Partido Revolucionario de los Trabajadores
Por la Revolución Obrera, Latinoamericana y Socialista "El deber de todo revolucionario es hacer la revolución" (Ernesto Guevara)

Imprime esta página - Tamaño de texto + / - Editorial - Junio / Julio 2008

EDITORIAL

El conflicto -que no es conflicto- burguesía campesina versus SU Estado o, mejor dicho, SU Gobierno o la Administración actual de SU Estado, ha entrado en un “cono de sombras”, después de propinarles y atribuirles una serie de insultantes características humanas y de clase, a una pequeña porción de la fauna: pingüinos, vacunos y palomas... Ninguna argentina ni ningún argentino, en su sano juicio, imputarían a esos pobres animalitos por ser mentirosos, mezquinos o por pronunciar dobles discursos, tal como lo hacen los representantes de ambos bandos. Tampoco nadie acusaría a estas inocentes criaturas de otra especie de contaminar el medio ambiente, sembrar el hambre a lo largo y ancho del país, desabastecer mercados, hacer subir los precios, cortar rutas, expulsar de sus tierras a los verdaderos dueños de las tierras, no defenderlos de los atropellos de los grandes latifundistas ni legislar para su protección, votar leyes como la flexibilización laboral… Mucho menos, ninguno de estos animalitos podría sostener, en público, que llegó a presidente y que estuvo en contra de todo eso, cuando sigue manteniendo el trabajo en negro, las jubilaciones miserables, la educación que no es educación, la salud pública que no es salud… Tampoco manifestar que, desde su banca, ha peleado contra todo eso, pero pidiendo que tengamos paciencia, que TODO no se puede hacer en tan poco tiempo…

Ya escuchamos a Alfonsín, a Menem, a De la Rúa, a Duhalde, a Kirchner y nada ha cambiado en nuestro favor. No por acción de los gobernantes, precisamente. Intentan adormecer nuestra conciencia para continuar haciendo lo mismo. Gane quién gane, en esta puja, hay un solo perdedor: el proletariado de la ciudad y el campo, LOS VERDADEROS CAMPESINOS POBRES, los pobres de la ciudad y el campo.

El enemigo de clase, la burguesía financiera, tiene muchas caretas, pero un solo objetivo: no resignar ni un poco de sus ganancias y privilegios. Los que administraron y administran SU Estado, también tienen el mismo objetivo: no permitir que el proletariado en general y la clase obrera en particular recompongan sus fuerzas y organizaciones para disputarles el poder a sus amos y que tampoco puedan crear las condiciones para decidir su futuro y el del país, que nada tiene que ver con este presente.

Para entender al enemigo es necesario hacer memoria e historia y conocer, en grandes líneas, cómo ha llegado a tener tanto poder manteniéndolo durante tanto tiempo. En grandes rasgos, diremos que, desde 1810 hasta la conformación de la Argentina como Nación -1853-, dos sectores de la clase dominante se disputaron la propiedad del puerto: la burguesía comercial, primero ligada al comercio con España, y luego vinculada con Inglaterra y una naciente burguesía campesina que acumulaba grandes porciones de tierra ganadas al indio en sucesivas campañas al “desierto”. La capacidad de estos dos sectores de la clase dominante para hacer creer que sus mezquinos intereses particulares son los intereses de TODOS, va a ser una constante en la historia del país, junto con la capacidad de comprar o alquilar conciencias de otros sectores sociales. La lucha militar entre estos sectores trocó, luego de 1853, en lucha política. Se crearon partidos políticos y realizaron elecciones hasta la irrupción de movimientos policlasistas como el radicalismo, movimiento cuya dirección nunca cuestionó de fondo el “modelo” de desarrollo del país, sino un “lugar” dentro ese “modelo”.

La Ley de Sufragio Universal fue la sepultura de los partidos de la alianza burguesía comercial-oligarquía terrateniente desde el punto de vista político. También quedó al descubierto la ínfima minoría que la componía como sector de clase y el inmenso poder económico e ideológico que imponía su impronta, a cualquier costo y con cualquier método, a toda la sociedad. Tanto es así, que ordenó matar al Senador Lisandro de la Torre... Esta es la clase que hoy habla de “no violencia” y se llena la boca haciendo “profesión de fe democrática”. Es la misma que taladró, infiltró y dividió al radicalismo, pero que no le alcanzó para imponer plenamente sus intereses.

Es aquí cuando se presenta en sociedad el primer PARTIDO MILITAR: en el golpe de 1930. Luego lo hará en el ’55, en el ’62, en el ’66 y, por ahora el último, en 1976.

En 1976, apuntaron a desarticular toda la infraestructura y las empresas estatales, con lo que se privó al Estado Argentino de renegociar mejores términos con el imperialismo en lo externo y quitarles a los dos movimientos más importantes, peronismo y radicalismo, las palancas para negociar externa e internamente.

