PRT-ARGENTINA
Partido Revolucionario de los Trabajadores
Por la Revolución Obrera, Latinoamericana y Socialista "El deber de todo revolucionario es hacer la revolución" (Ernesto Guevara)

Tamaño de texto + / -29 de Abril - 2016

PARTE DE PRENSA

PARO DEL 29 DE ABRIL: NOSOTROS VAMOS

Este viernes 29 de abril las cuatro centrales de trabajadores convocan a una movilización frente al monumento al trabajo. Esta es la noticia despojada de atributos políticos. Los ingredientes se los vamos a poner nosotros.leer más

Imprime esta página - Tamaño de texto + / - Editorial - Enero - Marzo 2016

EDITORIAL EL COMBATIENTE Nº 69

GRANDES ACONTECIMIENTOS EN LA HISTORIA EL MOVIMIENTO OBRERO

Quizás haya que comenzar este editorial recordando viejas palabras de nuestro VIº Congreso (Agosto 2002): “América Latina entró en la década de los ’80 con un grave problema de acumulación de deuda externa, que se transformó en incobrable e impagable y, por tanto, sin solución. La deuda externa fue utilizada políticamente como excusa para imponer el proceso de privatizaciones que en diferentes niveles se implementó o se encuentra en fase de implementación. En los países norteamericanos en donde este proceso fue llevado hasta el final, los resultados fueron desastrosos. No sólo pusieron a la mayoría de las empresas de servicios públicos y otras netamente productivas (que eran propiedad del estado) en manos directas del capital extranjero, sino que la masa de dinero proveniente de esas privatizaciones se utilizó y se utiliza para garantizar gobiernos y dirigencias políticas serviles a los intereses del imperio, mediante la corrupción generalizada de todas las esferas de poder de las sociedades de los países latinoamericanos. Esto en los hechos significó el fin de las llamadas “burguesías nacionales”, transformándolas en totalmente funcionales y libremente asociadas a la estrategia del Imperialismo.”. ¿Por qué rescatamos este párrafo aún vigente en la política argentina? Porque pretendemos sentar nuestra posición ante la alicaída teoría de la “dependencia”, que tiende a BORRAR las diferencias entre explotadores y explotados de nuestro propio país y a apoyar la teoría de la “revolución por etapas” de los partidos comunistas latinoamericanos. Las burguesías locales tienen negocios asociados con multinacionales y la banca mundial. No “dependen” de ellos, sino que asocian sus capitales e intereses a los intereses globales de la burguesía financiera internacional. Esta situación nos pone a trabajadores, pobres y pequeña burguesía de la ciudad y el campo a merced de esos negocios integrados libremente a la economía mundial. No estamos en las mismas condiciones: mientras unos no sólo nos explotan, sino que nos usan como variable de ajuste para mantener su tasa de ganancia, los otros, nosotros, somos los que pagaremos las deudas externas, los préstamos que la burguesía local utiliza para reavivar sus ganancias, los intereses de esas deudas que SIEMPRE, a lo largo de toda nuestra historia, hemos pagado con pobreza, hambre y desocupación. La globalización de la economía capitalista que llevó a la concentración de capitales, asociándolos, dio por tierra con la teoría de la dependencia, emergente de otra etapa histórica, otro contexto social, algunas de cuyas características fueron el auge de masas, los movimientos revolucionarios, una relación de fuerzas en la lucha de clases donde los explotadores estaban a la defensiva y las masas proletarias a la ofensiva. Con la concentración del capital se profundizó la brecha entre ricos y pobres y dio comienzo la etapa de la burguesía financiera imperialista, cuyos organismos internacionales de crédito sólo se dedicaron a ahorcar a los pueblos para mantener su sistema de expoliación y su dominio de clase, arrasando a los trabajadores, empobreciéndolos, dejándolos sin trabajo y sometiéndolos a través de las deudas externas nacionales, que no son otra cosa que préstamos concedidos a sus socios con la previsión de que luego serían pagados por los pueblos.

