PRT-ARGENTINA
Partido Revolucionario de los Trabajadores
Por la Revolución Obrera, Latinoamericana y Socialista "El deber de todo revolucionario es hacer la revolución" (Ernesto Guevara)

Tamaño de texto + / -28 de Agosto - 2016

PRT OPINA

INTERNACIONAL

Perdido como turco en la neblina

Como venimos sosteniendo, la burguesía financiera imperialista sigue perdiendo su hegemonía en la geopolítica mundial. En Medio Oriente sigue en desarrollo un acercamiento del “renovado” Erdogan, presidente de Turquía, hacia Rusia, al mismo tiempo que se despega de los lineamientos de Washington (1 y 2). Pero no todo es color de rosa: más a allá de la buena disposición del gobierno turco a colaborar con Siria y Rusia a luchar contra los terroristas que antes apoyó y financió, recientemente Irán y Rusia le advirtieron que todos sus movimientos dentro del territorio sirio deben tener el permiso del gobierno de ese país (3). leer más

NACIONAL

¡Dos pizzas! ¡Dos chupetines…!

El gobierno de Cambiemos nos incita a recordar las peores experiencias que tuvimos con todos los gobiernos burgueses que lo precedieron. El presidente Macri utiliza todas las formas y lenguajes de los capitalistas para amenazar paternalistamente a los trabajadores. Después de enriquecer a los sectores más concentrados, que también fueron beneficiados durante la “década ganada”, quitando retenciones e impuestos, nos insta a no molestar a nuestros explotadores, a “no ponerles palos en las ruedas” a los empresarios, es decir, nos exhorta a ser un poco más patriotas y achicar nuestro salario en beneficio de la santa “competitividad” (1). leer más

Imprime esta página - Tamaño de texto + / - Editorial - Agosto - Septiembre 2016

EDITORIAL EL COMBATIENTE Nº 72

GRANDES ACONTECIMIENTOS EN LA HISTORIA EL MOVIMIENTO OBRERO

Hace seis meses atrás, en el editorial Nº 70 de nuestro “El Combatiente”, considerando las tensiones internacionales entre el eje occidental y los países del BRICS, especialmente Rusia y China, sosteníamos que “Si consideramos que esa disputa se da dentro de un contexto internacional de recesión y que este gobierno ha reestablecido las relaciones carnales con el imperialismo creyendo que lo va a salvar, es fácil colegir que los capitales tan ansiados ni llegarán ni se derramarán en lo absoluto para salvarle las papas a Macri, aunque sea el primero en decir presente ante el golpe blando de Brasil tratando de hacer buena letra ante el gendarme del mundo.”. Es decir, no habría ni derrame ni lluvia de capitales. Algunos ingenuos que no tuvieron en cuenta ese contexto internacional sostenían que Macri tendría su propia primavera, una suerte de corta etapa que le diera respiro y margen de maniobra para continuar con su política manteniendo cierto consenso. No nos equivocamos, la única lluvia que hemos tenido es la de un invierno crudo sin el calor de las estufas como respuesta defensiva al tarifazo descomunal de Macri.

La alineación ideológica del gobierno con el imperialismo en su peor etapa, la de una caída sin fin ni fondo, lo llevó a pensar, idealistamente, que su gobierno sería no sólo recibido con los brazos abiertos por el lacayo Obama, sino retribuida en la justa medida de su servil papel con el envío de capitales e inversiones que lo mantuvieran a flote mínimamente. Sin embargo, lejos del anunciado derrame, a poco de andar, Macri y su gobierno advirtieron que no llegarían los tan ansiados capitales y que el “amor” de las renovadas relaciones carnales no pasaría de las fotos, los halagos y las declaraciones de bienvenida y buenos oficios. Como consecuencia del fracaso, la anunciada “recuperación” de la economía para el segundo semestre fue postergada para un semestre de un año indefinido. En ese marco partió hacia la reunión del G20, donde intentó referenciarse como líder regional, considerando la crisis venezolana, el desprestigio de Temer y el alicaído Mercosur que se ha transformado en una buena bolsa de gatos. Recibió saludos, halagos y se sacó fotos con mandatarios del mundo, pero lo que se dice traer capitales, no trajo: salvo promesas, regresó con las manos vacías a ésta, SU realidad como jefe de un gobierno que hace agua por los cuatro costados.