No es verdad que el Estado burgués ha perdido poder, sino que ha cambiado de función. Ya no aparenta estar “sobre” las clases: está al exclusivo servicio de la burguesía financiera nativa e internacional. Consuma los intereses privativos de ese sector de clase a la que están incorporadas, selectivamente, la vieja burguesía comercial y la vieja oligarquía terrateniente, ambas devenidas en burguesía financiera, aliadas y asociadas, como lo estuvieron siempre, a la burguesía imperialista.

Su actual “debilidad” debemos buscarla en las relaciones con el imperialismo hegemónico, con la crisis del sistema capitalista y no solamente en factores internos. A medida que la crisis internacional se agudice, también se agudizarán los problemas para mantener su hegemonía. Esto es lo que está en juego para la burguesía financiera nativa e internacional y no, solamente, las retenciones.

La mediana y pequeña producción, asentada en la “pampa húmeda”, cuya producción y existencia es NECESARIA para otorgarle mayores ganancias a los grandes latifundios por la renta diferencial surgida de los diferentes costos de producción, ha perdido, en su mayor parte, el carácter de productores para pasar a la categoría de rentistas. Arriendan sus campos para que los exploten los latifundistas, asociados a las agro-químicas, empresas ligadas al comercio exterior, multinacionales de la alimentación y pools varios, a cambio de una pequeña, pero segura, parte de las ganancias. Así, y solamente así, puede explicarse la ferocidad con que pelean para cambiar la determinación del gobierno acerca de las retenciones. Concluyendo, el poder económico de la burguesía financiera ha logrado, momentáneamente, atraer hacia su bando a un sector de la pequeña burguesía del campo.

Lo mismo ha ocurrido con la pequeña burguesía urbana que ha invertido sus ahorros en fondos de inversión. Estos fondos están apuntando a la especulación en el rubro de la alimentación que, con los precios fluctuando hacia el encarecimiento y en medio de un proceso inflacionario mundial, promete prontas y jugosas ganancias…

Todos sabemos que la pequeña burguesía es un sector fluctuante que teme a la proletarización y a la revolución. En el marco de las inéditas condiciones actuales que no durarán mucho tiempo, la interrelación entre lo interno y externo, la interdependencia que genera el sistema capitalista, es de prever que la crisis estalle en el país hegemónico y se traslade, con más o menos rapidez, hacia todos los países periféricos, generando una situación crítica que puede prolongarse en el tiempo.

Explicado, sintéticamente, lo anterior, podemos deducir que el “conflicto” con el “campo” existe, pero no con la dimensión que se nos quiere presentar. Y dado el grado de concentración de las riquezas en tan pocas manos, no se resuelve con un aumento de las retenciones para una incierta “redistribución de las riquezas”.

Otro es el problema con LOS VERDADEROS CAMPESINOS POBRES. Ellos también están a merced de los pulpos de la alimentación como Nabisco, Nestlé, Knorr Suiza, Mastellone y otros que los exprimen, tal como lo hacen los bancos. Son aquellos que pese a ser dueños de las tierras nunca se las titularizan, los que están a merced de jueces y policías venales y corruptas que los expulsan de sus tierras, agravando la pobreza y miseria en el interior del país. Existen gobernadores terratenientes que se apropian de tierras fiscales. No se puede creer que el gobierno nacional desconozca esta situación y menos que permanezca impasible. Lo que aún siembra más desconcierto es que los tenga de aliados... Este cúmulo de contradicciones entre lo que se dice y lo que se hace genera desconfianzas muy profundas.

Como Partido estamos impelidos a dejar claro que no igualamos al actual gobierno con ninguna dictadura militar, pero sí caracterizamos que la democracia en la que vivimos es democracia para la burguesía y es dictadura para el proletariado. Sabemos que la lucha la debemos librar en el terreno político e ideológico.

Creemos que la respuesta que dio la Señora Presidenta, el 18 de junio, fue inteligente a pesar de que tiene algunos errores históricos y otros conceptuales. Veamos: “me vieron los trabajadores y sus dirigentes sindicales, negarme a votar, allá en el ’98, la Ley de Flexibilización Laboral”. La Ley vigente, aprobada después de ser descartada la anterior por estar sospechada de existencia de coimas, es de igual o peor tenor y fue enviada al Congreso por el actual Ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Usted sabe, señora, que la inmensa mayoría de la dirigencia sindical no responde a sus bases y que no fue elegida en elecciones libres ni democráticas; que los estatutos de los sindicatos, en su gran mayoría, son violatorios de la Constitución Nacional y no respetan la letra, mucho menos el espíritu constitucional, otros son tan secretos que nadie los conoce… ¿Cómo puede ignorar lo que muchos obreros sabemos sobre Moyano y no iniciar o instruir para que se inicie una investigación a fondo acerca de él…? No sólo sobre Moyano, sino sobre toda la “dirigencia” sindical. Es llamativo y sugestivo el apoyo que les brinda, por lo tanto no genera ninguna confianza en Usted. Es una contradicción flagrante la elección de Moyano como Secretario General de la CGT con la declamada “redistribución de la riqueza nacional”, porque entrega atado de pies y manos al proletariado. Por lo menos, ésa es la interpretación que tenemos la inmensa mayoría de los proletarios. En este caso, Usted propone, pero es la lucha de clases, en la que Ud. no cree, quién dispondrá en última instancia.