Nunca –ni aún durante las dictaduras militares- ha quedado tan clara como ahora esa asociación de capitales. Y no es casualidad: los gobiernos populistas tienen la facultad de desdibujar el juego perverso de sus verdaderos dueños, los que tienen el verdadero poder, el verdadero enemigo, la clase dominante. A través de engaña pichangas, con algunas reformas que emparchan la situación de pobres y trabajadores, los gobiernos populistas ocultan lo más que pueden los verdaderos intereses de quienes administran el estado burgués que, es tal y nada casualmente, porque está para laudar entre la clase a la que representa y nosotros, para administrar sus suculentos negocios y ganancias y CONTENER a las masas para conservar la gobernabilidad que les permita, precisamente, cumplir el fin para el cual fue creado. Así, los gobiernos populistas echan mano a los recursos que nosotros generamos para hacer ese “reparto” ínfimo, comparado con las descomunales ganancias de los poderosos: ¿Qué comparación posible puede hacerse entre una asignación por hijo y las ganancias, por ejemplo, de Rocca, Pescarmona, Bulgheroni o Blaquier sólo por poner un par de ejemplos representativos? Absolutamente ninguna y es porque los nombrados son la crema y nata de la burguesía y nosotros sus explotados. No son ellos los que dependen de nadie cuando realizan pingües negocios con multinacionales, asociando SU capital al de otros, comprando y vendiendo bonos basura en bancos internacionales, prestándose al perverso juego de la especulación financiera aquí y allá, donde se les garantice el aumento de su capital. Mientras ellos hacen todo eso, nosotros nos vemos en figurillas para sobrevivir, recortando cada día más nuestro presupuesto y acotando cada vez más nuestra canasta y forma de vida. NO, NO SOMOS IGUALES. Ellos dependen nada más que de los vaivenes del mercado, nosotros dependemos de cada una de sus movidas.

Por eso, mientras el gobierno populista anterior manoteó NUESTROS recursos de la ANSÉS para implementar los parches que implicaron los planes de todo tipo, la asignación por hijo y hasta los subsidios que les otorgó a las empresas privadas, les negó el 82% móvil a los jubilados, una conquista perdida de los trabajadores y un reclamo arrastrado de gobierno burgués en gobierno burgués. No le sacó a la burguesía sus ganancias para repartirlas entre los más pobres, nos sacó a nosotros, a los trabajadores, para hacer el reparto de parches. Y no sólo con los fondos de la ANSÉS, sino con el canalla Impuesto a las Ganancias que nos ha esquilmado por años, especialmente, a los trabajadores cuyos salarios son más altos. Y, aunque sus sueldos sean altos, NO DEJAN DE SER SALARIOS. Esos trabajadores de lo único que son propietarios es de su fuerza de trabajo. Por eso, el Impuesto a las Ganancias ha caído implacable sobre los haberes de obreros calificados, sus horas extras, sus vacaciones y sus aguinaldos. En síntesis, sobre su esfuerzo.

La burguesía NUNCA deja de lado sus intereses, algo que hay que tener siempre presente. Así, unos gobiernos llegan para “nacionalizar” y cargar sobre el estado las deudas que las empresas privadas tomaron de manera privada para que las paguemos entre todos como deuda externa ilegítma e ilegal, y otros vienen después a volver a privatizar lo que fuera nacionalizado para preparar el terreno hacia el que vendrá que volverá a cometer el “patriótico” gesto de “nacionalizar” las empresas privadas, especialmente las que tienen pérdidas y deudas, preparando el terreno para el próximo, en una calesita sin fin donde los que pagamos somos siempre los mismos. Este círculo, aparentemente vicioso, no es más que el vivo juego de una clase parásita que encuentra en el estado burgués su mejor aliado para acumular capital que directa o indirectamente saca de nuestros bolsillos…