Como hemos dicho en números anteriores, apenas asumió, el macrismo renegó de todos los convenios internacionales realizados por el anterior con Rusia y China, algo que pensaba sostener con la supuesta lluvia de capitales occidentales. Pero también tuvo que retroceder en esas posturas rápidamente y en la reunión del G20 no tuvo otra alternativa que refrendar el convenio con China por la construcción en Neuquén de la estación espacial. Así, la canciller Malcorra firmó con el canciller chino, Wang Yi, el Protocolo Adicional al Acuerdo de Cooperación que establece el uso civil y exclusivamente pacífico de la estación.

Confundiéndose de rol y creyéndose Fidel Castro, sin el más mínimo pudor, Macri dijo en su discurso del G20 que en “Argentina hemos dejado atrás muchos años de populismo y hemos hecho cambios revolucionarios”, algo que ni su hija Antonia le cree… Entre foto y foto, intentó cerrar algún acuerdo, mientras sostenía que el país necesita “financiamiento a largo plazo y reglas de juego claras". En realidad, de toda su perorata y tanta sonrisas petrificadas que expandió sólo hay que rescatar su desesperación para conseguir inversores productivos y no lo que ha conseguido hasta ahora: una runfla de banqueros timbeando en su beneficio y en nuestro perjuicio, algo que tampoco le conviene porque pierde día a día más y más consenso, lo que hace peligrar la estabilidad y gobernabilidad de su gobierno. Si bien a Putin le interesan las exportaciones de alimentos, tampoco es promisoria su expresa “buena voluntad”: Argentina no está en condiciones de exportar alimentos que puedan superar las rígidas normas rusas de control, especialmente cuando Rusia tiene prohibidos los alimentos tratados con transgénicos. Así que todo queda en aguas de borrajas y pese a que algunos medios burgueses vendieron el “éxito” de la participación de Macri en la cumbre, la verdad es que volvió como se fue: con las manos vacías.

Cada día más lejos de las supuestas “previsiones” electorales y de principios de la gestión para el año, cuando prometieran una inflación anual del 25%, las proyecciones auguran un 56%. Estos números trascienden una cifra vacía para tomar cuerpo en la cotidianeidad de nuestras vidas. Mientras, los salarios pautados en paritarias promedian, con suerte, el 30% hasta marzo-abril del año que viene y en el período entre diciembre y agosto han perdido el 63% de poder adquisitivo como consecuencia no sólo de la inflación, sino de la devaluación. Queda bien claro quiénes estamos pagando el ajuste de Macri y para quiénes gobierna: 128.000 millones de pesos fueron transferidos a los sojeros y las mineras con la generosa quita de retenciones; 1.735 millones de dólares fueron vendidos por el Banco Central para mantener el precio del dólar y, como si fuera poco, se emitieron 16.500 millones de dólares en bonos para pagarles a los fondos buitres, considerando que cualquier emisión de bonos implica deuda a futuro…

Los CEOs integrantes del gabinete de ministros y funcionarios de primera, segunda y tercera línea asumieron sus cargos convencidos de la sacro santa recetita vieja ya aplicada en el país por Martínez de Hoz y su digno sucesor Cavallo: la de frenar la economía con recesión para parar la inflación. Es decir, empobreciéndonos a todos para que compremos cada vez menos. Así, los precios no subirán porque nadie comprará nada y, suponen, que bajarán como consecuencia. La recesión es un hecho incuestionable en tan sólo ocho meses de gobierno: las PYMES bajaron el 43% de su producción ante el tarifazo y el aumento del 48% de las importaciones de los mismos productos que antes se fabricaban en el país; del 28% fue la caída del índice de construcción respecto del año anterior sólo para el mes de julio; 5.000 comercios habían cerrado hasta principios de junio (no se conocen cifras para julio y agosto); las automotrices aumentaron en un 47% las suspensiones a los trabajadores como consecuencia de la caída estrepitosa de las ventas. Podríamos seguir con cifras que van de lo alarmante a lo descabellado, pero sólo con estos números y el simple hecho de vivir somos perfectamente concientes de que el “cambiemos” era nuestro salario de bolsillo al bolsillo de los poderosos.

Y éstas son algunas de las razones por las cuales Macri salió a hacerse el simpático con todos los líderes de las principales potencias en el mundo. Ya no importa si es Obama, Putin o Xi Jinping quien dé la venia para que algún capital se lance a la aventura de venir a invertir en el país. Se le acabaron los pruritos ideológicos al gobierno, cualquiera le vendrá más que bien si arrima unos dólares, rublos o yuanes que pongan en movimiento una economía que no tiene miras de salir de la caída en picada. Atrás quedaron sus sueños de barrer con todo a cambio de que las empresas vengan a hacer negocios. Sí, está barriendo con todo, pero fuera de la especulación bancaria no hay nadie que mueva un centavo.