Es sabido que los señores terratenientes han obtenido enormes ganancias a partir del gobierno de Néstor Kirchner; que al aumentar la riqueza de forma tan concentrada también creció la pobreza en forma proporcional. Creemos que está mal informada, Señora. En 1910 no había hambre en Buenos Aires. Lo que desató la feroz represión sobre los trabajadores, que siempre pelearon, fue la decisión del gobierno de mostrarle una ciudad “ideal” a la Infanta Isabel de Borbón. Los locales sindicales, los periódicos anarquistas y socialistas, los obreros en las calles protestando, no eran parte del Buenos Aires “ideal” y por eso quisieron “desaparecerlos” con brutales represiones. Con todo respeto Señora, un país puede ser soñado, pero no se lo puede realizar de forma ideal y mucho menos con expresiones de deseos, sino con firmes decisiones políticas, con el respaldo y la organización del proletariado y del pueblo. Se lo hace o no se lo hace. Fíjese: Juan Domingo Perón nacionalizó el Comercio Exterior. Fue, en ese aspecto y sólo en ese aspecto, un ejemplo. ¿Por qué no lo hace Usted…?

No hay intereses naturales, salvo la supervivencia de las especies. Los intereses en unasociedad dividida, objetivamente, en clases, son intereses de clases.

Esos cuatro señores, burgueses del campo, no fueron elegidos para cargos en el Estado Burgués, pero sí fueron elegidos dentro de sus organizaciones para representar los intereses de sus sectores. Tienen derecho a deliberar dentro y fuera de sus organizaciones. Lo que no pueden hacer, LO QUE NO DEBEN HACER, es imponer sus intereses al resto de la sociedad. Eso se llama SUBVERSION, porque están subvirtiendo “el orden establecido” por la Constitución Nacional. Fue importante que los mandara a formar SU partido político y que se presenten a elecciones pero, antes, DEBEN purgar penas por su accionar subversivo. Usted no los reprimió, no los encarceló y así, estamos convencidos, no se construye calidad institucional, así se construye INJUSTICIA Y DESIGUALDAD. ¿Qué dirán los docentes de Neuquén, con Carlos Fuentealba muerto, qué dirán los habitantes de la Quiaca, los obreros de Mafisa…? Tienen todo el derecho de pensar que la calidad institucional que Usted declama, es sólo para los patrones y que para ellos son los palos, las balas de goma o de plomo y la cárcel.

Creemos que el gobierno sabe mucho más de lo que ya dijo sobre la situación del campo en general y de los “productores en conflicto” en particular.

En algunas ocasiones nos hemos referido a los medios de comunicación, los hemos adjetivado de plumíferos al servicio de sus patrones y del imperialismo, los caracterizamos de mercenarios y otras “lindezas”. Hoy, vamos a advertirles sobre el indigno papel que juegan contra sus propios intereses. Por empezar, no deben olvidarse que lo único absoluto es el movimiento. Puesto en otras palabras: lo que hoy ES, mañana DEJA de serlo… Que no deben olvidarse que son empleados, tengan linda o menos linda voz, tengan linda o menos linda figura, sean más o menos seductoras/es. SON EMPLEADOS. Que sus intereses nada tienen que ver con los intereses de sus patrones. Que esto que hacen se llama GUERRA PSICOLÓGICA y la están haciendo contra su clase, el proletariado, la están llevando adelante contra la clase obrera. Ser parte integrante de un bando, en este caso, el de los patrones, contra SU PUEBLO, el otro bando, tiene sus consecuencias. Que al final de la contienda cada cual debe rendir cuentas y no se PUEDE, no se DEBE aducir obediencia debida y, mucho menos, ignorancia. Porque como decía un gran filósofo alemán -Federico Engels- “la ignorancia no es argumento para nada”.