Si comprendemos cuál es el juego, entenderemos mucho mejor cuál es no sólo el papel que ha venido a cumplir Macri, sino el papel que cumplieron TODOS los gobiernos anteriores, incluyendo las dictaduras militares. Por ejemplo, fue durante estas últimas cuando sucedió el despido masivo de trabajadores del estado. Y aun así ni siquiera fue tan caníbal como el gobierno de Macri que despide sin darle ni un peso a nadie en concepto de indemnización. Los militares encubrieron los despidos masivos detrás de los retiros voluntarios que consistían en cifras que alcanzaban para montar un kiosco o un negocio de alquiler de videos. Pulularon por entonces los boliches que, a poco de andar, quebraban dejando a los desocupados sin sustento. Por su parte, los pequeños productores agropecuarios que tenían unas pocas hectáreas de campo no podían sobrevivir frente al monopolio de la comercialización en manos de grandes corporaciones de terratenientes que fijaban precios bajísimos, mientras el valor de la tierra subía "tentadoramente", incitándolos a vender y poner su pertinente "negocito" en las afueras de las grandes ciudades. De esta forma, los agrocapitalistas y empresas extranjeras se quedaban con sus tierras. Laboratorios como Bayer compraron grandes extensiones de campo a pequeñas cooperativas de productores en Misiones, Chaco, Corrientes, Formosa, Santiago del Estero, etc. tierras que quedaban abandonadas porque no les interesaba producir. Tan enorme fue la modificación que, por ejemplo, en Misiones, volvieron a esas tierras baldías muchos animales de caza que escaseaban y, siguiéndolos,  los aborígenes Mbya para retomar su actividad de cazadores.

Después vino Alfonsín y volvieron las paritarias, el empleo público creció nuevamente hasta que llegó el tristemente célebre Menem –“ramal que para, ramal que cierra”, diría para justificar el cierre de los ferrocarriles e inaugurar el suculento negocio del transporte en camiones que llevó a la cima a los Moyano- quien no sólo volvió a hacer la sangría de los despidos, sino que, aparte de cerrar los ferrocarriles y con ello transformar miles de pueblos en fantasmas, privatizó todas las empresas del estado y las puso en manos de empresas multinacionales que aterrizaron aprovechando su sociedad con la burguesía local. Todo esto, si bien ocurrió con los militares y Alfonsín, en el gobierno de Menem fue masivo e irreversible, para transformarse en la fábrica de lúmpenes de la actualidad. Comenzaba la era de las sucesivas generaciones formadas en la carencia de la cultura del trabajo, sumidas en la exclusión.

Mientras, la deuda externa nunca dejó de aumentar. Posteriormente, llegaron nuevamente los radicales, pero no se corrieron ni un casillero del entramado menemista y se fueron en helicóptero después de las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 que vio desfilar cinco presidentes en poco más de una semana. Y fue entonces cuando la burguesía dio un ínfimo paso atrás y comprendió que tirar unas migajas era necesario para mantener la paz social, entonces llegaron los peronistas para hacer lo que saben hacer muy bien: contener a las masas distribuyendo esas migajas acompañadas de una profusa campaña de propaganda para aplacar los ánimos y volver a poner en caja a todos los díscolos que habían pateado cinco presidentes al grito de “¡Que se vayan todos!”. Y, como todos sabemos, no se fue ninguno: algunos se guardaron por un tiempo, otros se lavaron la cara y otros salieron del oscurantismo de la ultra derecha argentina encarnada por la UCEDÉ y se montaron sobre el populismo para surgir como la “nueva dirigencia joven”… Fue en épocas de Menem que la UCEDÉ se diluyó en las filas del peronismo. Y ahí se quedaron, agazapados y con maquillaje nuevo para prestar sus generosos servicios al gobierno nac y pop que arrasaba en las urnas y contenía, una vez más, el hartazgo de las masas cuyo punto máximo fue diciembre de 2001 y que, con el paso del tiempo, dio lugar a un relajamiento y confusión general que desembocó en el actual gobierno.