Todo se le cae a pedazos al gobierno con su economía y cada medida recesiva que toma. La aplicación de los tarifazos no sólo levantó una ola de recursos de amparo refrendados por la justicia que no paró hasta la Corte Suprema, sino que derribó el consenso que tenía en sectores medios, pequeña burguesía de la ciudad y el campo y proletariado de servicios. También comienzan las críticas dentro de la propia Unión Industrial Argentina: es que los despidos no producen plusvalía y tampoco alcanzan para mantener intacta la tasa de ganancia. Tanto las pequeñas y medianas empresas, como la industria se han visto notablemente perjudicadas con los tarifazos. El fallo de la Corte Suprema que alcanza sólo a los usuarios residenciales, dejó afuera a un 76% de los consumidores de gas entre los cuales están las industrias, empresas y comercios. Esos sectores ya no están contentos como en diciembre, cuando aplaudían despidos masivos de trabajadores del estado o cuando echaban a Sabatella de AFSCA. Nada de todo eso produce ganancias… Macri y sus CEOs representan a un sector MINORITARIO de la burguesía y está generando una sorda contienda entre sus pares de clase. Ese sector minoritario no representa los sectores industriales, sino los ligados a lo más reaccionario de la oligarquía de la bosta asociada con la burguesía bancaria.

Todo es paradojal: Macri desesperadamente quiere cerrar negocios con China, pero la Unión Industrial Argentina antes de que partiera lo advirtió sobre los riesgos que las importaciones chinas tenían para la industria local, a la vez que le reclamó dejar de ser la convidada de piedra de la burguesía: quiere una reforma tributaria como la que el gobierno le dio al campo. Por otra parte, la caída de las ventas que produce una crisis dentro de la crisis, la superproducción, también repercute no sólo en el desempleo de trabajadores, sino en el creciente malestar social indetenible ante despidos y suspensiones. Ni siquiera la corrupta central obrera, ahora “unificada” también en una bolsa de gatos cómplices del sistema, el ajuste y todos los gobiernos burgueses, pueden detener las masivas movilizaciones tejidas por otras organizaciones al calor del descontento que aumenta. Estas tensiones sociales hacen que se pierda algo que la burguesía adora: la gobernabilidad y empuja a las masas a un estallido del que nadie sabe cuál será su dimensión. En lo que va del año los trabajadores han protagonizado 191 paros y nada menos que 81 marchas y movilizaciones de todo tipo.

La CGT ya no puede disimular los acuerdos que tiene con el gobierno, dilata un paro general pedido a gritos por los trabajadores. Tampoco ninguna de las dos CTA, a pesar de ser las únicas centrales convocantes a masivas marchas, toman el pedido de paro con la premura que tienen los trabajadores. Unos, amenazan de palabra pero miran impávidos cómo se deteriora el salario y la vida de sus representados, los otros, siguen con las ideas de actos y marchas, prometiendo paros sin fecha concreta. La CGT está desnuda. Alcanza con preguntarle a cualquier trabajador qué opina de sus dirigentes para recibir como respuesta que son traidores y corruptos. Han dejado de ser secretos sus negocios, han dejado de cuidar las apariencias envueltos en sus acuerdos a nuestra espalda con uno de los peores gobiernos burgueses que hemos tenido. Unos son fríos calculadores mercachifles de amenazas que a nadie hacen temblar, los otros son tibios y están sumergidos en sus internas, aunque a fuerza de presión de sus representados, que están más allá de sus mezquindades intestinas de palacio, convocan a movilizaciones de protesta como única salida. Sin embargo, por necesidad e intuición, los trabajadores salen masivamente ante cualquier convocatoria, dando lecciones de lo que es tener la decisión política de detener el ajuste del gobierno, algo que deberían aprender estos dirigentes antes de que les pateen sus cómodos sillones. En ese camino vamos bien. Es el papel que tenemos que hacer todos los trabajadores: presionar y presionar. No cejar, no dormirnos, NO CREERLES NADA, no darles respiro, obligarlos a que se pongan a la cabeza. Y decirnos una y otra vez NI UN PASO ATRÁS.

Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) durante el gobierno de la revolución de la alegría los despedidos ascienden a 154.786 trabajadores, mientras que las suspensiones no se han podido estimar porque la cifra se amplía día a día. 500.000 cuentas de sueldos se han cerrado, de lo que se deduce que los que no fueron despedidos fueron precarizados y pasado al trabajo ilegal, sin cobertura de salud ni aportes jubilatorios.

Para tener una idea de la repercusión del tarifazo de Macri: el 41% de los servicios (agua, gas, luz) se encuentra IMPAGO desde que se aplicaron los aumentos. Desde 2002, cuando los coletazos del 19 y 20 de diciembre de 2001 marcaban la economía, no se registraba una cifra semejante. Estos impagos no reflejan una resistencia civil, sino una imposibilidad de afrontar los aumentos que, obviamente, perjudicaron a trabajadores y pobres. Colas de gente que ocuparon cuadras y cuadras se vieron frente a Metrogas, donde los usuarios no sólo iban a quejarse, sino a pedir planes de pago para UNA factura, algo que, de continuar con los aumentos, llevaría a la acumulación de planes de pago IMPAGABLES por parte de los sectores más empobrecidos y ya ni siquiera hablamos de desocupados, sino de maestros, obreros, proletariado de servicios que perciben, apenas, sueldos de convenio o jubilados con haberes mínimos. Un verdadero despropósito, una ausencia absoluta de conocimiento de la realidad fue lo que hizo el Ministro Aranguren con el aval del presidente y todo el gabinete. Ese despegue de la realidad les impide diferenciar la administración de una multinacional, de la administración de un país, a tal extremo llega su estupidez y barbarismo. No es casual que la Corte Suprema se viera en la encrucijada de emitir un fallo negociado con el gobierno previamente que terminó deteniendo la estupidez oficial cortando de cuajo los tarifazos para los usuarios residenciales: había que distender el clima social lo más rápido posible. Muchos leyeron este fallo como un cachetazo de la Corte al gobierno, pero se equivocan, apenas si fue la mejor salida que le diera algo de oxígeno para retardar la conflictividad creciente. Nunca hay que olvidarse que tanto el poder ejecutivo, como el legislativo y el judicial conforman el mismo estado burgués pensado para la dominación de la burguesía sobre los trabajadores y para administrar sus intereses teniéndonos lo más apaciguados posible. Por eso el gobierno de Macri juega con fuego, porque lo único que acumula es bronca y resistencia. ¡Lejos ha quedado el tibio respaldo de los votos de diciembre de 2015! En apenas ocho meses hizo polvo su escuálido y prestado capital político.

Tanto se ha deteriorado su inicial respaldo social que la marcha convocada en su apoyo por las redes sociales se transformó en la marcha de la vergüenza: un puñado de cien personas se concentraron en el obelisco, dejando al desnudo la pérdida de convocatoria del gobierno. A muchos kilómetros de distancia quedaron aquellos que se movilizaron al son de “Je suis Nisman”, los que pedían a gritos un “cambio”. Parece que no tenían previstos estos “cambios” que los empujaron a perder pequeños comercios, escuelas privadas para sus hijos, estufas a gas apagadas, recortes en el presupuesto diario. Lo único que queda del amarillo de los globos son las tapas y notas del grupo Clarín, porque hasta La Nación está tomando rápida distancia de la revolución de la alegría.

Mientras, la supuesta oposición se nuclea convocada bajo el nombre de Cafiero para refundar, 29 años después, la “renovación” peronista, que se renueva sin renovarse. ¿Qué tienen de renovados Insfran, el represor de originarios; Gioja, el empresario minero; Felipe Solá, el sojero de la pampa húmeda responsable de la introducción de los transgénicos en el país; Bertone, la represora de trabajadores de Tierra del Fuego; Daer, uno de los tantos burócratas sindicales atornillados en sus sillones, responsable actual del papel de desentendidos que tienen los dirigentes de la CGT unificada? Nada. Son los mismos perros que pretenden que creamos que cambiaron de collar. Lejos de las bases peronistas siguen creando líneas internas distanciados de la realidad material, repitiendo como nuevos viejos proyectos que ya nadie cree. Así como la dirigencia de la CGT, ellos van por un lado y sus representados por el otro tomando las calles, saliendo una y otra vez a protestar, parando en sus lugares de trabajo… Es como si pertenecieran a dos mundos diferentes, unos, despegados del contexto político actual y otros atados a él con los pies sobre la tierra. Unos, por pertenecer a la burguesía, con la panza llena, otros, por ser las víctimas principales del gobierno, luchando contra la panza vacía. Dos mundos excluyentes y contradictorios entre sí. Y no es casual, sino la expresión de la lucha de clases en el seno del partido burgués por excelencia.