En artículos de El Combatiente hemos mencionado a Goebbels como uno de los símbolos del nazismo, pero también como uno de los precursores de la guerra psicológica. Decíamos que si Goebbels viviera se pondría orgulloso, por un lado, y pálido de envidia, por otro, al ver tantos émulos y constatar que muchos de esos émulos lo superaron ampliamente en el uso de la media verdad o de la media mentira y del doble discurso. Es seguro que muchos de estos escribas leen las mismas informaciones que nosotros y quizás más, porque es su profesión, pero las silencian y tergiversan para “poner contentos” a sus amos. Algunas “perlitas” que silenciaron antes, durante y actualmente siguen silenciando:

1) En el Ministerio de Trabajo existe una Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA) que reúne a los trabajadores, las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), la Federación Agraria Argentina (FAA), Coninagro, la Sociedad Rural Argentina (SRA) y el Estado. Las resoluciones de la CNTA son de aplicación obligatoria. Veamos lo que callan los escribas del imperialismo en esta temática, pero, antes aclaremos que sólo el 25% de los peones de campo están reconocidos legalmente como tales y el 75% restante no está registrado por los grandes “defensores del país, la democracia y otras yerbas”.

  1. Jornada laboral de 8 horas. Las cuatro entidades agropecuarias en contra y a favor de la jornada de “sol a sol”.
  2. Premio para el trabajador que termine la escuela, tanto primaria como secundaria. Las cuatro entidades agropecuarias en contra: no quieren “sabihondos” ni instruidos en sus campos.
  3. Provisión de ropa de trabajo para los peones con más de 3 años de antigüedad. Todas en contra.
  4. Provisión de capa para la lluvia. Todas en contra, a pesar de que la capa sería devuelta al retirarse de la empresa. ¡Que sensibilidad…!
  5. Límite de horas extras a 30 semanales (que, sumadas a las 48, son 78 horas por semana, o sea 13 horas de trabajo por día), pago de las mismas con el 50% de recargo. Todas las entidades agropecuarias en contra. ¡¿Qué pretenden estos negros?!
  6. Se fijaron $0,40 por kilo de algodón cosechado, en total $19 por 8 horas de trabajo continuo. Todas en contra. ¡Era mucho para un peón!

2) Veamos cuánta plata “pierden” los “grandes defensores del campo y la patria”.

a) Un productor de 150 hectáreas esperaba una ganancia de 203 dólares por hectárea en octubre cuando sembró la soja, pero cuando cosechó, en mayo, ganó 349 dólares por hectárea.

b) Un productor de 2.000 hectáreas esperaba u$s 506 por hectárea y resultó que en mayo ganó u$s 667.

c) El precio de la soja de octubre a mayo duplicó su valor y las retenciones aumentaron del 27% al 44%, un 17% más, contra un 100% del precio de la soja.

c) Monsanto, aprovechando el revuelo, aumentó el glifosato en 47% y nadie, ningún “productor”, dijo nada…

Las Federaciones Agrarias Argentinas (FAA) tienen como principal fuente de financiamiento la venta de CARTAS DE PORTE, que son las autorizaciones OBLIGATORIAS para el movimiento de cereales. Con esto, LOS PIQUETEROS TERRATENIENTES tienen un negocio de u$s 4 millones sin arriesgar nada. Eso es cuando venden LEGALMENTE… Sin embargo, el gobierno SABE que VENDEN ILEGALMENTE otros u$s 10 millones, producto de la estafa al fisco, por la comercialización de 9 millones de toneladas de granos sin pagar impuestos. Como se ve, los PIQUETEROS TERRATENIENTES NO ANDAN CON “pequeñeces”.

Estos choques de “intereses” se enmarcan en el desarrollo de contradicciones secundarias e interburguesas. El Partido tiene la tarea de desnudarlas y no de apoyar a tal o cual bando. Desnudarlas significa que debemos ir con nuestros análisis y propuestas a toda la sociedad. Debemos dejar claro que aquí no hay ninguna propuesta de desarrollo y progreso, que la distribución de la renta nacional no depende de una “concesión graciosa” de ningún gobierno de la burguesía financiera, sino que depende de la acumulación de fuerza y organización del proletariado en general, de la clase obrera en particular, desarrollando políticas y propuestas para sus aliados y para toda la sociedad que, objetivamente, esté interesada en un mundo y un país mejor.

Para eso necesitamos fortalecer aún más al Partido. Seleccionar más y mejor a los militantes que llegan. Los que están dispuestos a avanzar, bien. Los que aún no han agotado las experiencias, que las agoten fuera de nuestros ámbitos. Tendremos sobresaltos y no hay que detenerse por ellos. Debemos seguir avanzando. Avanzando en la confianza en las masas. Ellas serán la fuente de soluciones. Darles a los problemas la importancia y las dimensiones que tienen. Ni más, ni menos, pero siempre mirando hacia delante. Todo lo que viene es mejor.

El proletariado en su conjunto ha dado un gran paso en e0ste conflicto: no lo pudieron embarcar los de un lado ni los del otro. Signo de que percibió que sus intereses no estaban en esa “pelea”. Ambos bandos han quedado o quedarán aún más debilitados. Por lo tanto, son de prever mayores luchas y de caracteres distintos.

Carlos Ponce de León