Pero la burguesía tiene también sus apetencias. Ya no le estaban gustando nada tantos años de populismo: tenían que volver a poner en funcionamiento la calesita. Para ello utilizó sus medios de prensa burgueses y sus lacayos como Lanata y decenas de periodistas en múltiples programas televisivos, a la vez que aprovechó el hartazgo popular que producía la soberbia de Cristina y sus acólitos que se llevaron por delante a todos sus críticos externos e internos a los que descalificaban con muletillas, una suerte de cassette todo terreno carente de argumentos y rebosante de estupidez pergeñado para ningunear, ridiculizar y desacreditar a cualquiera que no pensaran como ellos. También aprovecharon el descontento por el empobrecimiento indisimulable, la corrupción generalizada y la inflación galopante. Y es que la burguesía, en cualquiera de sus expresiones, no puede hacer magia: la crisis de súper producción global comenzó a pegar fuerte sobre la clase dominante y, como es de esperar, también sobre los asalariados. La burguesía sabe perfectamente que no puede revolucionar las fuerzas productivas. También sabe que en el marco de la crisis internacional es imposible mantener su tasa de ganancia. Por ello, necesitaba a un personero parido de su entraña para echar a andar el círculo que acabamos de describir. Es para ello que inventó un nuevo partido político en el cual metió a todos los personeros que estaban ocultos y bajo una falaz campaña le dijo al pueblo lo que quería escuchar y, sobre todo, necesitaba escuchar. Y las masas, confundidas y sin conciencia de dónde está el verdadero enemigo les pusieron su voto esperanzado, pero no por ello carente de ignorancia y olvido. Esto lleva, a su vez, a comprender que la pobreza, la indigencia y la exclusión, NO GENERAN CONCIENCIA DE CLASE PARA SÍ, entendiendo por ella la conciencia de ser explotados por una clase explotadora, sin más. Muchos militantes kirchneristas no entienden el “desagradecimiento” de los beneficiarios de los parches -que no los votaron como esperaban-, justamente porque aún no han comprendido premisa tan sencilla: cuando no se crea conciencia para sí, sólo se tienen clientes.

Desembarcó Macri en la rosada con su caterva de gerentes multinacionales, empresarios, burgueses de pura cepa que se desparramaron sobre los ministerios y dependencias públicas para cumplir lo que aprendieron en Wall Street, las universidades de Harvard y Yale, donde el gendarme del mundo les enseñó todas las recetas para mantener el status quo del capitalismo como sistema de dominación del que forman parte. Montados en la calesita que los anteriores les dejaran, comenzaron con los despidos masivos de empleados del estado pero, esta vez, tal como dijimos antes, sin un peso de indemnización. Y actúan con semejante impunidad porque pueden usar las herramientas que les dejaron los anteriores caballitos de la calesita: los contratos basura. Inaugurada por Menem la precarización laboral, miles de trabajadores han sido disfrazados de monotributistas, obligados a facturar como si fueran empresarios, a no tener relación de dependencia laboral y carecer de la posibilidad de sindicalizarse. Nadie se pregunta por qué esa canallada impuesta en el mundo entero por el sistema explotador y aplicada por otro peronista en nuestro país fue continuada por el supuesto gobierno “progresista”. Nadie cae en cuenta de que haber mantenido ese sistema de contratación fue absolutamente funcional al gobierno que vendría después. Funcional para la clase dominante, perjudicial para todos los trabajadores precarizados. ¿Pensaba en la estabilidad laboral de esos trabajadores el gobierno anterior? NO. Los hechos dejan al descubierto que la precarización laboral es una más de las tantas herramientas del estado burgués para mantener la explotación a un costo mínimo.