Así como consideramos que el fallo de la Corte Suprema no fue ningún cachetazo para el gobierno –en todo caso el gran golpe lo dieron los usuarios con sus amparos- sí consideramos que el fallo de La Perla fue un cachetazo para la política oficial de la desmemoria, de las prisiones domiciliarias a los genocidas, de la “reconciliación” con fórceps, del olvido por decreto de los 30.000 desaparecidos que ningunean pretendiendo achicar el número para desconocer el genocidio del cual son DIRECTOS RESPONSABLES porque son los mismos que cuarenta años atrás sostenían a sus esbirros de la dictadura. Es que ellos SON el partido militar. Sin embargo, en Córdoba, provincia en donde más del 70% respaldó con su voto la candidatura de Macri, sentenciaron a cadena perpetua a 28 asesinos, torturadores, violadores, en absoluto disenso con la línea del gobierno que votaron. 10.000 personas acompañaron la lectura del fallo en la puerta de los Tribunales Federales en un día tórrido. 10.000 personas en horarios de trabajo estuvieron allí en un día laborable respaldando el accionar de los jueces que intervinieron en la causa insigne de la provincia sobre el accionar represivo de uno de los mayores centros clandestinos de exterminio del país. Y esas 10.000 personas le dijeron NO a retroceder en el tiempo, NO a aceptar el olvido, NO a perdonar a ningún genocida, NO a cualquier tipo de reconciliación.

El gobierno parece una cosechadora de tozudos NO: tarifazos, olvido de la represión de la dictadura, despidos, suspensiones. Es importante visualizar que ni siquiera antes de los hechos de diciembre de 2001 la movilización popular fue tan intensa como en estos ocho meses de gobierno de Cambiemos. Hace décadas que no vemos multitudes reventando cada lugar donde se convoca a una protesta. El gobierno, por ahora, se cuida bien de encender la mecha con una represión o de aplicar el protocolo antipiquetes que sólo desempolva, cobardemente, contra viejos jubilados o desocupados cuando apenas son un puñado disperso. Lo cierto es que en todas las grandes movilizaciones realizadas no ha reprimido, aunque muestre los dientes rodeando las convocatorias con carros de asalto y policía. Es tanto el rechazo popular que se ha ganado que ni siquiera puede hacer un acto sin rodearse de vallas, policías y gendarmes. Todo lo hacen encerrados en un corralito donde se cocinan en su propia salsa. Es por eso que, en un acto de sinceridad, el propio presidente de la Cámara de Diputados, el macrista Emilio Monzó, sostuvo que “Si seguimos así, en vez de timbreo vamos a hacer rin raje” ante la peregrina y absurda idea del gobierno de mandar a sus funcionarios a ir de casa en casa para conversar con cualquiera de nosotros. No sólo tendrán que hacer rin raje, sino que deberían muñirse de casco y escudo por las dudas…

Desde el Partido Revolucionario de los Trabajadores hemos acompañado cada movilización, cada reclamo proletario, fieles a nuestras prácticas: respetando a los convocantes sin aparateos partidarios, sin poner por delante nuestra organización por encima de los intereses genuinos de las masas. Elegimos militar así porque estamos convencidos de que la unidad amerita gestos generosos, el abandono de la búsqueda de llevar agua para el propio molino, el generar otro tipo de militancia menos mezquina y más amplia y respetuosa.

Convocamos para la marcha de repudio por la desaparición de Julio López. Exigimos juicio y castigo para todos los genocidas y cárcel común para cada uno de ellos. Rechazamos el ajuste del gobierno, la represión y judicialización de la protesta en todo el territorio del país. Convocamos a mantenernos en las calles, a ser solidarios por encima de las diferencias que tengamos entre nosotros, a ampliar la mirada para permitirnos confluir como un solo puño y enfrentar una política que pretende condenarnos a muerte.

Seguimos pensando que la única salida que tenemos los trabajadores y los pobres es la Revolución, porque NADA, absolutamente NADA de lo que ofrece la clase dominante contempla ni nuestros derechos ni nuestras necesidades ni nuestros intereses. Una y mil veces repetiremos, con UNIDAD, con ORGANIZACIÓN ¡NI UN PASO ATRÁS!

Julio López ¡PRESENTE!

30.000 compañeros detenidos desaparecidos ¡PRESENTES!

Por la Revolución Obrera, Latinoamericana y Socialista, AVOMPLA.