prensa del Ministerio de Seguridad se jacta de que “El gasto en Seguridad que destina el Gobierno nacional a la atención de la Seguridad Pública es el más alto de la historia argentina". Y es verdad: en 2003 el presupuesto era de 2.961,5 millones de pesos y en 2012 es de 22.308,5 millones, nada menos que un 753% más… ¡Otra salud y otra educación tendríamos si el aumento de sus presupuestos hubiera sido igual!

Sin embargo, pese a que tantos fondos se destinan a las fuerzas de seguridad, durante más de una semana tuvimos que presenciar el sainete de los ahora devenidos en supuestos “trabajadores” de Gendarmería y Prefectura, los que sin empacho en romper la cadena de mandos, fueron el centro de atención de todos los medios burgueses y dejaron al descubierto varias cadenas de corrupción interna de las que no están exentos los jefes de ambas fuerzas, algunos abogados buitres, funcionarios ministeriales, etc. Por un lado, el gobierno sabía que con los traslados de las fuerzas desde la frontera a las zonas urbanizadas les quitaba el "derecho al botín" al que estaban habituados gendarmes y prefectos, por lo cual, al perder las prebendas a las que estaban acostumbrados en las fronteras, más los negocios del contrabando, el reclamo salarial sería inminente, como también sabía del descontrol interno en el reparto de los fondos; por otro, sabía que los prefectos tenían 11.000 recursos de amparo concedidos por la justicia, respecto del reclamo por sus salarios, considerando que el total de la fuerza está integrada por 13.000 miembros, por tanto, los sueldos eran decididos por la justicia; también sabía que los Comandantes Principales judicializados cobraban en promedio un 133% más que sus pares no judicializados y que los Prefectos Principales judicializados percibían en promedio un 101% más que sus pares no judicializados; además sabía que los jefes de las fuerzas llegaron a ganar hasta 25 veces más que las categorías inferiores, con lo cual el conflicto no sólo era previsible, sino evitable. Pero no se evitó y se permitió que prefectos y gendarmes se manifestaran como cualquier hijo de vecino, olvidando que las fuerzas de seguridad están pergeñadas sólo para obedecer, aunque nunca falten oportunistas que pretenden sindicalizarlos y llevar agua para su molino. Lo cierto es que el descabezamiento de las cúpulas no alcanzó para ocultar las intrigas de palacio dentro del seno mismo del Ministerio entre la ministra Garré y el Secretario de Seguridad Berni. Quizás nunca sabremos cómo, de la noche a la mañana, prefectos y gendarmes metieron violín en bolsa, fueron acuartelados por el poder político y sin pena ni gloria todos los funcionarios hicieron como que aquí no ha pasado nada. Pero lo real es que pasó, que a pesar de la incertidumbre popular al ver tanto uniformado suelto, carapintada agitando, reaccionarios resucitando de entre el aparente olvido y las sombras más asesinas de este país, la presidente no usó la cadena nacional con que se satura la paciencia del pueblo para tranquilizar ni para calmar el miedo que atacó a varios. Lejos de eso, el oficialismo pretendió sacarle rédito político a la insurrección, agitando un supuesto golpe de estado inexistente. Pero, si para algo sirvió la semana de incertidumbre es para recordarnos que los reaccionarios siguen existiendo, que el odio a los que ellos llaman “zurdos” aún continúa inclusive en las nuevas camadas jóvenes de uniformados cuya ideología sigue muy distante del campo popular, que varios, si les diera la relación de fuerzas, no titubearían en asestar un golpe de estado como en Honduras y que, hoy por hoy, la clase dominante no necesita que un gobierno de facto le garantice su tasa de ganancia, dado que con él actual la tiene garantizada. Tener esto presente es crucial para no caer en los falsos idealismos que nos quieren vender la burguesía y su gobierno sobre las bondades eternas de su “democracia” y para refrescarnos que debemos permanecer atentos sabiendo que allí están, siempre agazapados, dispuestos a hacernos pagar el costo de la crisis por las buenas o por las malas con su brazo armado.