En una carrera contra reloj, Macri se transformó en un firmante serial de decretos de necesidad y urgencia, todos apuntados a beneficiar a la clase dominante y ninguno a los trabajadores y pobres del país, entre ellos eliminó las retenciones para la oligarquía de la bosta sobre trigo, maíz, carne y productos regionales, disminuyó las retenciones a los sojeros en un 5% y puso fin al cupo de exportación, lo cual puede desabastecer el mercado interno; subió las tasas de interés a través del Banco Central disponiendo el aumento del rendimiento de las Lebac del 28 a 38%; terminó con el cepo cambiario y devaluó la moneda en un 40%; eliminó los impuestos a los autos de alta gama; redujo del 21 al 7% el impuesto a cigarrillos; les bajó los impuestos a las mineras (multinacionales asociadas con empresarios locales como Gioja, por ejemplo) y les eliminó las retenciones; derogó de facto la Ley de Medios; nombró a dedo miembros de la Corte Suprema; aplicó un tarifazo del 400% de aumento en la electricidad y está en elaboración uno para el gas que ronda el 200%; despidió, en tres meses, más de 40.000 trabajadores del estado; suspendió el plan Qunita apuntado a la entrega de kits maternales a las madres pobres; cerró el Centro Cultural Kirchner; desmanteló el plan Conectar Igualdad y ahora está a punto de embretarnos no sólo con el pago a los fondos buitres, sino a contraer más deuda en forma de préstamos, una vez firmado el acuerdo con los holdouts, que distribuirá entre sus amigos para intentar reactivar la economía. Sin embargo, considerando la crisis internacional, los cacareados préstamos están por verse…

Para llevar a cabo todo esto en tan poco tiempo, también, como los gobiernos anteriores, se valió de una profusa campaña de propaganda basada en la descalificación canalla de todos los trabajadores a los que no dudó en catalogar de ñoquis mientras Prat Gay, con el desprecio que su clase tiene sobre la nuestra, consideraba a todos “grasa militante” refiriéndose así a los empleados públicos nombrados por el gobierno anterior. Siempre hemos sostenido que todos los gobiernos burgueses NECESITAN un enemigo visible. Para el gobierno anterior fue Clarín. Para el actual son los "k". Es bien claro, un invento muy a medida de sus votantes que, como gran parte son MUY IGNORANTES, desconocen esos acuerdos de cogobierno que los caracterizaron durante el período anterior en la Ciudad de Buenos Aires porque muchos se resisten a aceptar (no sólo los PRO, sino también la base de los k) que esos acuerdos avanzaron sobre suculentos negocios inmobiliarios, por ejemplo, y que el reparto fue miti-miti... Lamentablemente, el fanatismo de uno y otro lado impiden ver quién es quién y las mayorías "compran" o un "relato" o un nuevo verso.

Pocos de sus seguidores o ninguno se pregunta por qué, si había tantos “ñoquis” (gente que no va a trabajar pero cobra sueldo) los trabajadores se agolparon en las puertas de ministerios y reparticiones públicas a la hora de ingresar a su puesto de trabajo, cuando se encontraron en las listas negras de los despedidos. Tampoco se preguntan por qué en vez de despedirlos, en caso de que no hubieran trabajado, no los hicieron trabajar. Y, mucho menos, NINGUNO acepta que los despidos SON POLÍTICAS DEL ESTADO BURGUÉS EN GENERAL, tal como lo aseveran los despidos en provincias gobernadas por peronistas, como Santa Cruz, Tierra del Fuego, Salta y varias intendencias peronistas de todo el país, aunque no todas. Creer que sólo hay despedidos en los ámbitos donde está el macrismo es una más de las tantas vendas que algunos deciden mantener. Tanto los seguidores de Macri (en franco descenso), como muchos los del anterior gobierno, ELIGEN realizar una mirada parcial e interesada sobre hechos políticos contundentes: todos despiden y todos negocian… Como hicieron siempre. Nada nuevo bajo el sol.

Mientras, la base del nuevo “enemigo”, la juventud del kirchnerismo, no atina a tomar ni una sola medida política contundente y de lucha, apelando a movilizaciones ingenuas, como asistir por miles a las plazas del país a tomar mate para defender a Sabatella que resistió a su desplazamiento del AFSCA como si fuera un bastión revolucionario o apoyar a un PATRÓN como el otrora simpatizante de dictaduras militares latinoamericanas, Víctor Hugo Morales o ir a escuchar a Kicillof como si fuera un profeta venido del oriente y no el ex Ministro de Economía que no pudo parar la inflación apenas meses antes. Esa base no sólo está desorientada, sino que es el principal objetivo para destruir que tienen en la mira tanto el gobierno, como sus propios pares del Partido Justicialista. Sin rumbo ni dirección, la base de los jóvenes k (NO su dirigencia) deambula sin línea ni dirigentes que se hagan cargo de algo, sostiene y se aferra con uñas y dientes a su propio imaginario, su “relato”, imposibilitado de una necesaria autocrítica, una indispensable reflexión sobre por qué perdieron las elecciones y por qué son el chivo expiatorio de los dos partidos burgueses: sus supuestos pares del pejotismo y el macrismo. No cuestionan NINGUNA de todas las decisiones políticas que hoy nos afectan, como dejarle servida al macrismo la Ley Antiterrorista que no derogaron antes de irse. No se preguntan por qué un gobierno supuestamente popular dejó semejante ley a disposición de ser aplicada por el gobierno reaccionario de Macri. Tampoco cuestionan que “su” candidato en la interna peronista, Guillermo Moreno, haya aceptado que el minero Gioja pueda ser el próximo presidente partidario o que haya montado una panchería con el genocida Milani. Menos entienden cómo puede ser que personajes que acompañaron al anterior gobierno se pasen de bando, se despeguen de ellos como si fueran la nueva peste, como Bossio, que creó su propio bloque de diputados conformado por ex militantes del Frente para la Victoria bajo el nombre de “Bloque Justicialista”. Lo tratan de “traidor” olvidando su origen de fascista en la UCEDÉ y cada panqueque que aparece acomodándose a los nuevos tiempos suma a la lista de los supuestos traidores cuando, en realidad, sólo hacen lo que hicieron siempre: saltar de partido en partido, de cargo en cargo. Y tanto es así que resultan escandalosos los mensajes intercambiados entre el macrista Massot y el propio Bossio respecto del debate sobre los fondos buitres: una de las respuestas de Massot da lugar, como mínimo, a las sospechas de coimas a cambio del voto. Tampoco entienden que la aspirada y acariciada “gobernabilidad” es una NECESIDAD del macrismo y también de los gobernadores peronistas que no pueden darse el lujo de que se les incendien sus provincias. Eso lleva a las “negociaciones”, eufemismo que utilizan para describir los intercambios que hacen: el gobierno reparte fondos o no y los otros, muchos de los cuales eran del FPV, levantan la mano o no. ¡Eso y no otra cosa son los gobiernos burgueses! Y si levantan la mano, engrosarán la larga lista de “traidores”…

La burguesía, a través de Macri, tiene política para todo: para comprar votos y voluntades en los casos de los diputados y dirigentes políticos o sindicales y para reprimir si es necesario cuando el hartazgo del pueblo rebalse el vaso y lo vuelque hacia las calles. La propuesta de la ex “guerrillera” Patricia Bullrich del Protocolo Antipiquetes es muestra de ello. Aprobado, según ellos dicen, por dieciocho gobernadores, no ha sido puesto en práctica por carencia de consenso social y por el creciente malestar popular ante la inflación, las paritarias irrisorias, los tarifazos y los despidos tanto en el ámbito estatal como privado. Lo cierto es que ha quedado, por ahora, en letra muerta. Ni siquiera pudieron aplicarlo en la masiva y multitudinaria movilización llevada a cabo por ATE el 24 de febrero último que contó con un fallo judicial que impedía su aplicación ante el recurso de amparo presentado por el gremio.