Para los pocos memoriosos que falsamente confían en que el aumento de uniformados garantizará la “seguridad”, recordamos que ellos están para actuar siempre a la orden del poder burgués de turno, tal como sucedió en la Panamericana con los conductores de la línea 60, cuando Sergio Berni, al estilo de las series yanquis, bajó de un helicóptero para comandar personalmente a los gendarmes que hasta el día anterior pretendían que los trabajadores los consideraran sus pares. Todo tiene su costo: al grito de "¿Ustedes quieren ganar siete lucas? ¡Nosotros también!", con justicia fueron retrucados por los choferes que sí pertenecen al proletariado, a diferencia de estos desclasados que olvidan su origen y pertenencia de clase. Sirvan también como ejemplos los hechos de Jujuy, donde la policía provincial reprimió salvajemente un reclamo barrial cuando sus pobladores resistieron la instalación de un cableado subterráneo de la contaminante planta transformadora de energía EJESA, que dejó un saldo de 80 heridos y 70 detenidos o, también, la represión ejecutada por la policía de Santa Cruz, sin orden judicial, contra los integrantes de la Fundación Olivia a quienes golpearon ferozmente y tiraron balas de goma. Esa es la función que establece la burguesía para sus fuerzas de “seguridad”, ése es el supuesto “trabajo” por el cual piden aumentos de sueldos. Lo recordamos para aquellos trasnochados que no escatimaron discursos de respaldo a la “justicia” del reclamo de los gendarmes y prefectos o traidores, como Caló y Moyano, que salieron a apoyar a los mismos que después reprimen a los trabajadores. ¿Para qué pagarles más? Para que repriman con eficiencia…

Los reclamos sociales que crecen sin prisa, pero sin pausa, preocupan al gobierno. Florecen, como hongos, todo tipo de protestas, no sólo sindicales, sino sociales: contra la minería que avanza, contra la contaminación producida por diferentes empresas, contra el gatillo fácil o la violencia de género. Después del histórico fallo cordobés contra un ruralista y un piloto por la fumigación ilegal con agrotóxicos que provocaron cáncer a 200 personas –de las cuales fallecieron 111- en el Barrio Ituzaingó, en Córdoba se realizó una multitudinaria marcha contra Monsanto que pone de relieve que el consenso entre la oligarquía sojera de la Sociedad Rural, la Confederación Rural Argentina y el gobierno –con rechazo de la Federación Agraria que abandonó las negociaciones- para una nueva Ley de Semillas, generará tanto rechazo popular como generan las mineras. Es que comienzan a verse los resultados nocivos para la salud del uso de agrotóxicos, como el caso del niño José Rivero, de la provincia de Corrientes, que falleciera en el Hospital Garrahan por envenenamiento provocado con los químicos usados en la chacra vecina. Pero el gobierno está dispuesto a seguir hacia adelante no sólo con la protección a las mineras, sino a empresas que, como Monsanto, fabrican agrotóxicos cancerígenos que han sido prohibidos en la mayoría de los países europeos y de América del Norte.

Y para sembrar la soja de Monsanto es evidente que la burguesía está dispuesta a defender sus intereses no sólo con la pluma, sino también con la espada: repudiamos el asesinato del compañero Miguel Galván, del Mocase Vía Campesina de Santiago del Estero, a manos de sicarios de los terratenientes. Exigimos castigo a los autores materiales e intelectuales.

Policías provinciales, gendarmes, prefectos, barra bravas, mercenarios que responden a terratenientes, TODOS conforman las fuerzas de choque de una clase que pretende perpetuar su poder a sangre y fuego, a pesar de que se sumerge en sus propias contradicciones mientras su sistema canalla se entierra en la crisis más profunda de su historia.

Los días por venir, tal como se presentan los hechos políticos, irán sumando paradojas e incoherencias más contundentes. Muchos abandonarán el barco de las promesas y los sueños de una burguesía no sólo decadente, sino cada más expuesta, desnuda y vulnerable, porque su manto de credibilidad se precipita para dejar al descubierto su verdadero rostro explotador. Así como sucede en el resto del mundo, día a día veremos quién es quién, que aquellos que alguna vez se disfrazaron de populares, en realidad entrañan un tentáculo más de los tantos que alimentan a una clase parasitaria y apropiadora, asesina y canalla. Está en nosotros salir del empate de debilidades entre ellos y nosotros y encontrar el camino que una nuestros objetivos e ideales para emparentar nuestro presente con nuestra histórica tradición de lucha. Nunca tan claras, como ahora, se dieron las condiciones materiales para derrotar a la burguesía. Nunca, como ahora, tuvimos tantas oportunidades y sólo depende de nosotros que nos encuentre organizados para empujarlos en su caída. No será fácil, pero tenemos a favor los aires de rebeldía que soplan en el planeta entero y la causa justa que siempre tuvimos para pelear como trabajadores: derrotar el yugo. A organizarnos debe ser nuestra consigna, a vencer, nuestro objetivo final y más generoso.

03/11/12
Por Amanda Cánepa.