Entre el nombramiento de empresarios y militares vinculados a la dictadura militar y  la arrasadora toma de medidas antipopulares del gobierno; el descrédito del gobierno anterior ante cada hecho de corrupción que se destapa y el silencio ominoso de las dos CGT compradas a puro fondos de la Superintendencia de Servicios de Salud, el campo popular articula lo que puede: el importante y oportuno paro de ATE, las movilizaciones espontáneas por los despidos, la denuncia sistemática de cada hecho político claudicante en las redes sociales. Pero por la carencia de una dirección creíble no puede ir más lejos en una respuesta veloz y masiva ante cada hecho. Pese a todo, cada vez que el grado de organización de cualquier grupo social facilitó una rápida respuesta, el gobierno retrocedió. Pasó en La Plata con los despidos, pasa con el Protocolo Antipiquetes. Allí está la llave para nosotros, trabajadores y pobres: en la rápida respuesta organizada, en ganar la calle como han hecho los maestros santiagueños.

Sabemos que la represión es parte de los planes de la burguesía, pero también debemos considerar nuestras capacidades: somos los mismos que volteamos a una dictadura sangrienta en siete años, mientras en otros países de Latinoamérica hubo dictaduras que duraron casi veinte años como en Chile. Somos los mismos que en una semana espantamos cinco presidentes en 2001. Allí, en la memoria colectiva de esos hechos, están los argumentos que nos darán coraje, confianza en nosotros mismos y la posibilidad de gestar una salida acorde a nuestras necesidades e intereses.

Macri vino a hacer los deberes para el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la banca internacional y la burguesía internacional y local. Viene a representar los intereses de lo más reaccionario de este país como a los seguidores y rezagos del partido militar. Y, en política, nada es casual. La visita del genocida Obama, representante por excelencia del imperialismo guerrerista en el mundo, para el 40º aniversario del golpe militar genocida es un paso a la ofensiva de la burguesía no sólo imperialista, sino local. Es una provocación para todos nosotros. Sin embargo, ante la creciente expresión de repudio a tan execrable presencia, el ambicioso plan de Macri de meter a Obama en la ESMA como una provocación especialmente dirigida a lo simbólico de su elegido enemigo interno –los k- se vio aplastado por la inteligencia yanqui que prefiere no tirar tanto del hilo hasta cortarlo. Tomaron distancia de la propuesta original y decidieron pasear a su perverso patrón lo más lejos posible de las grandes urbes planeando para él un 24 de marzo en Bariloche, donde seguramente habrá gente que lo repudie, pero nunca serán grandes masas como podrían ser en una capital. Que venga Obama justo en esa fecha nos obliga a recordar que Estados Unidos fue responsable del Plan Cóndor aplicado por todas las dictaduras latinoamericanas, que fue el impulsor la Doctrina de Seguridad Nacional, que los genocidas latinoamericanos se formaron en SU Escuela de las Américas, donde aprendieron los más crueles métodos de tortura y el asesinato de los opositores políticos como accionar para imponer su plan económico de endeudamiento de todos los países de nuestro continente.

Y sí, Macri también pretende imponer el terror cuando saca a la gendarmería a balear pibes de una murga de villa; se propone paralizar a los que protesten cuando encarcela dirigentes sociales; planea ahogar en sangre las luchas populares cuando pergeña mamotreto semejante como el dichoso protocolo. Vino a continuar el trabajo sucio que comenzaron las sucesivas dictaduras militares y los siguientes gobiernos “democráticos” en el intercalado de sus variantes antipopulares o populistas. Viene por todo, así de absurdo, de rapaz y de ambicioso, igual que su socio del norte que lo vendrá a visitar. Pensarnos en la “resistencia” es concebirnos, una vez más, a la defensiva y ése no es el papel que nos sacará de esta situación. Tenemos que pensarnos a la ofensiva, lograr sintetizar en cinco, a los sumo diez puntos en los que coincidamos para salir juntos, en unidad, venciendo nuestra funcional dispersión. Lo hemos dicho muchas veces, la unidad no se hace sólo con los que son un calco nuestro ideológico y/o político. La unidad se logra construyendo confianza entre nosotros pero, sobre todo, teniendo en claro, fundamentalmente, DÓNDE ESTÁ EL ENEMIGO y quiénes somos los amigos que no es otra cosa que quiénes somos los hermanos de clase, los atravesados por las mismas injusticias del sistema, los explotados, las humanas variables de ajuste de la clase dominante.

Respaldarnos sobre la confianza en nosotros mismos es la tarea del presente. Afianzar los lazos fraternales en la base respetando nuestras diferencias sin tratar de arrastrar a nadie a pensar como nosotros es el camino. Por eso hablamos de pocos puntos que nos permitan coincidir a todos en un solo eje. Podemos unirnos para decir, colectivamente, NO A LOS DESPIDOS Y SUSPENSIONES, DEROGACIÓN DE LA LEY DE FLEXIBILIZACIÓN LABORAL, LIBERTAD DE AGREMIACIÓN, RESPETO AL DERECHO A HUELGA, DEROGACIÓN DE LA LEY ANTITERRORISTA, NO AL PROTOCOLO ANTIPIQUETES, NO AL PAGO DE LOS FONDOS BUITRES A NUESTRA COSTA.

Tenemos plena confianza en nuestro pueblo, capaz de tantas gestas heroicas. Tenemos referentes que han dejado la vida en pos de una vida justa. Deberemos sostener en los hechos nuestras declamaciones de unidad, sabiendo que no será un camino de rosas vencer tantos años de dispersión, de división y enfrentamientos. Muchos hablan de una “grieta” y no es precisamente la que algunos vislumbran entre el gobierno anterior y el actual, sino que es el abismo que separa a nuestros explotadores, las sanguijuelas que viven a nuestra costilla, de nosotros, sus explotados, sus expoliados, sus sometidos.

Deberemos DECIR NO, unitariamente, como un solo brazo, no importándonos demasiado si algunos levantan sus dedos en V o si otros levantamos el puño cerrado. Y si sostenemos abiertamente estas cosas es porque no es concebible ninguna liberación del yugo sin los trabajadores peronistas que SIEMPRE han sido antiimperialistas. Quien sueñe nuestra liberación o quien delire con una revolución sin ellos no conoce a este país, no sabe de sus sentimientos más arraigados. Y, para hacer la Revolución se necesita pasión, espíritu de lucha, algo que no es patrimonio de unos pocos que se autotitulan revolucionarios, sino de un pueblo que ha sido capaz de concebir una CGT de los Argentinos, de protagonizar un Cordobazo, un Mendozazo, un Rosariazo… Cientos de gestas nos anteceden como faro ejemplificador. En este 40º aniversario del golpe militar genocida que nos arrancó a los mejores compañeros revolucionarios paridos de nuestras entrañas y en este contexto histórico que nos envuelve, es cuando tenemos que hacer un correcto ejercicio de memoria, pero no para llorar a nuestros caídos, sino para honrarlos. Y a todo revolucionario se lo honra continuando su tarea, su lucha, su entrega. Todo lo demás es jarabe de pico para los que se regodean en tiempos pasados sin pensar que tenemos hijos, nietos, descendencia que NO MERECEN ESTE LEGADO de condenarnos a todos a vivir de rodillas, aceptando las migajas que les sobran del banquete burgués con el que pretenden hacerse el festín haciéndonos pagar con nuestra miseria su ampulosidad.

DIGAMOS NO, compañeros. NO con unidad. NO con fraternidad. NO con organización. NO con sueños y esperanza. NO con confianza en nosotros.

DIGAMOS NO, compañeros. DIGAMOS NO a Obama en Argentina, América Latina y el mundo. ¡Fuera genocida!

DIGAMOS NO 30.000 veces, por cada uno de nuestros caídos, en su nombre y en el nuestro. ¡Que así sea! A vencer o morir por la Argentina.

30.000 compañeros desaparecidos, PRESENTES, AHORA Y SIEMPRE, HASTA LA VICTORIA FINAL.

13 de Marzo de 2016.

Por Amanda Cánepa